Emilinadas

Por Carlos Luis Baron lunes 19 de agosto, 2013

¡QUÉ BIEN!.- Los dominicanos todos debemos sentirnos bien y de bien, repletados de gran orgullo nacional por el hecho de que somos un pueblo amante hasta el tuétano del béisbol, y acabamos de comprobar que cuatro compatriotas aparecen bateando uno detrás del otro, en la alienación del equipos más triunfador y emblemático de las Grandes Ligas, como los Yanquis de Nueva York.

Y lo mejor de todo es que esos cuatro peloteros han sido colocados en la parte gruesa de la alineación de ese conjunto, comenzando con Eduardo Núñez como segundo, Robinson Canó de tercero, Alfonso Soriano de cuarto y Alex Rodríguez de quinto. Nunca antes en ese exitoso conjunto, cuatro jugadores latinoamericanos, asiáticos o de cualquier otro continente, habían logrado semejante proeza.

Acontecimientos como ese deben ser resaltados para que sirvan de ejemplo a nuestros jóvenes, y en especial a aquellos que han perdido el rumbo de sus vidas, dedicándose a transitar por los senderos equivocados del consumo de droga y la delincuencia.

Pero además debe servir para que los padres de niños y adolescentes puedan entender que prestándole su apoyo constante e incurriendo en muchos sacrificados, si fuera necesario, sus vástagos y ellos mismos, pudieran resolver de por vida sus problemas económicos, en vista del enorme interés que los equipos de las Grandes Ligas les están prestando a nuestro país, realizando inversiones cuantiosas en la construcción de complejos beisboleros.

OTRO CASO.- Pero debemos añadir otro caso casi similar, ya que de los primeros cuatro bateadores de los Azulejos de Toronto, actualmente, tres de ellos son dominicanos como José Reyes, José Bautista y Edwin Encarnación. Si Melkis Cabrera no estuviese lesionado, de seguro que él sería el segundo al bate, de manera que cuatro criollos serían los primeros cuatro bateadores de ese equipo canadiense.

Esos casos deberían ser utilizados por las autoridades competentes del país para difundirlos profusamente dentro de nuestra población, tomando en cuenta que la firma de nuestros jóvenes para jugar pelota en las Grandes Ligas, se ha convertido en una buena fuente de ingresos para muchísimas familias de origen humilde, lo cual se refleja obligatoriamente en el fortalecimiento de la economía nacional, contribuyendo, además, sacar de la pobreza a decenas y hasta centenares de hogares, elevando así los niveles de vida de nuestro pueblo.

Debe tomarse en cuenta que aquellos jóvenes criollos que no logran establecerse en las Grandes Ligas, son contratos por equipos de pelota de un sinnúmero de países como Japón, Taiwán, Corea del Sur y México, principalmente, así como en otros donde el beisbol ha entrado en auge como Italia, España, Holanda, Ecuador, Argentina y otros. Todo esto constituye una fuente de trabajo bien renumerado para jóvenes dominicanos criados en hogares de escasos recursos.

Todos aquí sabemos, que es escasa la inversión que el Estado dedica al béisbol aficionado y, por tal razón, y dados los beneficios que el país obtiene de ese deporte, se justifica la erogación de una partida del presupuesto nacional para la puesta en ejecución de una intensa campaña promocional, encaminada a hacer conciencia entre los padres y madres de bajos ingresos, para que contribuyan a que sus hijos se dediquen a jugar béisbol.

Esto así debido a que por esta vía, pueden obtener mayores beneficios que los que percibirían a través de una carrera universitaria. Ojala nuestras autoridades lean esta columna y se animen a acoger nuestra petición, ya que de hacerlo todos saldríamos ganando, directa o indirectamente. ¡Quiera Dios que no estemos clamando en el desierto!