Entre Fidel y la globalización Primera parte

Por miércoles 2 de abril, 2008

A sus 81 años, Fidel es consciente de que debe retirarse. El problema es que a lo largo de los años, Cuba y Fidel se han fusionado de tal forma que la desaparición de Fidel del panorama político cubano podría implicar el desmantelamiento del régimen. Por este motivo, el compañero Fidel seguirá siendo el líder de la revolución desde la retaguardia, a pesar de su renuncia como Presidente y Comandante en Jefe.

El poder del Partido Comunista Cubano (PCC) es tan fuerte que cuando se difundió el mensaje, la gente de la isla no pareció darle demasiada importancia, entre otras cosas porque saben que lo que se está preparando en la isla es una "revolución a la china": un sistema de partido único que sepa aprovechar los beneficios de una economía de libre mercado.

La renuncia de Fidel Castro por motivos de salud deja huérfana a una de las revoluciones más controvertidas y peculiares del mundo. El "comandante en jefe" Fidel era el líder en activo que había permanecido por más tiempo en el poder; desde 1959. El camarada Fidel ha visto pasar a 10 presidentes estadounidenses desde el triunfo de la Revolución, desde Eisenhower a Bush hijo. Por este motivo en Miami se toman la noticia con escepticismo y moderación. Los anticastristas de Miami no tienen más remedio que continuar esperando a que el régimen se colapse.

Tanto Radio Mambú, como el Palacio de los Jugos, Versailles o el Consejo por la Libertad de Cuba (CLC) tendrán que ser pacientes. Muchos cubanos consideran inmoral, y poco ético que las empresas españolas y de otras nacionalidades puedan construir hoteles donde los cubanos, hasta hace muy poco, no podían hospedarse. Ésta solo es una de las muchas normas absurdas que existen en Cuba. De momento, los cubanos no pueden comprar o vender casas o automóviles, u obtener licencias para trabajar por cuenta propia.

La revolución cubana, como muchos otros movimientos sociales loables comenzó con ilusión y buenas intenciones, pero poco a poco fue degenerando en dictadura. La revolución castrista se produjo por la falta de reformas, pero lo curioso es que son las reformas las que pueden garantizar la supervivencia del régimen sin Fidel Castro a la cabeza. Desde que el pasado 24 de febrero se anunció que Raúl Castro era el nuevo presidente elegido por la Asamblea Nacional y presidente del Consejo de Estado y de Ministros, se optaba claramente por un cambio de rumbo.

El comunismo (socialismo) nace de los efectos negativos y de la deshumanización del capitalismo. Muchos estudiosos se equivocan al equiparar capitalismo y comunismo, como si de dos sistemas antagónicos se tratase. El comunismo es algo así como la consciencia del capitalismo, un intento de humanizar la economía. El pecado capital del comunismo es suponer que "todas las personas somos iguales".

Se trata de una idea muy tierna, pero falsa. Las personas somos muy diferentes en inteligencia, ambición, físico, habilidad, etcétera. En cierta manera, cada persona es un mundo. El comunismo sólo podría funcionar en una comunidad humana cuando desaparezca el egoismo. En cierta manera, el comunismo beneficia a los más débiles, y perjudica a los más capacitados.

De las buenas intenciones de la revolución, se ha pasado a una dictadura. ¿En qué momento se desvió el castrismo de las bases del socialismo, representado por la equidad, el poder democrático popular, la soberanía y la participación ciudadana? En verdad, los ciudadanos, supuestos propietarios del poder y de los bienes públicos, se han convertido en marionetas del Estado, ya que no tienen ni voz, ni voto ante las decisiones importantes del país. Este engaño al pueblo ocurrió desde el mismo momento en que triunfó la "revolución de los barbudos" en 1959.

Para muchos cubanos, el triunfo de la revolución de Fidel representa la roboilusión de otros. De hecho el "Movimiento 26 de julio" estaba compuesto principalmente por personas pequeño-burguesas. Se trataba de una cúpula que había que adaptar a una base popular. Raúl Castro dejó claro este hecho cuando dijo: "No se trata de darles la tierra a los campesinos, sino de distribuirla".

Castro es un personaje digno de estudio, un tipo que ha unificado el oportunismo pragmático comunista con la larga tradición de los dictadores latinoamericanos. Los obreros cubanos no eran tan incultos como se creía, como lo demuestra la figura del "lector de tabaquería", un personaje que contaba como un trabajador más, pero que tenía la misión de leer la prensa escrita del día y lo mejor de la literatura mundial.

Fidel forma parte de un selecto club, al que llamaremos el de los "presidentes reyes", formado por Omar Bongo (Gabón, desde 1967), Muamar el Gadafi (Libia, 1969), Maumur Abdul Gayum (Maldivas, 1978), Teodoro Obiang (Guinea Ecuatorial, 1979), José Eduardo Dos Santos (Angola, 1979), Robert Mugabe (Zimbabue, 1980), y Hosni Mubarak (Egipto, 1981).

Da la sensación de que Fidel se quedó anclado en la "Guerra Fría". Por eso cuando se piden cambios desde Estados Unidos y la Unión Europea, él responde: "Que cambien ellos". Presos políticos, rivalidades de tú a tú con el gigante norteamericano, políticas agrarias confusas, servicios secretos, etcétera, han convertido a la isla en una especie de gran familia de la que es difícil escapar. Por lo menos, los cubanos descendientes de españoles, podrán acogerse a la nueva ley migratoria española que les permite obtener el "pasaporte granate", que les facilitaría la salida del país. Los que consigan emigrar a Estados Unidos, tendrán que esperar los 3 largos años que estableció la administración Bush en octubre del 2003 para visitar a su familia en la isla.

¿Podrá Cuba continuar el comunismo sin Fidel Castro? No lo creo, pero el régimen no desaparecerá de un día para otro. De hecho, Cuba es como un niño pequeño que está dando sus primeros pasos sin la mano de Papá Fidel. Castro continuará dirigiendo las directrices de la política cubana desde la sombra, como lo hizo Ho Chi Minh, es decir, desde Granma y Juventud Rebelde, o lo que es lo mismo, desde sus "Reflexiones del compañero Fidel". Como dijo Raúl: "Se seguirán consultando a Fidel todas las decisiones de especial trascendencia para el futuro de la nación".

A Thatcher, le salió con John Mayor, aquello de "conduciré desde el asiento trasero". Aunque Fidel no esté, se da por supuesto que el pueblo continuará su obra. Uno de los inconvenientes a la hora de derrocar el comunismo en Cuba, es que dos de cada tres cubanos nacieron después de la revolución de 1959, y por lo tanto no conocen otro sistema político. A esto hay que añadirle que muchos de los países de la región, como Haití, Colombia o Argentina, no están mucho mejor que ellos en sanidad o educación.

El socialismo en Cuba ha sobrevivido tantos años, porque algunos de sus logros son palpables para la mayoría de la población, sobre todo, en sanidad y educación. Según el régimen, en Cuba existen más de 700.000 graduados universitarios y unos 67.500 médicos. El problema es que como dice mi abuela, con cultura no se come.

Muchos incrédulos fascinados por la ideología comunista, no se dan cuenta de que el régimen infla las cifras para justificarse, cuando todos sabemos que no es lo mismo cantidad y calidad. Todos los regímenes dictatoriales falsean los datos de cara al exterior para justificarse. En Cuba existen unos índices de participación ciudadana superiores al 90%, esto quiere decir que se trata de elecciones trucadas en las que no votar puede tener consecuencias negativas.

Los aproximadamente 11,3 millones de habitantes de la isla no podrán aguantar durante mucho más tiempo la situación socioeconómica del país. Estados Unidos está demasiado cerca, y la presión psicológica de los medios de comunicación y el incremento del turismo dejan ver a muchos cubanos que sin el régimen sus vidas pueden ser un poco mejor. Cuba posee una deuda externa de unos 8.800 millones de euros y un salario medio de poco más de 15 euros al mes.

Educar a la gente puede ser un arma de doble filo. Muchos cubanos se dan cuenta de que de seguir por este camino, las expectativas de mejora de su calidad de vida se tornan muy complicadas. En la actualidad, la balanza comercial es muy negativa, con unos 1.200 millones en exportación y 4.000 millones importados.

Es una utopía pensar que una pequeña isla, puede llevar a cabo el comunismo (socialismo) rodeada de países capitalistas y sin apoyos. Cuba pudo implantar el seudo-comunismo mientras fue un satélite de la Unión Soviética, como se demostró con la famosa "crisis de los misiles" de 1962. Esta escaramuza fue la oportunidad que tuvo Moscú para amenazar la gran superioridad militar estadounidense. Fue a partir de este momento cuando Kennedy ordenó el bloqueo naval de la isla y preparó un plan de invasión si los rusos continuaban con su política militar en la vecina isla. Afortunadamente para el mundo, el asunto se solucionó con un acuerdo en que la URSS retiraría los misiles y Estados Unidos se comprometía a no invadir la isla.

Tanto en la Conferencia Tricontinental de los Pueblos de Asia, África y América Latina de 1966, como en la Solidaridad Latinoamericana de 1967, quedó claro que no todos los países eran partidarios de la utilización de la violencia para obtener el triunfo revolucionario, como Fidel Castro proponía. Mientras Chile y Uruguay querían transformaciones sin armas, Colombia, Venezuela y Guatemala defendían el ejemplo cubano.

Con el paso de los años, Cuba se fue convirtiendo en un lastre para la URSS. La dependencia se hizo tan fuerte que en 1973, Cuba se vio obligada a renegociar la astronómica deuda que contraía con la Unión Soviética, quienes se comprometían a adquirir el 80% de la producción azucarera cubana y a suministrar petróleo, acero y otros recursos estratégicos. Con la excepción de Chile, los partidos comunistas de América Latina, estaban fundados y reflejaban lo que dictaba el Comintern, es decir, que seguían la doctrina de la Unión Soviética.

Lenín dejó claro en 1917 que se trataba de partidos comunistas, no socialistas, ni socialdemócratas, como se les llamaba con anterioridad. A pesar de esto, nunca ha habido unanimidad a la hora de implantar el comunismo, por eso tras la Segunda Guerra Mundial, China y los paises de la Europa Oriental se distancian de la Unión Soviética. Por cierto, se cree que quien introdujo el comunismo en Cuba fue Pablo Lafargue a finales del XIX. Hasta Lenín, se podría decir que aún no había hecho su aparición el "comunismo totalitario" que tanto daño hizo al socialismo internacional, que más tarde derivó hacia la socialdemocracia. Fidel no es quien funda el comunismo en Cuba, ese mérito lo tienen Carlos Baliño y Julio Antonio Mella. Para los rusos, Fidel era un "on jarochi parien", es decir, un buen muchacho.

El giro de la democracia al estalinismo, se produjo en la década de los años treinta del siglo XX cuando el agente de la "CHECA"- policía política creada por Lenin- Fabio Grobart, llega a Cuba para reorientar el Partido Comunista Cubano hacia las ideas de Stalin. Este personaje formó parte del Comité Central del Partido Comunista Cubano hasta su muerte. Siguiendo estos objetivos, al Partido Comunista se le pasó a llamar Partido Socialista Popular (PSP), cuyo líder era Blas Roca, seudónimo de Francisco Calderío. Casi todos los dirigentes del PSP habían sido adoctrinados en la Unión Soviética, como era el caso de Joaquín Ordoqui. Fue así como los que sí eran comunistas como Blas Roca, Carlos R. Rodríguez, Isidoro Malmierca, Joaquín Ordoqui o Fabio Grobart, etc, se aliaron con Fidel para ocupar altos cargos tras la revolución.

Con esta asociación se produce el verdadero cambio del Partido Socialista del Pueblo (PSP) al comunismo puro y duro. A partir de entonces a los antiguos miembros del PSP se les pasó a llamar "Microfacción", y pasan a convertirse en los primeros disidentes allá por los años 1966-1967, y la mayoría fueron hechos prisioneros. Así se producía la cuadratura del círculo, del Movimiento Obrero Cubano al Comunismo de Fidel y sus camaradas. El precio para fusionar a Cuba con Fidel ha sido el fusilamiento de más de 20.000 personas y la muerte de unos 100.000 en el Estrecho de la Florida, y el exilio de unos dos millones de cubanos.

Cuba demostró dos cosas, tras la desaparición de la URSS. La primera fue la gran dependencia del crudo siberiano, y la segunda que el régimen había desarrollado recursos y guiones propios, diferentes a los demás satélites soviéticos. La caída del Muro de Berlín en 1989, la disolución de la Unión Soviética y del Consejo de Asistencia Económica Mutua (COMECON) de 1991, más el endurecimiento del bloqueo llevaron a Cuba a una situación límite. Estos hechos provocaron una crisis muy aguda entre 1989 y 1993.

El régimen se vio obligado a elaborar reformas para enderezar la catastrófica situación de la economía cubana que tendía al colapso. El gobierno tuvo que ingeniárselas para conseguir dólares, maquinaria y equipos, combustible y alimento, que anteriormente les facilitaba el CAME. El ejército cubano redujo sus efectivos de 300.000 a 50.000 soldados y se implantó una política económica conocida como "perfeccionamiento empresarial".

Se equivocan los que piensan que la apertura económica en Cuba es una cuestión reciente. Dicha apertura quedó plasmada en el IV Congreso del Partido Comunista Cubano (PCC) en 1991. Tras esta declaración de intenciones, el 12 de julio de 1992 fue aprobada una ley de reforma constitucional que modificaba la prohibición de la propiedad privada, en 1993 fueron incentivadas las actividades por cuenta propia, y la libre utilización de divisas convertibles que acabó con la creación del "peso convertible", en 1997 el Banco Central Cubano, con la ley n° 77 de 1995, se permitía sin muchas ataduras las inversiones de capital extranjero.

Paradójicamente, el turismo, una actividad tan capitalista, es el que está salvando al régimen. Se calcula que la isla recibe unos 2.500.000 visitantes al año, y unas remesas de 600 millones de euros, según SEPAL, Le Monde y el anuario de la CIA. Cuba es un país atractivo para el turismo, por su gran riqueza cultural y sus maravillosas playas. Se calcula, que sólo en Miami residen unos 650. 000 exiliados cubanos. Se ha llegado, incluso, a especular que el régimen miraba hacia otro lado cuando muchos cubanos querían emigrar, porque representaban una fuente de divisas.

Los anticastristas de Miami esperan que McCain gane las elecciones para endurecer las sanciones al régimen. Lo mismo esperan en La Pequeña Habana y en el Miami Herald. Él no estará, pero sí su filosofía con unos cuantos retoques de pragmatismo. La nueva cúpula dirigente cubana, deja claro que el poder del Partido Comunista de Cuba (PCC) y las Fuerzas Armadas Revolucionarias seguirán dirigiendo los destinos de la isla caribeña durante unos cuantos años más. Quienes se ilusionaron pensando que Carlos Lage sería el elegido de Castro para sacar al país del atolladero en el que se encuentra, se equivocaron. Por las decisiones tomadas, la "transición" será más lenta de lo esperado. Por desgracia, esta maldita palabra evoca en todos una vuelta al capitalismo, algo no tolerado por la vieja guardia.

Contra lo que se esperaba, la Asamblea Nacional, eligió como primer vicepresidente de dicho Consejo y de Gobierno a José Ramón Machado Ventura de 77 años. La elección de Machado, perteneciente al ala dura del Partido Comunista significa dos cosas; que los cambios no serán tan importantes como se esperaban, y que la oligarquía política no está dispuesta a perder su privilegio y su poder. Esto quiere decir, hablando en plata, que se refuerza al Partido Comunista, pero al mismo tiempo se inicia una tímida apertura económica que nada tiene que ver con la "glasnost" o con la "perestroika" soviética. Los paralelismos entre la China actual y Cuba, son más que evidentes, por eso en el contexto internacional se habla de "comunismo a la China".

Cinco, de los siete principales dirigentes cubanos del Consejo de Estado son militares. Ahora el nuevo ministro de las FAR es el General Julio Casas Regueiro de 72 años. Según Reuters y el Instituto de Estudios Cubano-americanos de la Universidad de Miami, los militares controlan unos 800 empresas en el país, lo que representa más 50% del total. La vieja guardia sigue dispuesta a no dejar paso a la juventud. Raúl Castro tiene 76 anos, Fidel Castro 81, José Ramón Machado 77, Juan Almeida 81, Abelardo Colomé 68, Julio Casas 72, Esteban Lazo 64 y Carlos Lage 56.

Al desaparecer la Unión Soviética, Castro salvó al régimen recurriendo a créditos baratos concedidos por China, y a la ayuda de Hugo Chávez con el petróleo casi regalado. Poco antes de la caída del Muro, en Cuba se había iniciado lo que se llamó "campaña para la rectificación de errores". Por la información de que dispongo, y por algunos cubanos que han viajado recientemente a la isla, los medios cubanos no hablan de transición, sino más bien de perfeccionamiento del sistema castrista. Muchos expertos intentan adivinar a partir de sus conocimientos, pero ni viven, ni conocen la realidad cotidiana cubana. No quiero hacer de brujo en un tema tan espinoso, y adelantarme a los acontecimientos, pero soy de los que creen que el régimen caerá por su propio peso.