En torno a la campaña reeleccionista del Presidente Fernández

Por Carlos Luis Baron lunes 2 de julio, 2012

"Esta comunicación es una respuesta pública que hago a una comunicación que en calidad de privada recibí de un distinguido y prestigioso periodista y amigo a propósito de mi comentario  del 27 de Junio pasado y en la que me referí a lo que considero inicio prematuro de la Campaña reeleccionista para el 2016 de mi apreciado y respetado amigo el Presidente Leonel Fernández. Es obvio que acordé con mi amigo publicar mi respuesta haciendo reserva de su nombre.

Mi dilecto y respetado amigo:

Tal como lo acordamos, hago pública esta respuesta omitiendo tu nombre, al correo electrónico que me enviaste en fecha 27 de Junio con motivo de un post que yo publicara, en la mísma fecha, en mi página de Facebook sobre la "Campaña reeleccionista a destiempo del Presidente Leonel Fernández." Y que publicara también en el blog www.bajalealgo.net e hiciera llegar a algunos amigos a traves de los correos electrónicos.

En primer lugar te agradezco profundamente el que recuerdes a mi padre  Bartolo Hernández con el respeto y el cariño que dices le trataste en vida, de lo cual tengo testimonios irrefutables.

Titulas tus consideraciones “Los grandes líderes inspiran y provocan reacciones así” lo cual comparto contigo plenamente, por lo que entiendo tu rápida respuesta a nuestro comentario. No rechazo que sus partidarios lo quieran de nuevo en el poder, ese es un derecho que les asiste y respeto profundamente  porque  como bien expresa, fui reeleccionista de un gran estadista como Joaquín Balaguer, del cual me siento orgulloso de haber compartido su amistad, (para mí paternal), sus sapiencias y bien gobernar.

Aunque no me considero con la estatura  cultural que tienes,  me he auxiliado tanto del diccionario de la Real Academia Española como del Pequeño Larousse para advertir que tanto yo como el editorial del periódico El Nacional así como dos reputados senadores peledeístas, coincidimos en usar la palabra reelección bajo la siguiente definición:  Reelección, acción de reelegir. Reelegir;  Elegir de nuevo para el mismo cargo a la persona que lo ocupaba por una elección anterior (no especifica si  consecutiva o no).

Creo que no cometí pecado gramatical al usar la palabra reelección, pero además,  la usé correctamente como los demás citados.No es mi ánimo polemizar con un dilecto y respetado amigo, pero sí el de aclarar conceptos que emites, lo cual creo conveniente dejar debidamente definidos ,  como es el caso de la reelección  que,  tú defines  para el Presidente Fernández como la posible vuelta al poder mediante las vías democráticas y constitucionales que no le están vedadas (lo que no he dicho ni he insinuado) como no le estaban vedadas constitucionalmente a Joaquín Balaguer todas las veces que lo intentó, y que algunos le negaron ese derecho que hoy le reconocen a Leonel Fernández.

Leí complacido en la tarde del día 27-06-2012 (porque coincidieron conmigo en cuanto a lo extemporáneo de la campaña reeleccionista montada desde la recién pasada campaña electoral  y que aún continua), tanto el editorial del periódico El Nacional como las consideraciones que al respecto ofrecen dos importantes y respetados Senadores del PLD en el mismo periódico y el mismo día, y más aún, colaboradores muy cercanos del Presidente electo Danilo Medina, los cuales rechazan contundentemente los aprestos reeleccionistas, por considerarlos inoportunos y lo catalogan como una falta de respeto al pueblo dominicano (calificativos que yo no he usado). Me refiero a los senadores Wilton Guerrero y Charlie Mariotti. Te invito a que leas sendas publicaciones si tus valiosas ocupaciones te lo permiten. 

Por otro lado en ningún momento ni  en ninguna situación, he manifestado  (porque no la tengo) “la enemistad” que me atribuyes con el Presidente Leonel Fernández, y más aún, en el comentario que te envié, no hay excesos valorativos ni expresiones  desfogadas,  que puedan interpretarse como negadoras de mis respetos y agradecimientos siempre manifestados por mí, al Presidente Fernández y a su  investidura presidencial, por lo cual no me considero ni obnubilado (tengo mi conciencia y mi intelecto normales y tranquilos) ni soy portador de fanatismo irracional, porque en mi comentario no he vertido ningún juicio de valor sobre el Presidente Fernández que denigre ni ofenda su persona  ni  he cuestionado sus grandes virtudes, las cuales, al igual que tú, valoro constantemente por lo que en el comentario de mi autoría al que nos referimos, no hay una sola expresión que siquiera insinúe demostración de odio hacia su persona ni a ninguna otra.

Aprendí de mi líder Joaquín Balaguer su constante prédica de no odiar a nadie por razones políticas, pero tampoco a maltratar a nadie con juicios de valores que me suponga, por el solo hecho de no estar de acuerdo con lo extemporáneo de una acción política, que otros la han publicitado con epítetos bastante fuertes, incluyendo partidarios comprometidos con el Presidente Fernández (como los citados), y usando calificativos que  ni siquiera han pasado por mi pensamiento.

No sé qué de mi escrito ha motivado que hayas dejado de atender compromisos y responsabilidades  que te ocupan, (lo cual lamento mucho) para enviarme tus comentarios a una simple opinión expresada con la mejor buena fe, lo cual te agradezco profundamente, pero nunca tuve la menor idea de que, ese sencillo comentario nuestro, iba a producir en ti tanta erupción urticante, como para llamarme obnubilado, fanático irracional, miope político, aliado a lo peor de la política dominicana, según tus consideraciones, (conmigo 2,129,997 personas más que lo expresaron el 20 de mayo pasado, lo que constituye más del 47% de los dominicanos que votamos en las recientes elecciones del 20 de Mayo).

Si por escribir: “La ciudadanía está cansada de tanta campaña política y de tanto dispendio de recursos, pero para Leonel y su gente no es así, recursos hay de sobra y para politiquear…aún más”,  tú me aconsejas que utilice tiempo para reflexionar, que haga un alto en el camino y que guarde silencio de lo que creo,  pienso y expreso, me das la impresión de que te estás negando  tu propio accionar diario.Al agradecerte tus consejos (que hasta el momento de escribir estas líneas, otros tantos como crees no me han dado). Quiero que me perdones la inmodestia, pero papá nunca hubiese utilizado epítetos como los señalados por ti para referirse a mí y mucho menos para aconsejarme que guarde silencio de mis convicciones, lamentando mucho  concluir asegurándote que no tuviste la mejor de las sensaciones  porque (como te habrás dado cuenta) no te estaba ayudando a teclear tu computadora.

No quiero concluir sin expresarte que, si la respuesta que me das no hubiese venido de ti, ten la absoluta seguridad de que la hubiese interpretado como una amenaza y un intento de chantaje y retaliación política por mis posiciones.

A la memoria de papá y en mi nombre, te reitero mi amistad y mi demostración de respeto y consideración con el  que siempre te he tratado, de lo cual me siento dignamente honrado.