Escándalo de escuchas amenaza con amargar las Navidades a Bush

Por martes 20 de diciembre, 2005

Washington, 20 dic (EFE).- La popularidad del presidente de EEUU, George W. Bush, se ha recuperado del 39 al 47 por ciento, según los últimos sondeos, pero el escándalo de las escuchas telefónicas amenaza con dar un sabor amargo a las Navidades del mandatario.

La autorización presidencial para espiar las comunicaciones de estadounidenses sospechosos de estar vinculados al terrorismo ha suscitado fuertes críticas en el Congreso y ha puesto a la defensiva a la Casa Blanca, donde tanto Bush como el vicepresidente Dick Cheney se han visto obligados a defender la medida.

En declaraciones a bordo del Air Force II de camino a Omán, Cheney insistió hoy en que la Casa Blanca tiene la autoridad para ordenar escuchas de sospechosos de terrorismo en este país sin permiso judicial.

Las escuchas "son totalmente adecuadas y se encuadran en la autoridad constitucional del presidente", declaró Cheney, quien atribuyó en parte a esa medida el que no se hayan vuelto a producir atentados en suelo de EEUU desde el 11 de septiembre de 2001.

Una ley promulgada en 1978 proscribió el espionaje sobre ciudadanos estadounidenses en el territorio de este país sin contar para ello con una orden judicial.

"No es un accidente que no hayamos sido atacados en cuatro años", dijo. "Creo en una autoridad ejecutiva fuerte, robusta y creo que el mundo en el que vivimos la requiere", añadió Cheney.

El propio Bush defendió ayer lunes el programa de escuchas cuando recalcó que "absolutamente sí" tiene la autoridad para ordenarlas, y señaló que continuará con estas prácticas.

Cheney descartó hoy que los estadounidenses las rechacen.

"Creo que la reacción va a ser contra los que sugieren que de alguna forma no deberíamos tomar estos pasos para defender al país", dijo.

Pero en contra de lo que declara Cheney se han manifestado diversos legisladores, entre ellos algunos republicanos.

Uno de los más críticos ha sido el senador demócrata Robert Byrd, que declaró que la revelación de que el presidente eludió al Congreso y a los tribunales a la hora de autorizar las escuchas le "revuelve el estómago".

Byrd añadió que Bush "ha usurpado" la autoridad del Poder Judicial al ordenar que la Agencia de Seguridad Nacional intercepte y se inmiscuya en las conversaciones telefónicas y correos electrónicos de ciudadanos estadounidenses sin esa orden judicial, "lo cual es una clara violación" de la Constitución.

Por su parte, el demócrata de más alto rango en el Comité Judicial del Senado, Patrick Leahy, afirmó que "ningún gobierno debe creer que está por encima de la ley. Es necesario que restablezcamos el equilibrio y los controles en este país".

El presidente de ese comité, el republicano Arlen Specter, declaró que el programa de escuchas "es un error, clara y categóricamente un error", y convocó una audiencia para analizar el caso.

El escándalo sobre este tema ha sido aún mayor por cuanto atañe a las prerrogativas presidenciales y al sistema de control y supervisión entre los tres poderes: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.

La polémica podría poner en peligro la recuperación que la popularidad del presidente ha registrado en los últimos días, después de más de un mes de descenso progresivo.

Una encuesta que publica hoy el periódico "The Washington Post" pone de manifiesto que el respaldo general a Bush aumentó al 47 por ciento, después de registrar su nivel más bajo, el 39 por ciento, a comienzos de noviembre.

También mejora la aprobación de los ciudadanos a la política de Bush en Irak, que creció diez puntos porcentuales en un mes y se sitúo en el 46 por ciento, después de que el presidente emprendiera una campaña de relaciones públicas que incluyó cinco discursos para defender su estrategia en el país árabe.

Pero otro sondeo, elaborado este fin de semana para la cadena de televisión CNN, indicó que la popularidad de Bush se mantiene en el 41 por ciento, en tanto que más de la mitad de los consultados, el 56 por ciento, manifestó que desaprueba su gestión. EFE