El valor de crecer en valores morales

Por Carlos Luis Baron lunes 4 de junio, 2012

Preocupa, en gran manera, a una parte de la sociedad, a la que me incluyo, la condición de deterioro moral que viene dándose a lo interno de la familia dominicana.

La cualidad moral que debe estar presente en el núcleo familiar y en la escala de valores que hacen que una o más personas sean consideradas dignas de interés y estima, tristemente desaparecen.

Pareciera que ya no es de valor criar a los miembros de familia en valores. El valor como condición moral es lo que aquilata el comportamiento individual en sociedad. Los valores nos enseñan el correcto camino de la vida en familia y sociedad. Nos inculca un elevado concepto de nosotros mismos y regula cada una de nuestras acciones convirtiéndonos en hombres y mujeres ejemplares de bien.

La moral es el conjunto de principios, criterios, normas y valores que dirigen nuestro comportamiento. La moral nos hace actuar de una determinada manera y nos permite saber lo que debemos hacer en una situación concreta. Es como una especie de brújula que nos orienta, nos dice el camino a seguir, dirige nuestras acciones en una determinada dirección.

¿Qué es lo que viven hoy día algunas familias?

En muchos núcleos se da el deterioro de valores que está acarreando a sus miembros a vivir con baja dignidad. En la cual se ha perdido el respeto por sí mismos, no se comprenden las responsabilidades individuales, ni colectivas. Se está dando una crianza en un ambiente en el que se convierte a las personas a vivir sin vergüenza, sin metas y sin futuros.

Esa situación contribuye a elevar el nivel de transgresión, el consumo del alcohol, las relaciones sexuales promiscua, la disfunción familiar, el caos en el matrimonio, comportamiento antisociales, rebeldía, desinterés por el estudio y el progreso; en fin, cimienta a una sociedad que no se preocupa por cambiar un estilo de vida que no aporta nada al desarrollo personal y colectivo sosegado. Y lo más grave, favorece a que seamos una sociedad apartada de DIOS.

Hacer posible una familia centrada en valores no es tarea fácil en la actual coyuntura social, pero esto no quiere decir que sea imposible. La fidelidad, honorabilidad, solidaridad, justicia, dignidad, tolerancia, libertad, equidad, respeto, lealtad, honestidad, integridad, responsabilidad, disciplina, igualdad y bondad pueden ser infundidos con solo disponerse a enseñarlos.

Una actitud firme, decidida y sensata de los padres puede establecer la diferencia. Sabemos que en algunos casos las personas que no recibieron afectos y no fueron conducidos por normas y valores en el hogar, se le hará compleja la tarea de enseñar a sus hijos a ser mejores personas. Sin embargo, cuando se tiene el deseo y la voluntad se puede luchar por la familia aunque vayamos en contra de la marea.

Se puede empezar a cimentar a una familia en valores estableciendo normas internas que dirijan la vida de los miembros. Preocúpese por las situaciones que se les presenten a los miembros y ayude a solucionarlas.

Promueva las actitudes de la familia que producen felicidad y armonía. Vigile a cada momento los comportamientos de los miembros y trate de modificar las conductas que consciente e inconscientemente ponen en peligro el núcleo familiar.

Premie en cada momento los comportamientos y actitudes positivas, sin discriminar, brindando afecto y apoyo a los que necesiten.

Interactúe dentro de una familia entendiendo que ésta desde sus orígenes en comunidad básica sus aspectos culturales y humanos han sido los que han impuesto las formas que permiten tener una mejor sociedad.

Eduque valorando la crianza de sus hijos en un marco de valores, ya que crecer inspirados en ellos edifica a una mejor familia y a la vez a una sociedad emocionalmente saludable.

bernardo.r0469@hotmail.com