Estados Unidos y la emigración cubana

Por martes 8 de abril, 2008

“Dos ciudadanos dominicanos se declararon culpables de tráfico humano en un Tribunal de los Estados Unidos en Puerto Rico, donde se les juzgó por intentar introducir al país a ocho cubanos”. La información la leí recientemente en el portal de Clave Digital y fue servida por la Agencia Española de Prensa (EFE).

La fuente es del Servicio de Inmigración y Aduanas, conocidas por sus siglas en inglés como ICE, y explicaba que Angel Huggins Wells, de 22 años, y Ramón Madrigal Pérez, de 30, fueron arrestados en diciembre del 2007 a unas 18 millas de la Isla de Mona, que se localiza entre Puerto Rico y República Dominicana.

Huggins Wells y Madrigal Pérez, de acuerdo a la misma información, fueron interceptados por las autoridades cuando viajaban en una embarcación junto a los ocho cubanos que trataban de llegar a jurisdicción estadounidense, pisando suelo puertorriqueño.

Agregaba dicha nota que el jefe de investigaciones del ICE en San Juan, Roberto Escobar, había declarado que sobre todos aquellos que tratan de introducir personas ilegalmente en los EEUU, y que además arriesgan las vidas de los inmigrantes, “caerá todo el peso de la ley”.

Hasta aquí todo bien. Es correcto, a mi juicio, que las autoridades norteamericanas apliquen “todo el peso de la ley”, como bien lo especificó Escobar, a todas aquellas personas que se dedican al criminal negocio de traficar con seres humanos.

Para ser justos, hay que señalar que el apresamiento y enjuiciamiento de elementos que se dedican al tráfico de cubanos es una acción positiva por parte de las autoridades norteamericanas que bien merece el reconocimiento y el respaldo de todo ciudadano sensato. Entiendo, no obstante, que esto no resuelve definitivamente el problema.

Cuando se trata de cubanos que intentan llegar a los Estados Unidos, utilizando como trampolín incluso a terceros países, como Haití y República Dominicana, son muchas las inquietudes que me asaltan como ciudadano preocupado por este fenómeno.

En el caso especifico que nos ocupa, Huggins Wells y Madrigal Pérez fueron arrestados con ocho ciudadanos de la Mayor de las Antillas que llevaban hacia Puerto Rico pero yo me pregunto, y también le pregunto a ustedes ¿acaso no son los propios Estados Unidos los principales responsables de estimular esta emigración con su Ley de Ajuste Cubano y la aplicación de su política de pies secos/pies mojados?

No sería más viable para detener esta práctica criminal, y díganme si no tengo razón, que Washington elimine -de una vez y para siempre- la política privilegiada para los cubanos que intentan llegar a suelo estadounidense que, para mí, son emigrantes más por intereses económicos que por cualquier otra razón.

Está bien que se aprese y se aplique la ley con severidad a los responsables de este ilícito negocio, pero Estados Unidos no solo debe combatir el tráfico humano en República Dominicana, sino buscar su origen y desarticular las bandas de mafiosos cubanos radicadas en Miami, las cuales actúan impunemente y hasta con la anuencia, en algunos casas, de las propias autoridades.

Estas mafias organizadas, a través de esta criminal práctica, se embolsillan miles de dólares ya que se ven protegidas hasta cierto punto por la política norteamericana apoyada por los elementos anticubanos más reaccionarios del exilio.

En definitiva entiendo que lo conveniente, en este y en otros casos de los inmigrantes cubanos, es que los funcionarios estadounidenses apliquen una política más consecuente y realista que desestímule la emigración ilegal.

Tanto República Dominicana, como también Cuba, combaten con los medios a su alcance este preocupante fenómeno, pero es obvio es que no cuentan con la capacidad necesaria, ni económica ni física, para mantener una protección efectiva de sus territorios y esto impide alcanzar mejores resultados.

Solo una cooperación seria entre los Estados Unidos y los países involucrados podría arrojar los resultados deseados, tomando en cuenta las enormes sumas de dinero que envuelve este condenable negocio del tráfico humano.

No podemos soslayar que los que participan de esta criminal actividad tienen un gran poder corruptor, lo que se siente con mucho mayor fuerza en los países de economías pobres como la República Dominicana y otros del llamado “tercer mundo”.

Otra cosa, ya para ir terminando, es que este tráfico aunque algunos lo ignoren, afecta a nuestro país directamente por los recursos económicos que tiene que dedicar el Estado para combatir este problema y además por la carga económica adicional que representa el mantenimiento de los detenidos o los que permanezcan en el territorio a la espera de otra operación de salida ilegal.

Para mi, acabar con la emigración ilegal principalmente de los cubanos hacia los Estados Unidos, no sería una cosa del otro mundo si se hicieran esfuerzos serios y se emprendieran acciones responsables de parte de Washington. Solo bastaría, como primer paso, anular la llamada Ley de Ajuste Cubano y la aplicación de su política de pies secos/pies mojados para que, de inmediato, comiencen a verse los resultados.

Entonces, no tendríamos que leer noticias como la que publicó Clave Digital y que involucra a dos dominicanos que traficaban con seres humanos, en este caso cubanos, hacia territorio norteamericano ¡Así de sencillo!