El viaje número 72 del Presidente Fernández

Por Carlos Luis Baron martes 10 de julio, 2012

El Presidente Leonel Fernández anda de gira por cuatro países europeos. De acuerdo al conteo realizado por los diarios El Caribe y Acento.com, el viaje al viejo continente durante diez días del Presidente saliente sería el número 72 en los últimos 8 años. Se recuerda que durante su primer gobierno (1996-2000), el Presidente Fernández realizó más de 30 salidas al exterior, lo que generó duras críticas en un país tradicionalmente gobernado por fuerzas ultranacionalistas, siempre opuestas a las aperturas con el mundo exterior.

Están frescas en mi memoria las críticas que recibía José Francisco Peña Gómez por sus continuos viajes al exterior. Sus opositores no perdían oportunidad cuando el líder negro viajaba por los países de Europa occidental buscando la ayuda y la solidaridad de los gobiernos dirigidos por los partidos de la Internacional Socialista a favor de la causa dominicana.

En los fatídicos doce años de Balaguer, Peña Gómez inició una campaña internacional denunciando los crímenes de la Banda Colorá, un grupo para militar que asesinaba selectivamente a los jóvenes más talentosos de la izquierda revolucionaria. Fruto de las denuncias y las presiones internacionales, la Banda fue disuelta en 1972, cuando Balaguer había decidido buscar una nueva reelección.

Durante la crisis post electoral de 1978, los “liberales de Washington” y los gobiernos amigos del PRD en América Latina fueron decisivos para que la dictadura cívico-militar de Balaguer reconociera su derrota en aquellas elecciones que inauguraron un nuevo ciclo democrático, primero en República Dominicana, y después en toda América Latina.

Peña Gómez ganó la sindicatura de la capital en 1982 y durante su gestión fue también blanco de los ataques de sus tradicionales adversarios, que lo llamaban “mendigo internacional” por sus acostumbrados viajes a los países europeos gobernados por la socialdemocracia. Peña viajaba mucho, pero traía medicinas y alimentos que él ordenaba repartir entre la gente pobre del país; también conseguía vehículos, palas mecánicas y camiones para recoger la basura.

Y cuando le tocó ser candidato presidencial, sus críticos no callaban y repetían la mentira de que si ganaba las elecciones, tendríamos un “Presidente a bordo”.

Antes de morir, Peña Gómez reconoció que uno de los aciertos del primer gobierno de Leonel Fernández era haber sacado a República Dominicana de su aislamiento internacional, mediante una política de acercamiento e integración con las demás naciones y los diversos organismos internacionales surgidos en la nueva era de la globalización, iniciada en la década de 1990.

A los 30 viajes de Leonel Fernández durante su primer gobierno, siguieron los continuos viajes de su sucesor Hipólito Mejía. Nadie discute ahora que la llamada diplomacia presidencial es más audaz que la diplomacia tradicional cuando se trata de promover la inversión extranjera directa, los convenios internacionales, los intercambios académicos, o cuando el país es representado por su principal ejecutivo en las cumbres y foros internacionales.

De manera que a la hora de evaluar los viajes al exterior del Presidente Fernández, habrá que distinguir aquellos que han sido y serán necesarios para el interés nacional, de otros viajes que son vistos como del exclusivo interés del Presidente y la amplia comitiva que siempre le acompaña.

En los primeros días del pasado mes de mayo, el diario digital Acento.com publicó una interesante investigación sobre los 70viajes del Presidente Fernández en sus dos últimos períodos de gobierno. Había visitado más de 30 países, donde permaneció durante 392 días, acompañado por1,556 personas, todo a un costo de 49.1 millones de dólares, equivalentes a1,939 millones de pesos. A esos 70 viajes, agréguele ahora otros dos, uno realizado a Brasil el 19 de junio, donde participó en la cumbre de la ONU llamada Río+20, y ahora su gira privada durante diez días por cuatro países europeos.

De los viajes del Presidente Fernández, el más condenable es el que realiza ahora por Madrid, París, Roma y Bruselas. Los costos de los viajes del Presidente son un verdadero secreto de Estado. Nadie sabe en realidad a cuánto ascienden esos viajes tan prolongados y con tantas gente a bordo. Se entiende que durante su estadía por esas capitales europeas darán sus tarjetazos a nombre del erario dominicano, que se alojarán en hoteles cinco estrellas y que rentarán un avión privado, aunque a veces salen del país en un vuelo comercial, para allantar una austeridad que jamás han practicado.

De sus resultados hablarán, eso sí, una amplia red de vocingleros colocados en los más variados medios de comunicación; ellos serán los encargados de resaltar los supuestos o reales beneficios de los viajes del Presidente, el más viajero del mundo, el verdadero “Presidente a bordo”.

El viaje número 72 del Presidente Fernández es una burla al país y una temprana competencia con el Presidente entrante. Un viaje tan largo y costoso, en medio de un déficit fiscal sin precedente, con largas tandas de apagones, con la delincuencia acabando la sociedad, con la especulación disparando los precios de la canasta familiar; en medio de un largo período de transición, donde los funcionarios corruptos están por su cuenta, haciendo todo tipo de diabluras; cuando lo correcto es que el nuevo Presidente sea el que inicie las visitas a los países con los cuales piensa privilegiar sus relaciones internacionales; en medio de tantas angustias y deficiencias, el viaje 72 del Presidente Fernández, lo repito, es una afrenta al país y ojalá sea su último acto de irresponsabilidad y despilfarro en el manejo de los dineros del pueblo dominicano.