Estados respaldan plan global con reticencias a regularizaciones

Por jueves 1 de diciembre, 2005

Bruselas, 1 dic (EFE).- Los ministros del Interior de la UE respaldaron hoy un plan global contra la inmigración ilegal, impulsado por España, mientras varios Estados pusieron en duda la eficacia de los planes de regularización de inmigrantes y pidieron una reflexión al respecto.

El plan, presentado por el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro francés, Dominique de Villepin, en la reciente cumbre informal de Hampton Court (Reino Unido), señala medidas concretas y también financiación.

Al respecto, el ministro español del Interior, José Antonio Alonso, propuso a sus colegas que se destine "no menos de un 3 por ciento del Instrumento Financiero de Vecindad a las cuestiones de inmigración", lo que supondrían unos 400 millones de euros, frente al 1,5 por ciento actual.

Alonso destacó en rueda de prensa que en la problemática de la inmigración "las declaraciones políticas resultan creíbles si además de ser inteligentes, de contener un buen análisis de la realidad, presentan propuestas financieras para que se hagan posibles".

Ese dinero es necesario para desarrollar medidas concretas, esenciales para contar con el apoyo de las opiniones públicas europeas, según destacaron durante el debate el ministro español y su homólogo alemán, Wolfgabd Schauble.

Ambos consideran que si no se aplican estas medidas, o si hay una sensación entre la opinión pública de que no se hace lo suficiente, podría aumentar la intolerancia hacia los inmigrantes y hacer más difícil su integración.

Entre las medidas que señala el plan, que deberá ser aprobado por los líderes de la UE en su próxima reunión del 15 y 16 de diciembre, están la celebración de una cumbre Euromediterránea de inmigración, que podría celebrarse el 20 y 21 de febrero, según explicaron a EFE fuentes comunitarias.

También una cumbre Euroafricana, que tendrá lugar en la primavera de 2006.

El plan global pretende reforzar los controles, pero también aumentar la cooperación, especialmente con los países de origen y tránsito de la inmigración de Africa.

En el refuerzo del control, el plan propone la creación de una guardia costera mediterránea, que estaría gestionada por la Agencia de control de fronteras externas de la UE (Frontex), o la puesta en marcha de una serie de equipos de expertos nacionales capaces de proporcionar asistencia rápida en situaciones de presiones migratorias "excepcionales".

En cuanto a la colaboración con terceros países, los ministros se mostraron de acuerdo en la importancia de concentrarse en Africa, pero sin olvidar los flujos de inmigración procedentes de Europa del este y de los Balcanes occidentales.

Este plan es un "primer paso" hacia una política común de inmigración, que ahora no existe, como reconoció el comisario europeo de Seguridad, Libertad y Justicia, Franco Frattini.

Sin embargo, los Estados miembros siguen mostrándose muy reticentes a aceptar un control, vigilancia o simple supervisión por parte de la Unión Europea.

Durante la reunión, los ministros del Interior de Alemania, Italia, Chipre y Francia, se mostraron en contra de las regularizaciones de inmigrantes ilegales y pidieron a sus colegas que reflexionen sobre las consecuencias negativas de estos procesos.

Estos procesos, señalaron, pueden conllevar un "efecto llamada" con un aumento de los flujos de ilegales y, al mismo tiempo, alentar a las redes criminales que trafican con los inmigrantes.

El ministro italiano del Interior, Giuseppe Pisanu, apoyó las recientes declaraciones de su homólogo francés, Nicolás Sarkozy, quien afirmó que las regularizaciones masivas, como la que han hecho los españoles, "no resuelven ningún problema y crean un formidable efecto llamada".

Pisanu indicó que en el exterior las regularizaciones "lanzan a los países de origen de flujos migratorios una señal de mayor apertura, lo que se traduce en un estímulo a la emigración".

En el interior de la UE "activa el sistema de vasos comunicantes que se crea entre los mayores países de la Unión, sobre cuya base los inmigrantes legales y los sin papeles pasan de un país al otro", agregó.