Esos hombre del diablo, se han vuelto locos

Por Carlos Luis Baron viernes 13 de enero, 2012

Comenzamos un nuevo año sin proyecciones nacionales. Nuestras esperanzas colectivas cada vez son más escasas. Las familiares y personales, están amarradas a éstas. Nuestros dirigentes nos han obligados a tratar de construir el futuro individual a expensa del bien colectivo y de espalda a la idiosincrasia nacional. Esto ha hecho de nosotros una masa sin intereses comunes, sin aspiraciones…nunca estuvimos peor. Sin duda esta situación crea crisis a todos los niveles de una estructura social que dejó de ser tal. Sectores que han hecho su modu vivendi el vivir de las crisis, se ceban. Se han convertido en expertos, extremando los conflictos de parejas, familiares y personales. Esto les sirve para presentarlos en forma estadísticas o estudios. De esto viven. Para nada les interesa la solución de los mismos. ¡Eso, no deja cuarto…!

Esos sectores, juntos con los dirigentes políticos y la delincuencia económica, en menos de dos décadas, han convertido el país en algo peor que una selva. Con el control de todos los poderes y con ellos los medios de comunicación, han impuesto la dictadura de la sinrazón. A todos, de una manera u otra, nos han hecho participe de la misma. Los dictados nos llegan por todos los frentes. El hogar está casi extinguido. El seno familiar, lejos de ser remanso de amor, acogimiento y armonía, es un campo de batalla.

Los estandartes que levantan de democracia y derechos individuales, no pueden ser más falsos. La formas y procedencia de los recursos para implantar estos, convierte estas prácticas e interpretaciones, mal sanas, en las principales amenazas para la existencia nacional. Recuérdese el atentado contra la escuela y la sociedad de la eliminación y luego incorporación manipulada de la educación cívica. Por igual, la desaparición de todos los escenarios de la familiarización, conocimiento y cultivo de los valores patrios, morales y tradiciones, para las jóvenes generaciones.

Estos y los códigos copiados, acorralan a la gente. No les deja pensar. Generan violencia. La interrelación se torna difícil. Muchas veces irreconciliables por factores adversos que intervienen para que sea así. Esta es la situación que encaran las parejas cuando surgen los “cotidianos conflictos”. El hombre se mantiene machista y muy dependiente emocionalmente. Esto lo hace débil y una bomba de tiempo, cuando ve amenazada la relación con el ser del cual es dependiente. La mujer es hoy más independiente. Cuando decide concluir, es de verdad. La opiniones de muchas frustradas, contribuye a muchos rompimientos. Las féminas ya no simplemente pelean y amenazan. Llegan más lejos…esto se ha convertido en una desgracia.

Todos los lugres en que nos desenvolvemos se han hecho eco de la violencia contra la mujer. Se olvida que esto conflictos, participan ambos sexos. No se han detenido las muertes. Más bien, en muchos casos, hemos visto aumentar las separaciones, la corruptela entre ellas, el equiparamiento de actitudes irresponsables con el hombre, en no pocos casos de persecución y actitudes inmediatas ofensivas hacia sus compañeros hombre. ¿Qué está pasando a lo interno de las casas? ¿Acaso el hombre es el único ogro que arremete?

El problema de las muertes de tantas mujeres, es mucho más complejo de los que hasta ahora no han querido hacer ver. Este forma parte, sin duda, del deterioro moral que las presentes autoridades han empujado a la sociedad. Tanto hombres como mujeres son víctimas de las manipulaciones de aquellos que cobran y reciben pingues beneficios por las contabilización de los femenicidios. Nada dicen, los mismos, del sometimiento de la mujer al plasticismo.

A nadie le interesa hacer mención de la violencia que ejercen los comerciantes contra la mujer. Salga a comprar un pantalón talla normal a ver si lo encuentra. ¿A quien se le ha ocurrido señalar el efecto de los pantalones tallas bajitas y los brassieres que les acogotan los senos a nuestras mujeres? La moda no incomoda. Si embrutece o deforma, no importa. El que no quiere usarla no está en la onda. Se ha demostrado que les cierran todas las posibilidades para que no pueda actuar acorde con sus ideas. ¡A esto se le llama democracia…!

Parece que hay países donde las debilidades de la institución familiar no afectan la sociedad. Aquí tenemos una campaña contra la familia que está arrasando con todo. Se quiere hacer ver que el hombre dominicano se volvió loco, y, de ninguna manera se trata de buscar las razones de tantos femenicidios. Sin una familia unida, estable y armoniosa, el futuro particular y nacional es negro. Es de vital importancia que las instituciones que tradicionalmente velaron por la salud espiritual y los valores familiares, jueguen sus roles. ¡A los mercaderes que nos gobiernan el derrotero que llevamos no les importa!