El tiempo de Hatuey pasó

Por Carlos Luis Baron jueves 8 de marzo, 2012

Los partidos y dirigentes inorgánicos como Hatuey De Camps, no hacen falta en el PLD. Danilo lo que necesita es sumatoria para endurecer cada vez más el triunfo electoral que se avecina y no a dirigentes que viven en el pasado con un discurso trasnochado y de confrontación permanente, cuando el mundo lo que está exigiendo son mayores cuotas de sacrificio y de solidaridad para evitar y reducir los conflicto que hoy se ventilan como consecuencia de la sed de poder que tiene el imperio hegemónico que representa los Estados Unidos.

Hatuey se quedó en los años 70 y 80, cuando todavía era una necesidad, como forma de hacerse sentir, el empleo de un discurso agresivo, violento, de voz alta y sin propuestas lógicas que fueran capaces de contribuir con el progreso y desarrollo de la nación dominicana.

En ese momento se trataba de seguir ideas paradigmáticas que muchas veces sus esquemas y criterios políticos estaban alejados de la realidad histórica ,pero que aparentaban representar los verdaderos intereses del pueblo, y precisamente el PRD y de Camps enarbolaban un falso nacionalismo que muchas veces se envolvía con telaraña para hacer creer que eran revolucionarios y que ciertamente luchaban por las transformaciones sociales, confundiendo a mucha gente que no alcanzaron a darse cuenta, que lo que éstos predicaban era yerba y se la comieron los burros.

Esta y no otra, fue también la razón que llevó a la izquierda dominicana a no avanzar en función de una plataforma política capaz de agenciarse el favor del pueblo en la dirección de alcanzar el poder y transformar la naturaleza de la sociedad que ellos aducen al igual que Hatuey, que está corroída por el germen de la corrupción.

Es preciso reconocer sin lugar a dudas que, Hatuey es un hombre que tiene talento y formación política, pero con todo y eso no ha logrado convertir a su organización en una verdadera opción de poder capaz de competir con el PLD y con el propio PRD de Hipólito Mejía, a quien él cuestionó en el pasado de forma personal con una virulencia inusual, rompiendo las reglas del debate y de la propia democracia que dice representar cuando habla de dictadura peledeísta.

Hatuey De Camps, fundó el PRSD en el 2005 producto de sus contradicciones con el ex presidente Mejía, de quien dijo en varias ocasiones que la reelección que buscaba Hipólito le hacía mucho daño a la democracia y al propio PRD. Recordemos que éste fue el artífice de una campaña permanente en contra de su hoy aliado por razones de apetencias personales, ya que tiene la necesidad de volver a dirigir y controlar al PRD para luego ponerlo a su servicio en detrimento de aquellos que han dejado el pellejo sin dar brinco, como lo hizo él.

¿Qué podría aportar a la causa del PRD un hombre como Hatuey que no ha ganado nunca unas elecciones y cuando ha logrado convertirse en diputado fue sobre la base de arrebatar lo que nunca logró en términos legales en su anterior organización?

¿Acaso no recuerdan ustedes que fue el propio José Francisco Peña Gómez quien lo amenazó con fulminarlo y tirarle las masas perredeístas atrás para que acabaran con él cuando éste, en clara violación a la democracia, se inscribió en la lista de candidatos que el líder histórico del PRD había enviado a la Junta Central Electoral?

Es bueno aclarar que en 1982, cuando triunfó Salvador Jorge Blanco sobre el doctor Joaquín Balaguer, y el cacique se convirtió en el secretario de la presidencia con muchos poderes, fue capaz de mandar a cercar la casa de don Juan Bosch y al mismo tiempo intentó crear las condiciones para deportarlo por las críticas del PLD a ese desgobierno que encabezó el PRD, y el nuevo aliado del PPH. Tampoco se le podrá atribuir al cacique la victoria que obtuvo el presidente que mandó a comer piedra a los pobres y que además tiró a las Fuerzas Armadas a las calles para que asesinaran en 1984 a más de doscientos dominicanos, ya que en realidad fue Dorín Cabrera a través de la Avanzada Electoral quien logró contagiar a las masas con la elaboración de una propaganda correcta que llegó al pueblo e hizo su trabajo.

Desde el punto de vista político electoral el pacto entre Hatuey e Hipólito Mejía ha sido negativo para el propio PRD, ya que deja claramente establecido que la candidatura del postulante del buey blanco, no está en su mejor momento, porque si lo tuviera no se hubiese negociado en función de pedir la cabeza del que había sido director de campaña desde las elecciones internas hasta hace unos días.

No hay dudas que con esta alianza el PRD entra en una etapa en la cual las luchas de grupos resurgen por el temor de que el cacique del PRSD, quiera regresar y quedar con el control absoluto de esa organización política.

Cabe señalar que para la juventud de hoy que maneja las herramientas tecnológicas que utilizamos para conectarnos y comunicarnos con el mundo, Hatuey no representa mucho, dado la innegable realidad de que éste se ha quedado con un discurso que solo era necesario cuando aún predominaba un escenario de confrontaciones permanentes donde los mataderos electorales se imponían como forma de seguir en el poder.

Entonces, cuáles han sido sus éxitos en materia electoral que no los veo, a menos que no sean en realidad lo que todo el mundo dice y conoce de él, la traición como forma de ganar espacio en el escenario político nacional.