España; el caos

Por Carlos Luis Baron jueves 29 de marzo, 2012

Para millones de dominicanos Nueva York era y es la tierra prometida. No pensaban en recibir el saludo de la Dama de la Libertad, sino en ganarse unos dólares.

Los desamparados de la fortuna en la República Dominicana, tenían y tienen la esperanza de que llegando a Nueva York su situación va a mejorar de buenas a primera.

Sin embargo, en los últimos años, España talvez superó a Nueva York como tierra de Esperanzas.

En principio hay más facilidades de viajar, con el idioma no hay problemas, y la llegada de turistas españoles abre nuevos caminos a esa integración.

Son millones de euros que llegan a la República Dominicana todos los meses desde España y Europa. En los últimos meses España está padeciendo una profunda crisis económica, y el pesimismo se apodera de los dominicanos. Está dejando de ser tierra de promesas, porque se consigue poco trabajo, y los residentes allí, conocen por primera vez en muchos años el desempleo. Hay que prepararse para lo peor, con esa emigración de desamparados de la fortuna.

España hoy tiene que hacer frente a sus problemas internos, y la carga de los emigrantes, es muy fuerte para su espinazo.

A pocas semanas de un cambio de Gobierno, España se sume en el caos total. Dentro de su crisis económica, una de las más profundas de Europa, le llega un paro general.

Para los dominicanos la situación de España es altamente preocupante. Con el correr de los años, ha llegado a superar a Nueva York como la tierra de esperanzas para los pobres nacionales en busca de mejor fortuna.

Una caída de la economía en España significa un punto sensible para el devenir de miles de dominicanos, que viven de las remesas que envian sus familiares, o de las ilusiones de irse un día a la llamada Madre Patria.

Las malas decisiones políticas, meterse en la costosa guerra de Libia, estar presente en cada paso de las grandes potencias Europeas, ha llevado a España a esta encrucijada.

Con un gobierno que comienza, y una oposición sin metas, y sin presente, a la cual se le hace difícil preparar su futuro, el camino es incierto, y parece que se está ante un gran salto al vacío.

Sólo queda esperar como se desarrollen los acontecimientos, pero España tránsita hoy en medio del peligroso caos social.