En nombre del PLD Cristina Lizardo despide restos de Quilvio Cabrera

Por martes 15 de abril, 2008

Delegada por el Comité Político del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) del que forma parte, la senadora Cristina Lizardo despidió los restos de su compañero del Comité Central Quilvio Cabrera, a quien rindieron honores en la Casa Nacional de esa organización. Luego de esbozar una alegoría metafórica de la muerte como extinción de la vida, la dirigente política dijo que la partida física de Cabrera consterna el alma de los peledeìstas por la forma trágica en que sucedió.

"Hoy nos sentimos muy tristes ante la pérdida, psíquicamente irreparable, de un compañero adornado en vida con un alma hermosa, reflejada en sus actuaciones, de las que la inmensa mayoría de sus amigos fuimos honrados testigos de primera mano", exclamó Cristina Lizardo según reseña de la Secretaría de Comunicaciones del PLD.

Manifestó que la muerte de Quilvio Cabrera enluta al Partido de la Liberación Dominicana, al sector agropecuario, y al país junto a la familia del fenecido líder político, agropecuario y profesor universitario. Lizardo dijo que Cabrera fue un hombre extraordinario de constante apego a la laboriosidad, con preocupaciones sociales y apoyo a todo lo que representara bienestar para el Pueblo.

Agregó que el Director del Instituto Agrario Dominicano poseía la capacidad y virtud requeridas para participar con eficiencia y honradez en la vida pública. Las honras fúnebres del Partido de la Liberación Dominicana al fenecido Quilvio Cabrera se inicio antes del mediodía y concluyo unos 35 minutos después.

Los integrantes del Comité Político, reunidos en la Casa Nacional recibieron el ataúd, mientras el cuerpo sin vida del miembro del Comité Central del PLD se expuso en el salón principal de la Casa Nacional por donde desfiló la membresía peledeista presentando las condolencias a la viuda e hijos, quienes ocuparon asiento al lado del féretro.

La guardia de honor se inicio con Reinaldo Pared Pérez, Secretario General, Rafael Alburquerque, Vicepresidente de la República, Francisco Javier García, Coordinador de la Campaña y Jaime David Fernández Mirabal, ex Vicepresidente de la República.

Siguieron en la guarda José Joaquín Bidó Medina, Lidio Cadet, Cristina Lizardo, Alma Fernández, Bautista Rojas Gómez, Radhamés Camacho, César Pina Toribio, José Tomas Pérez, Radhamés Segura, Carlos Amarante Baret, Ramón Ventura Camejo.

Mientras los dirigentes del PLD rendían los honores a Cabrera, Gladis Perez y Virna García entonaron las canciones Patria Adorada y Honrar la Vida, acompañadas por Frank Valdez y Claudio Cohén.

Los Himnos Nacional y del Partido de la Liberación Dominicana se entonaron mientras el cadáver se exponía en la Casa Nacional Peledeísta, desde donde el fenecido coordinó múltiples actividades como miembros del PLD y titular entonces de la Secretaría de Asuntos Agropecuarios.

Tomado de la mano de los Vicesecretarios Rafael Pérez Modesto, Ruben Montàs, Juan Carlos Segura y Alejandro Herrera, junto a Ignacio Ditrén, Secretario de Asuntos Municipales, el ataúd con los restos mortales de Quilvio Cabrera se llevó al carro fúnebre para trasladarse al Instituto Agrario Dominicano en donde se le rindió también un homenaje póstumo.

Teniendo de fondo el himno del PLD instrumental se produjo la despedida del cortejo fúnebre mientras el maestro de ceremonia resumía las condiciones de militante del fenecido Quilvio Cabrera.

DISCURSO CASA NACIONAL ANTE EL FÉRETRO DE QUILVIO CABRERA

Compañeras y Compañeros:

Hace algunos meses a alguien le escuche repetir: Misteriosos y extraños son los caminos del destino, pues en un abrir y cerrar de ojos, como un rayo, los designios insospechados nos arropan, talvez para recordarnos lo frágil y lo obediente que resulta nuestra existencia ante fuerzas desconocidas e inexplicables.

El acaecimiento que hoy nos convoca consterna con mayor fuerza nuestra alma, por lo inesperado de tan dolorosa circunstancia.

Hoy nos sentimos muy tristes ante la perdida, físicamente irreparable, de un Compañero adornado en vida por un alma hermosa, reflejada en sus actuaciones, de las que la inmensa mayoría de sus amigos fuimos honrados testigos de primera mano.

Con la muerte del compañero Agrónomo Quilvio Cabrera, nuestro Partido de la Liberación Dominicana, el Sector Agropecuario, el País, junto a su familia y sus amigos, perdemos a un hombre extraordinario, cuyo constante apego a la laboriosidad, sus preocupaciones sociales y su apoyo a todo lo que significara bienestar para el pueblo, lo distinguían de manera positiva como hombre de bien y ser humano extraordinario, comprometido con las mejores causas de la Nación.

Siempre se ha dicho, con sobrada razón, que para participar de manera eficiente y honrada en la vida pública, hace falta contar con dos cualidades: Capacidad y Virtud.

Siendo eso cierto, gracias Quilvio, muchas gracias, de todo corazón, por tantas muestras y ejemplos palpables de capacidad y de virtud, que en uno y otro sentido nos proporcionaste en tu corto pero fructífero paso por la vida.

Dentro de 31 días habrá de consumarse el torneo para el cual Quilvio Cabrera destinó sus mejores empeños.

Si no estuviésemos hechos del material que en vida nos mostraste, Compañero Quilvio, es posible que las lagrimas del alma y la resequedad, propia de las grandes emociones, no nos permitirían decirte que nos vas a hacer mucha falta.

Decirte, Compañero Quilvio, que hombres como tú aligeran la carga, que nos disipan el peso de las batallas.

Por eso vamos a extrañarte en el ánimo de tus palabras, sobre todo en esta lucha por engrandecer nuestra nación y por no permitir que un paso atrás nos haga volver a caer en las arenas movedizas, ni en el lodo de la inseguridad y el temor, contra los que tanto combatiste.

Hoy hemos querido recibirte, Quilvio Compañero, Hermano y Amigo, en esta, la morada de nuestras esperanzas, de nuestros propósitos, de los sentimientos y sueños compartidos, para agradecerte el excelente y grande ser humano que fuiste con todos.

Para agradecerte Quilvio por tu entusiasmo, por tu carácter afable y amistoso, sin desmedro de tu convicción, ni de tu seriedad y voluntad ante el claro concepto de tu misión de hombre público.

El enigma de la muerte nos abate, nos genera impotencia, este dolor de catástrofe de tu muerte joven, Quilvio, nos trastorna.

En algunos instantes, tus compañeros y hermanos te llevaremos en hombros y entregaremos tu cuerpo a la tierra, encargada de guardar los secretos hasta el día de las revelaciones prometidas, aunque todos sabemos que tu alma mora ya en el lugar reservado a los justos.

Si una promesa es válida en este momento trágico es el juramento, aún en tu presencia, de que sostendremos tu memoria siendo fieles a los principios que nos unió de manera imperecedera, no obstante la dolorosa embestida que hoy recibimos en este recodo del camino.

Compañero Quilvio, que Dios te reciba en su seno, que tu espíritu reciba el descanso que no conociste en vida, asido de la mano de aquel que nos sentencia:

Yo soy el Camino y la Vida, …. el que crea en mí, aunque este muerto, vivirá!

Gracias, muchas gracias.

Que Dios les Bendiga!