El risible paralelismo de Miguel Guerrero

Por Carlos Luis Baron domingo 5 de febrero, 2012

El periodista Miguel Guerrero (ciego y visceral opositor al actual gobierno) ha hecho un curioso paralelismo para resaltar las diferencias inverosímiles entre el Presidente Leonel Fernández y el ex presidente Hipólito Mejía. Tal ejercicio, en pluma de Guerrero, concluye: “Dos hombres en apariencias distintos y curiosamente tan similares que han tenido la carga de gobernar el país. El primero por casi doce años el segundo hasta ahora sólo por cuatro. Fuera de ahí, ¿cuáles son las diferencias? Si no estuviésemos en plena campaña, diría que el periodista es un psicólogo; pero como estamos en campaña -y él lo está también-, su ejercicio es una confesión de preferencia electoral sutilmente disimulada.

En política -y en el periodismo también- hay muchísimo bajadero, pero este de Guerrero es de antología. No solo por el paralelismo (o cuadro psicológico), sino, por lo insustancial de los elementos o rasgos comparativos a que apela, a sabiendas, de que lo que diferencia al Presidente Leonel Fernández de Hipólito, no es precisamente sus rasgos psicológicos, sino, sus abismales obras de gobierno, sus trayectorias políticas, sus formaciones profesionales, académicas y sus dotes intelectuales. Porque (concretamente hablando), ¿con qué se puede comparar una sola de las administraciones del Presidente Fernández, con la desastrosa de Hipólito 2000-2004?

No sé hasta cuándo esta claque periodística -a la que pertenece Miguel Guerrero y otros- se atreverá a asumir públicamente sus preferencias política-electorales coyunturales sin pena ni vergüenza.

Quizás estoy pidiendo demasiado, o tal vez, exigiendo mucho.

Lo que si es evidente, es que el candidato Hipólito necesita de esta y de otras tantas ayuditas mediáticas (o es mentira que ¡el rancho está ardiendo!, y Miguelito, de congreso en congreso). Y no importa en qué condiciones, estilo y malabares se exprese.

En esa línea, la de Guerrero es, en mi opinión, es una confesión política-electoral solapada. Ya vendrán más…