Elecciones y la libertad de conciencia

Por Carlos Luis Baron viernes 23 de marzo, 2012

La política es el instrumento para la búsqueda del poder y se obtiene por la seducción del electorado, quien se identifica con el candidato por varios factores, militancia o simpatía política partidaria, virtudes humanas del candidato, o simplemente ha sido conquistado por el mensaje de campaña, pues sus aspiraciones e intereses personales conectan con la oferta programática del partido y el candidato presidencial.

Hace algún tiempo esta era una etapa de grandes oradores, era la hora del discurso, la palabra hablada suma y resta en política, por lo que los asesores y estrategas se empleaban a fondo para lograr conquistar el mercado electoral a través de la retorica.

Estamos en la era de la comunicación, por lo que el aspecto mediático juega un papel fundamental en la proyección del candidato. Podemos señalar a grandes trazos que si Winston Spencer Churchill, no utiliza la radio, no hubiese llegado a conquistar a los votantes ingleses y si no se produce el debate entre John F. Kennedy y Richard Nixon, probablemente el presidente hubiese sido Nixon. Porque al momento del debate Nixon era el favorito del electorado norteamericano.

Ahora, la inversión económica es fundamental para la conquista del mercado electoral, para retorcer los resultados electorales finales a favor de un candidato determinado en función de la capacidad de inversión” en el mercado electoral “.

No obstante a la barbarie que significa doblegar la conciencia del electorado nacional, sobre todo los de los sectores más deprimidos de la sociedad, que por una tarjeta de solidaridad, una tarjeta de Senasa Subsidiada, una tarjeta de Bono Gas o un regalo metálico en las vísperas de la consulta, hagan que los humildes doblen la cérvix, esto ayuda a construir una democracia miserable y carente de los valores de la libertad de conciencia lograda por la más universal de las revoluciones la francesa.

Ahora, el gobierno anuncia el sometimiento a la justicia de todo aquel que apoye al candidato opositor, Ing. Hipólito Mejía. Todo reformista que ocupo un cargo en el estado y no esté con la alianza en contra natura “Rojo-Morada”, es sometido al chantaje vulgar del depreco.

Estamos en el fragor de plena campaña electoral en la República Dominicana y existe una evidente polarización entre las dos fuerzas políticas nacionales, PRD y PLD, representados por sus dos candidatos presidenciales, Ing. Hipólito Rafael Mejía Domínguez y Lic. Danilo Medina Sánchez, los cuales tienen el carácter, temperamento, personalidad y formación política e intelectual distinto. También tienen electores diferentes, que no es verdad que van a cambiar la intención de votos por estas travesuras. Los reformistas que están con Amable, Rodríguez Pimentel, etc. No es verdad que cambiaran por semejante actitud del gobierno peledeistas, por el contrario puede producirse un boomerang, de los cuales hay suficientes ilustraciones en las contiendas electorales universales.

Debo concluir recordando el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que establece los mecanismos de protección de los ciudadanos y las familias a vivir con libertad de conciencia y libertad de elección de sus mandatarios.

Así que tenga cuidado amigos del gobierno que una maniobra que indigne al colectivo nacional, puede ser el factor fundamental para que el Ing. Hipólito Mejía, se vaya sin arrugas en la primera vuelta.