El relevo infecundo del PRD en Santiago

Por Carlos Luis Baron viernes 29 de junio, 2012

Al Partido Revolucionario Dominicano se le ha hecho arto difícil abocarse al tránsito obligatorio del relevo generacional de sus elites dirigenciales. Con Miguel Vargas asomaron vientos de cambio y relevo, pero los ortodoxos, los viejos, los que han llegado a los 60, 70…y a los ochentas años de edad, la mayoría gravitando en las decisiones partidarias, se niegan a dar la mano a lo nuevo, al cambio obligado y dialectico. Cuando lo hacen es casi poniéndole el grillete a los que ayudan a ascender a las lides partidarias.

El PRD se ha quedado atrás en término político, en su estructura organizativa, es un partido de masa, con gran simpatía en la gente pobre y con nula o poca educación de su militancia y dirigencia.

Santiago es un vivo ejemplo del empobrecimiento dirigencial y político del PRD.

Las corrientes conservadoras le han permitido a la dirigencia joven ascender, llegar a los primeros planos dirigenciales locales, pero su nula o poca formación han devenido en un fiasco generacional del verdadero relevo que necesita el partido blanco.

Han sido cara y cruz de una misma moneda…

Los aires de renovación, la primavera política en el PRD en Santiago se quedo como slogan para engañar y buscar candidaturas electorales…

La consigna de la renovación interna, la democratización del partido y la vuelta a una política de vinculación de la organización al pueblo y sus organizaciones han sido sofismas -incendiarias unas, fuegos de artificio otras,

Ulises, Cueto y otros, son los representantes fieles de lo que decimos, porque han sido exponente fieles del dicho popular del "cambia algo para que todo siga igual" que a una honesta voluntad de realizar y representar un verdadero relevo partidario que impulse reformas estructurales en la relación de los órganos del partido con sus militantes y simpatizantes progresistas, de ser exponente fieles de un quehacer diferente y apegado a los nuevos tiempos.

Algunos expresan con frustración que han sido un espacio efímero a la esperanza, de que fueron cuento de hadas que terminaron acabando en ser algo más que un engaño para diletantes..

Y es que nunca se les ha oído a Ulises, a Cueto, etc,. nunca de su boca ha salido siquiera un tímido amago de impulsar reformas democráticas dentro del partido, de adecuarlo a los nuevos tiempos, de aplicar un plan de educación política, de impulsar un quehacer político donde primera las relaciones humanas, la solidaridad y confraternidad.

Nunca ha pasado por su mente en plantear y ejecutar planes reflexivos acerca de cuestiones cardinales, como la regeneración interna, la revitalización del trabajo con el pueblo y la necesidad de repensar la socialdemocracia en el siglo XXI.

Y para sellar su derrota merecida, testifican con su conducta que tienen los grilletes de los que niegan el cambio en el PRD, elogian el derrotismo, haciendo oído sordo al clamor de un ejercicio político ético, nuevo, sin tramposería ni engaño.

Pero, la militancia del PRD, la corriente nueva que encarna Miguel Vargas y, lo que es más significativo, la ciudadanía, seguirá exigiendo dentro y fuera de la organización hechos palpables que atestigüen que está dispuesta a hacer lo que debe para rediseñarse a la luz de las demandas de este nuevo siglo.

De no ser así de nada nos servirá seguir vendiendo las virtudes del PRD a través de las rentas de un pasado glorioso de más de 70 años de existencia.

Con Miguel Vargas y su corriente renovadora otras miradas tomarán el relevo con ideas frescas, ilusionantes y efectivas. Por esta razón, ánimos simpatizantes y militantes del PRD, y no confíen sus esperanzas tan solo en la ilusión que le venden algunos de tomar las calles como rúbrica a sus esperanzas; los cambios reales deben darse a ras de suelo, bajo el aliento de las demandas del pueblo, pero con razón y sin sobrepasarse.

Recuerden, la ciudadanía pide nuevos rostros a través de los que dar nombre a sus demandas, políticas que restituyan la confianza perdida y remitologicen el discurso democrático, pragmático y adecuado a los nuevos tiempos.

No bastará con atenerse a las apariencias de renovación; éstas deben tener eco en la realidad cercana a la ciudadanía, o no serán creíbles.

El PRD en Santiago, lo que con grillete encabezaron el relevo son un fiel ejemplo de que no hay nada más infecundo que una cabeza incapaz de aprender y corregirse,

El autor es periodista