En Puerto Rico el diputado de ultramar: Viejos y mujeres casadas, no convienen

Por Carlos Luis Baron miércoles 18 de enero, 2012

San Juan, Puerto Rico.—Tendremos a partir de Agosto de este año 7 diputados en el exterior, que engrosaran la lista de congresistas en la cámara baja hasta llegar a 190 diputados, más 32 senadores en la cámara alta, para sumar 222 vagos privilegiados, que se llevarán más de cinco mil millones pesos del presupuesto nacional anualmente. Ah… tambien tenemos 21 diputados en el Parlacen, Parlamento Latino y Centroamericano.

Los siete diputados de ultramar es algo novel en la estructura de los que aspiran a vivir de un cargo público y alcanzar nombradía y privilegios a expensas de los contribuyentes del Estado dominicano. De esos siete diputados, por lo menos uno, le tocará a la sede de Puerto Rico para representar a unos 200,000 ciudadanos dominicanos, mal contados, residentes en la isla.

El Partido de la Liberación Dominicana, PLD, ya eligió su candidato, el empresario y político Levis Suriel, de unos 50 años de edad, relativamente joven para el cargo.

El Partido Revolucionario Dominicano, PRD, se apresta a elegir para el 29 de Enero su candidato, entre cinco aspirantes que quedan, ya se han retirado tres por diferentes razones.

De estos aspitantes en el PRD hay tres hombres y dos mujeres. Los tres hombres pasan de 60 años de edad y las dos que son mujeres, están casadas con su respectivo esposo.

Si tomamos en cuenta que la circunscripción No. 2 comprende Miami, Venezuela, Puerto Rico e islas Virgenes, este es un amplio territorio que el diputado que salga electo tendrá que recorrer, las peculiaridades que hemos citado: edad en el caso de los hombres y estado civil en el caso de la mujeres aspirantes, redundará en detrimento de los votantes y representados de esas demarcaciones, tan separadas por grandes distancias a recorrer.

Las responsabilidades y deberes del cargo exigirán del próximo diputado de esta circunscripción tener que visitar estos paises distantes uno del otro, lo que no tiene que hacer un diputado en la República Dominicana. Esto hará que si elegimos un diputado con más de 60 años edad, este por razonez biológicas y el cansancio propio de los años, se mantendrá estático en un lugar descuidando los deberes y obligaciones del cargo en otros paises que tiene que visitar en largos viajes en aviones que lo agotarán considerablemente.

Así es que para el señor Ramón Carrasco, el señor Moisés Leonardo y el señor Héctor Lugo, el cargo les puede resultar en un penoso trajinar, propicio a arrepentirse, y acostumbrados como se estila entre los que ostentan cargos del Estado, al confort y a la vida muelle quedan las funciones públicas, exentas de sacrificios por los demás y que les pagarán sus jugosos salarios .

En el caso de las mujeres casadas, sabemos de los deberes y obligaciones de una mujer casada para con su esposo, quien es según la biblia la cabeza en el matrimonio. Podríamos entre otros inconvenientes, tener que subrepticiamnete soportar los caprichos de un esposo al que no hemos elegido para que nos represente como diputado, pués estaría narigoneando a su mujer.

Además, el hombre dominicano es muy celoso y machista, y más si es de escasa cultura o preparación académica. Más de 200 mujeres perdieron sus vidas el año pasado de manos de su conyuge en nuestro país. Qué hombre dominicano permitirá que su mujer esté montada frecuentemente en un avión acompañada de otros hombres o teniendo que dormir en hoteles o en casa de amistades o desconocidos en que puedan pernoctar otros hombres?, eso no es facil. Porque eso requerirá su trabajo como legisladora itinerante.

Aparentemente los que tienen esposas aspirando a ser diputada no se han detenido a pensar en estas eventualidades y circunstancias particulares propias del cargo de una diputada por la circunscripción No. 2; viajando sin su esposo constantemente –o tendría que acompañarla, lo que resultaría poco menos que impracticable–, entre tantos países distantes.

Sobre sus argumentos de campañas, los que no son políticos si no politiqueros y politiqueras de ocasión, sólo de tiempos de elecciones, han venido vendiéndose con el cuento de que tienen tantos años luchando por y defendidendo su comunidad y haciendo obras sociales, quizás porque en alguna ocasión fueron empleados del Estado. Pero cuáles son sus obras? ! Qué lucha ni lucha, qué defensa ni defensa ! , Lo que hicieron, si lo hicieron fue porque esa era su deber y obligación, y por eso se les pagaba un sueldo. O cuál es el mérito del que vive de su trabajo y se le paga por ello ? Cumplir con su deber y hacer su trabajo. Necesitamos de quien nos represente una verdadera vocación de servicios a la comunidad que donde han vivido.

De manera que por lo antes expuestos, y además, aunque parezca inverosímil, a los dominicanos no nos conviene que una persona mayor de 60 años nos represente como diputado, reitero por el constante trajinar entre grandes distancias , ni una mujer casada como diputada, porque en esas circunstancias, por la naturaleza y particularidades que implican estas nuevas diputaciones, irían en detrimento de sus funciones y actuarían como rémora y retranca para el beneficio de sus electores y representados. Analícelo usted y dé su voto. No le estoy buscando la quinta pata al gato, son los gajes del oficio. Por si acaso yo con 58 años, también estoy viejo, pero no aspiro.

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