El transfuguismo político en República Dominicana

Por Carlos Luis Baron viernes 10 de febrero, 2012

Europa: El transfuguismo politico, es definido como un negocio lucrativo que se pone de manifiesto cuando existe interes particular y de grupos. En nuestro país, la República Dominicana, hemos sido testigos de los más controvertidos y variados casos de transfuguismo como el escenificado por Víctor Gómez Casanovas, quien dejó la Secretaría General del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) para marcharse al Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y convertirse en Diputado ante el Congreso Nacional.

Hace varias semanas, nos enteramos de la renuncia de Taína Gautreaux, quien fuera una importante dirigente política del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) quien después de un coqueteo con Hipólito Mejia se juramentó en el PRD- PPH. Ahora dicen que se espera la renuncia de otro importante dirigente comunitario peledeistas, quien visitó a Hipólito Mejia en su comando de campaña. si esta información se confirman, se entenderia que se estan buscando lo suyo.

En la elecciones Municipales y Congresuales del año 2010, presenciamos la renuncia del actual Senador por la Provincia de Azua Don Rafael Calderón, quien al no poder conseguir en su anterior Partido, el PRD, la candidatura a Senador, logró conseguirla en el PLD.

De igual manera, el actual Sindico de San Cristóbal, Raul Mondesí quien era diputado por el PLD, fue juranmentado por el PRD, ganó la Sindicatura de su municipio y ahora se plantea abandonar nuevamente al PRD. En Santiago de los Caballeros, en ese mismo proceso, el actual Sindico, Girberto Serulle, abandonó el PLD para irse al PRD donde pudo conseguir ser candidato a la posición que ostenta y ahora en estas presidenciales, no se define a quien debe apoyar. Si a Hipólito, por compromiso partidario, o a Danilo, su amigo y compañero de siempre.

Pero el Papá del transfuguismo dominicano se llama Ángel Lockward, quien ha hecho como reza la canción interpretada por el destacado artista mejicano José José “he rodado de allá para acá, fui de todo y sin medida”. Este sabelotodo político dominicano ha sido Ministro de todos los gobiernos en los últimos 20 años y ahora sigue en lo mismo, pues el negocio al parecer, es lucrativo.

La única forma de corregir o por lo menos controlar este fenómeno politico, primo hermano del flagelo de la corrupción administrativa, es legislar para constitucionalmente, castigar a los tránsfugas. Se podría prohibir mediante resolucion de la Junta Central Electoral (JCE) que los mismos sean nominados a cargos electivos por los partidos receptores, así como impedírles que el Poder Ejecutivo pueda beneficiarles mediante decretos en la Administración Pública por lo menos durante el periodo constitucional siguiente. Si esto se consiguiera, nuestra democracia seria más creíble, menos vulnerable y el transfugismo dejaria de ser rentable.

Politólogo Radicado en España.