Ella quiso ser algo más que una simple Primera Dama

Por Carlos Luis Baron lunes 4 de junio, 2012

UNIÓN EUROPEA.- Preñada de la ambición y un deseo insaciable por obtener don de mando y jerarquía, ella no quería ser una simple primera dama de su país, se lo propuso y lo logró pero al final tuvo que pagar un precio un alto, aquel precio que no desea pagar ningún ser humano y mucho menos una mujer que tuvo tanto poder, político, económico y social.

Ella tuvo poder en sus manos, mucho poder, pues siendo la primera dama de la nación se convirtió no solo en consejera política de su marido, sino también en jefe de operaciones de su horrendo gobierno a pesar que no poseía dones académicos que pudiera exhibir, ya que apenas contaba con los estudios básicos, pero aún así luchó por lograr tener reconocimientos académicos internacional; ese fue uno de sus grandes afanes y también su fracaso.

Esta es la historia de Elena Ceaucescu (nacida Petrescu un 7 de enero en 1919), quien se convirtió en la figura más temida de Rumanía, país al centro de la Europa del Este, que al haber contraído matrimonio con Nicolae, era llamada la dama de acero del comunismo oriental, pero en realidad solo era una mujer despiadada, quien ocupó el cargo de vice ministro del país hasta la hora de su muerte.

Abusando de la ciudadanía, a quien había sumergido en una pobreza total, llegó a ser acusada de la inoculación del virus del sida en niños huérfanos que vivían en casas de acogidas, propagaba la enfermedad para luego someterlos a pruebas de laboratorios en busca de medicamentos contra la terrible enfermedad en su afán de demostrar sus conocimientos químicos de lo que tanto hacía alardes, según informaciones de los investigadores internacionales.

Elena fue una fiel defensora del Bloque Geopolítico liderado por Moscú para aquel entonces y aún siendo una comunista por convicción ella y su marido se apoderaron de los recursos económicos de su país y llegaron a tener cuentas millonarias en grandes bancos europeos, ignorando con ello la miseria por la que atravesaba el pueblo rumano para aquel entonces y que atraviesa actualmente, a pesar de haber presentado alguna mejoría económica con las nuevas administraciones gubernamentales.

El régimen de los Ceaucescu era implacable con la oposición y se dice que ella (Elena) era quien daba las órdenes de eliminar a los hombres que componían a los movimientos rebeldes y los hacía tirar en fosas comunes, hasta que los rebeldes unidos en el Frente de Salvación Nacional, encabezado por Ion KIliescu, se sobre pusieron y ganaron la batalla.

El régimen de los Ceaucescu comenzó en el año 1967, cuando Nicolae pasó a ser Consejero de Estado y en 1974 ocupó el puesto de presidente de la república, pero en el año 1978 tuvo que rediseñar la arquitectura de la política secreta del país, luego de la desertación de Ion Mihai Pacepa, hacia los Estados Unidos, un importante miembro de la seguridad nacional.

Pero Elena que llegó a ser vice ministro del gobierno, fue la que se ocupaba de dar las órdenes para acabar con todo tipo de rebeliones, conocida por su crueldad, quien pedía a los cuerpos de seguridad aniquilarlos a todos hasta que no quedase uno sólo rebelde.

Pero el deseo de libertad del pueblo rumano era inmenso y fue de ahí como surgió el Frente de Salvación Nacional, compuesto por obreros de diversas índoles y derrocaron la dictadura en el año 1989, estos habían ordenado a las fuerzas militares aplacar las manifestaciones que habían comenzados el 17 de diciembre en Timisoara, pero estas se extendieron hasta Bucarest y Elena huyo en helicóptero a la ciudad de Snagov a su residencia familiar, el día 22 intentó regresar a la capital pero tuvo que aterrizar en Targoviste, debido a la restricciones militares y continuar vía terrestre a Bucarest pero la pareja de tiranosaurios fue apresada y entregada a un tribunal que fue creado para tales fines, ya que gran parte de las fuerzas militares se puso a favor de la población civil.

Tanto Nicolae como Elena fueron acusados de genocidio contra la humanidad, daño a la economía nacional, enriquecimientos injustificables y uso de las Fuerzas Armadas en contra de la población civil y de inmediato fueron sometidos a juicio llevado a cabo el día 25 de diciembre de ese mismo año, quien luego de encontrarlos culpables le condenó a la pena capital por fusilamiento.

El día 25 de diciembre de 1989 y sin dar ningún tipo de oportunidad a que se defendiesen de las acusaciones formuladas por dicho tribunal, un grupo de oficiales al servicio de la causa procedió con la ejecución de la pena y esto fueron pegados a una pared y fusilados de la misma forma que ellos fusilaron a miles de sus conciudadanos y ese mismo día terminó el poder ostentado por la familia Ceaucescu, tanto de Nicolae así como de Elena, la dama de acero del comunismo de la Europa del Este y con ello se inició una nueva era para Rumania.