Embajador niega agentes CIA integren secta a puertas de expulsión

Por viernes 14 de octubre, 2005

Caracas, 14 oct (EFE).- El embajador de Estados Unidos en Venezuela, William Brownfiel, negó hoy "categóricamente" que agentes de la CIA actúen como misioneros de la secta "Nuevas Tribus", que el presidente venezolano, Hugo Chávez, anunció que expulsará del país.

"Lo puedo negar categóricamente", remarcó el embajador a los periodistas que le consultaron sobre esa acusación, una de las varias en las que el Gobierno de Venezuela ha justificado su decisión.

"Tenemos información de inteligencia de que algunos de los misioneros son miembros de la CIA (Agencia Central de Inteligencia de EEUU). Hay un informe que cataloga los problemas que para el país representa la presencia de esas personas", declaró el jueves el vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel.

Chávez anunció el miércoles pasado que firmará en breve el decreto de expulsión de los misioneros instalados en la región sur del país, poblada por varias etnias indígenas.

"Se van de Venezuela las 'Nuevas Tribus'. No queremos atropellarles. Les daremos un plazo para que recojan sus cosas y se vayan. Es una decisión irrevocable. Me importa un bledo la reacción que pueda haber en los centros del poder imperial", expresó Chávez.

Según Brownfiel, suman unos trescientos los misioneros "de varios países", incluidos algunos venezolanos, los que integran la secta en Venezuela.

El diplomático añadió que si bien Venezuela está en "su derecho soberano" de decidir al respecto, "aún tengo esperanzas de que un diálogo directo entre la organización de los misioneros y el Gobierno pueda producir resultados" y evitar la anunciada expulsión.

"Al final de todo, y creo que es importante para todos nosotros -prosiguió-, que el Gobierno y todas las autoridades piensen en el bienestar de las comunidades indígenas".

"Si hay algo que yo pudiera hacer para facilitar ese diálogo y facilitar mejores servicios en educación, vivienda, salud para las comunidades indígenas, estoy listo y dispuesto a ofrecer este tipo de apoyo", añadió.

Además de las denuncias del Gobierno, la jerarquía católica -opuesta a Chávez-, antropólogos, ecologistas y sociólogos acusan a la secta de explotar a los indígenas, prohibir y descalificar sus costumbres y creencias y hasta ocultar en su labor tareas de reconocimiento territorial y cuantificación de riquezas naturales.

Rangel sostuvo que la expulsión cuenta "hasta con la bendición" del cardenal Rosalio Castillo, uno de los más acérrimos detractores de Chávez, y recordó que desde hace décadas la Iglesia Católica y otros sectores han planteado la expulsión del país de la secta.