EMILINADAS

Por Carlos Luis Baron martes 20 de agosto, 2013

FREDDY BERAS.- Todos aquí reconocen que Freddy Beras Goico es merecedor de todos los homenajes que se les puedan hacer, designando con su nombre una avenida de las más importantes de la capital, un parque, un puente, un edificio o que se coloque una estatua gigante suya en un lugar donde muchos dominicanos lo puedan recordar a diario, con lo cual sea eternizada su explosiva y contagiosa sonrisa.

Sin embargo, lo correcto es que el homenaje póstumo que se le haga, debe de estar relacionado con su carrera profesional, y todos sabemos que la comunicación y el humor fueron las dos facetas donde sobresalió muy por encima de sus contemporáneos.

Freddy no sobresalió en las Bellas Artes como son la pintura, la escultura, la danza, el teatro, la música o el canto. Lo suyo fue la televisión, fundamentalmente, ya que su presencia en la radio fue bastante fugaz, escasa o limitada.

Es por eso que Freddy Beras Goico no debe ser exaltado poniéndole su nombre al Palacio de Bellas Artes, sino al Palacio de la radio televisora estatal.

Si al Palacio de Bellas Artes ha de ponérsele un nombre para reconocer la trayectoria exitosa de un artista que actuó durante décadas en sus salas, ese nombre debe corresponder al polifacético dramaturgo y actor sobresaliente Franklin Domínguez, y en su defecto a Monina Solá.

La iniciativa del presidente Danilo Medina para rendirle tributo imperecedero al inmenso Freddy Beras Goico es loable y digna del apoyo de todos los dominicanos que disfrutaron a plenitud la presencia de éste ante las cámaras de televisión.

Es de ahí que estamos de acuerdo con su propuesta, pero variándola para que el nombre de Beras Goico sea inmortalizado al ponérsele al regio edificio que alberga a la radio televisora estatal. Es todo.

JUAN BOLÍVAR.-El acto masivo en respaldo a la trayectoria periodística de Juan Bolívar Díaz, constituyó todo un éxito, como tenía que ser.

Juan Bolívar es todo un ícono en el ejercicio periodístico nacional durante los últimos 40 años, y la mejor prueba de ello la constituye el elevado número de medios informativos que ha dirigido desde los años 70 a la fecha, sean escritos como El Sol y El Nuevo Diario, radiales como Noti-Tiempo y televisivos como Uno Más Uno.

Ese acto de reconocimiento es mucho más que merecido, ya que su propósito fue darle apoyo frente a campañas calumniosas divulgadas en su contra, patrocinadas por periodistas envidiosos que ni por asomo reúnen los méritos de Juan Bolívar.

Nosotros, y esta columna, nos uniformamos con el más firme apoyo a ese acto de reconocimiento, respaldo y desagravio a ese periodista talentoso y solidario, merecedor en grado superlativo de toda manifestación encaminada a exaltar todos sus significativos aportes al periodismo nacional, y en especial su permanente y firme apoyo a las mejores causas nacionales.

Es una verdad lamentable, que los mediocres más osados suelen prosperar económicamente en este país, aún por encima del desprecio de los sectores sociales más representativos de la honestidad, pero siempre a la postre, ellos terminan en el olvidado más absoluto por la memoria colectiva, en tanto que los ciudadanos y en especial los periodistas apegados a la ética, son colocados en el pedestal reservado a los honrados y a quienes hacen o hicieron aportes significativos a esta nación.