Estados Unidos invita, la UE paga y ésta no es la última ronda

Por domingo 18 de diciembre, 2005

Hong Kong, 18 dic (EFE).- El acuerdo alcanzado por la OMC que permitirá seguir negociando en 2006 ha sido insatisfactorio para la UE, que además ha figurado en la batalla como el socio intransigente, mientras que Estados Unidos ha conseguido dar una imagen de flexibilidad y maquillar sus concesiones reales.

Los 150 socios de la Organización Mundial del Comercio (OMC) han salvado, con ese pacto, la llamada Ronda de Doha para el Desarrollo, lanzada hace cuatro años, tras una semana de intensas discusiones en la capital asiática y continuos cruces de acusaciones, donde la principal señalada ha sido la UE.

Cuba y Venezuela se hicieron notar, una vez más, poniendo reservas a la declaración final de la reunión, pero sin bloquear un acuerdo.

Aunque la de esta semana no sea la Ronda definitiva, en esta invitación en beneficio de los países emergentes o menos avanzados, parece que EEUU ha sido el patrocinador amable, pero en la práctica los europeos pagan las copas.

Al no tratarse de un acuerdo final no se sabe quienes ganarán o perderán, pero los países en desarrollo, ya sean potencias agrícolas como Brasil e India o los menos avanzados (LDC, los países más pobres) han obtenido concesiones.

"Si en una Ronda de Desarrollo no ganan los más pobres, entonces no gana nadie", según el ministro de Exteriores brasileño, Celso Amorim, uno de los principales líderes de esta cumbre y que esta semana consiguió escenificar la unión de 110 países para reclamar a los ricos que sean más generosos y abran sus mercados.

Uno de los logros, fijar 2013 como fecha límite para que acaben las ayudas a las exportaciones agrícolas, se consiguió hoy tras una larga noche en la que casi todos los negociadores presionaron a la UE para que aceptara 2010.

Pese a que la UE reformó en 2003 su política agrícola y sus subvenciones para que distorsionen menos el mercado y traer los deberes hechos a Hong Kong, el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, ha quedado como el rebelde de la clase.

Mandelson y la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer Boel, fueron los responsables negociadores en nombre de la UE.

El carácter del británico, amigo del primer ministro, Tony Blair y muy criticado en su país (dimitió dos veces de un cargo de ministro), no ha ayudado a la UE a convencer a los otros socios.

Entre las 400 organizaciones no gubernamentales (ONG) y los cerca de 4.000 periodistas que siguieron la negociación, Mandelson se ha creado la fama de quisquilloso y despótico, frente a la templanza del representante de Comercio estadounidense, Rob Portman.

Las medidas en favor de los países en desarrollo incluyen el final de las ayudas a la exportación de algodón, pero EEUU no ha cedido del todo, ya que ha logrado que quede abierta la discusión sobre la eliminación de sus cuantiosas subvenciones internas a ese cultivo.

Portman ha conseguido difundir que Washington ha hecho un gran esfuerzo y que la UE se ha enrocado en sus posiciones.

En la recta final se acentuaron las tensiones y, según fuentes diplomáticas, el cansancio llevó a Mandelson a elevar la voz a su antecesor en este cargo, nada más y nada menos que el director general de la OMC, Pascal Lamy, y recordarle que ya no era el comisario europeo de Comercio.

Las comparaciones entre Lamy y Mandelson son inevitables, tanto que el británico ha sido preguntado sobre su interés en seguir los pasos del francés, a lo que dijo que sería divertido y más fácil.

Por si acaso, el comisario seguía en los pasillos, por televisión, la conferencia final de Lamy sin dejar de tomar notas.

Esta situación, para los amigos y nostálgicos de la vieja Europa, podría interpretarse como la clásica rivalidad entre franceses y británicos, que dentro de la preparación de Hong Kong adquirió cierto protagonismo, pues precisamente Francia impulsó iniciativas para limitar el margen de maniobra de la Comisión Europea.

El Gobierno francés, junto con España y 12 países más, propició llamadas de atención a la Comisión para que no se excediera en concesiones agrícolas, pese a que en la Ronda de Doha la UE quiere obtener beneficios en servicios y bienes industriales.

Francia amenazó con vetar Hong Kong e incluso forzó una reunión extraordinaria de ministros de Exteriores de los Veinticinco para dar un toque de atención a Mandelson.

En Hong Kong, las relaciones han cambiado y públicamente el ministro de Agricultura francés, Dominique Bussereau, alabó la labor de Mandelson. EFE