“El Síndrome Financiero del Siglo XXl”

Por Carlos Luis Baron viernes 6 de julio, 2012

La humanidad había experimentado un salto tecnológico y financiero sin paralelos en las últimas dos décadas del siglo pasado. Nadie sospechaba la coartada que el desarrollo les aguardaba a países de economías ejemplares, que constituían el prototipo a emular por los países en vía de desarrollo.

Los gurús de la economía mundial y los organismos internacionales, en sus cartillas sobre el desarrollo y políticas de bienestar centraban sus recetas a los países pobres, en tres grandes bloques económicos mundiales, Estados Unidos, los países de Asia (Los Tigres Asiáticos) y la Europa legendaria, austera y próspera desde los años de la revolución industrial.

Un acontecimiento insólito impacta al país más poderoso del planeta, los actos terroristas septembrinos del 2001, se escuchaba el eco continental de que nada volvería a ser igual en los Estados Unidos. El  pánico colectivo sustituyó la esperanza de paz y progreso, elementos sagrados de la vida estadounidense y que los presidentes norteamericanos desde George Washington siempre habían asegurado a sus conciudadanos.

La inestabilidad universal tuvo su epicentro en una cascada de acontecimientos, los altos precios de las materias primas, recuerdo siendo embajador en Alemania, la escasez y alto costo del acero, todos recordaran como se dispararon los precios de las varillas de construcción, eso empezó a impactar en los precios de las viviendas, la crisis energética mundial, los altos costos del petróleo que produjo un desajuste en las economías de los países dependientes o consumidores del oro negro, la crisis alimentaria mundial, la hiperinflación planetaria y después de una política crediticia que estimulaba al endeudamiento al ciudadano ordinario, vino la burbuja inmobiliaria y las mil historias que originaron la crisis hipotecaria en Estados Unidos. Robert Shiller, fue el economista que mejor analizó el problema hipotecario que le venía a la sociedad estadounidense, pero nada fue preventivo, fue necesario tratamiento de shock para reanimar la economía. 

La estanflación, cubrió los cielos del continente americano,  este término acuñado por el Ministro de Economía británico, Lan MacLeod, en el año 1965, cuando expresó al Parlamento Británico, “Ahora tenemos lo peor de ambos mundos: No sólo la inflación por un lado o estancamiento por el otro, sino ambos juntos, tenemos una especie de “Estanflación”. Cita de lain Norman MacLeod, House of Commons, Official Report, 17 November 1965, page.1,165.

Los mercados mundiales, como colofón digno de un drama trágico escrito por Eurípides (480-404 AC), en Medea, así,  los mercados fueron azotados por la desconfianza, todos esperaban el llamado milagro económico, que es la luz después del túnel financiero que estremeció la economía más poderosa del planeta. Mientras tanto, escuché los lamentos de un emigrante en CNN, decir, para mí ha muerto el sueño americano. Eran días de desesperanza, pero la historia enigmática y sabia, le había reservado a la sociedad norteamericana al Presidente Barack Obama como el Moisés de este siglo para los estadounidenses.

La crisis financiera de EE.UU, fue una oportunidad para que economías emergentes de países en desarrollo como China, Rusia, Brasil e India, aumentaran moneda local en un 9%, aunque si hacemos un desglose selectivo observamos que el índice de Shanghái en China alcanzó el 30 %. Se fortalecieron sus mercados financieros, simplemente porque los inversionistas fluyeron hacia estos para disminuir los niveles de riesgos.  Se aplica la máxima de que en el combate el temor es el peor enemigo, y en los negocios es un aliado nunca despreciable.

Hoy la crisis del continente europeo, la Unión Europea, nos convoca al análisis de la situación de la economía que abate a varios de sus países: Grecia, Italia, España, etc. Hay que ponderar los esfuerzos que están realizando los líderes de la UE, Alemania y Francia, en las que en un acto supremo de racionalidad política, sus ejecutivos la Canciller  Alemana, Ángela Merkel de tendencias conservadoras, ha cedido a las peticiones de Italia y España para inyectar capitales frescos a los bancos enfermos, como titula el periódico alemán Suddeutsche Zeitung, todos estos esfuerzos que la prensa alemana ha criticado, son para intentar detener lo que puede ser una pandemia, que ponga en vilo a la Unión Europea en su conjunto.

Si tomamos como paradigma la crisis norteamericana, que fue la primera gran economía en ser estremecida en 2008, los signos más preocupantes se evidencian en la burbuja inmobiliaria, perdida de las viviendas de los sectores más vulnerables, pérdida del empleo, disminución de la producción, porque hay menos capacidad adquisitiva, las calificadoras de riesgo le dan la puñalada trapera, bajando la calificación del país, entonces,  la clase política olvida sus colores, los empresarios olvidan las rivalidades, los sindicatos cesan en sus demandas de mejoras laborales, los académicos de la economía se reúnen en grandes conclaves como laboratorios para inventar novedosas formulas o volver a las recetas  Keynesianas, más autárquica, menos tecnológica, cuando el hombre era el motor de la economía para producir riqueza.

Finalmente, me permito citar un fragmento de un discurso que hice en Erfurt en el año 2003, invitado por la Asociación de Empresarios de la Clase Media, en español, con una membrecía que sobrepasaba los 50,000 afiliados, el país invitado era República Dominicana, y expresé: “Estoy gratamente impresionado por el modelo de desarrollo de región de Turingia, porque la economía no se fundamenta en grandes complejos industriales, ni en robots, sino, tiene como motor productor de riqueza al hombre y la mujer. He visto la velocidad tecnológica a que ustedes avanzan y el apoyo a la mediana empresa como soporte fundamental de su economía. Vuestra economía tiene como eje principal, la conciliación impresionante de la producción con el medio ambiente, es una economía fundamentada en políticas verdes.”

Será este parte del secreto por lo que la economía alemana, la cual se mantiene plantada fuerte y firme, ante un mundo desarrollado en crisis, lo que me he permitido llamar: “ El Síndrome Financiero del Siglo XX1”?

Además de la observancia de manera estricta de las normas fiscales, presupuestarias y prudenciales bancarias pertinentes. En Alemania la disciplina en la aplicación del ejercicio económico y financiero, es sagrado e inviolable; como si estuviese consagrado en la tabla de Moisés.

El autor es Médico y Diplomático, ex Embajador Dominicano en Alemania.