Estas protestas

Por El Nuevo Diario miércoles 24 de abril, 2013

El camino de la violencia no tiene razón de ser en la sociedad dominicana de hoy. Si la violencia es institucional, debe ser rechazada. Si la violencia es de la calle y las protestas, tiene que ser rechazada. El camino para conseguir reivindicaciones no es manchar las cunetas de sangre. Grupitos que no logran compactarse ni tener metodologia de trabajo, hacen llamados a paros en barrios, campos y municipios en la búsqueda de reivindicaciones sociales. Tienen derecho a levantar su voz, pero no dar paso a la agresión.

El clima de libertades públicas que hay en la República Dominicana hace intolerable que se tenga que derramar sangre en una protesta en la busqueda de conquistas para una comunidad determinada. Nada justifica que se aprietan los gatillos.

Los organizadores de protestas tienen que tener un mayor grado de madurez, y comprender que métodos que se implementaron en los años 70, no caben hoy en la sociedad dominicana.

Esa turba multa agresiva y vocinglera pudo tener su justificación en los gobiernos de los 12 años del doctor Joaquín Balaguer, cuando de un tajo se cortaron todas las libertades públicas, políticas, sociales, en el país.

La única forma de expresarse era mediante la quema de gomas, el regar grapas, el salir al frente a los agentes de Policía, pero la praxis política de hoy deja esos métodos en el pasado y no deben ser revividos.

Ahora el que lo desea puede ir a un programa de radio o televisión y decir lo que le venga en gana, y nadie lo está esperando en la esquina para desaparecerle. Las organizaciones comunitarias tienen mecanismos pacíficos y ciudadanos de hacerse oir, y que se solucionen sus protestas.

Rechazamos que se emprenda un camino de violencia en cualquier tipo de protesta, donde los mas perjudicados son los mismos organizadores y participantes, y los agentes de Policía enviados a preservar el orden.-

Si estamos comenzando a vivir en una sociedad civilizada, practicamente con pleno disfrute de libertades, entonces las protestas se tienen que canalizar por esos medios, y no con una chacón bajo el brazo.

Todo ciudadano tiene derecho a la protesta, pero sin lesionar ni afectar el derecho de los demás. Ya lo dijo uno de los hombres más grandes de America Latina: Don Benito Juárez; El respeto al derecho ajeno es la paz.