¡Estos ricos!

Por Carlos Luis Baron viernes 13 de julio, 2012

En nuestro país, se repiten episodios que por lo reiterativos parecen sacados del guion de una de las tantas telenovelas mexicanas, donde se hace predecible desde el desarrollo hasta el final, es lo de siempre, la muchacha pobre que es humillada, pero que al final resulta ser la dueña de todo.

Igual pasa en este país con la gente de “abolengo”, que se la pasan haciendo y deshaciendo, pero cuando por cualquier razón no se les puede desestimar un expediente o sus hechos son tan evidentes que a la justicia no le queda de otra que mandarlos a pernotar a la cárcel, entonces viene el archiconocido guión y rían, les sube la presión arterial, se enferman del corazón o de los nervios.

El más descarado de estos casos lo constituyó el de la banquera, que con una sentencia que le ordenaba purgar en una celda común de Najayo , se declaró en una crisis de nervios hasta que las poderosas manos de la impunidad resolvieron el problema con un indulto presidencial, que ha sido el acto más humillante al que ha sido sometido Leonel Fernández en su brillante carrera política, pues esta “doña” nunca se presentó a cumplir la condena burlando el espíritu de la ley con el perdón en su favor concedido.

Si tan solo hubiese tenido la prudencia de sostener su “enfermedad” por lo menos un segundo después conocerse el perdón, el dolor no fuera tanto para una sociedad necesitada de que se ponga un freno a la impunidad.

Ahora resulta que a Jochi Gómez Canaán el solo pisar la celda de la prisión donde debería esperar el conocimiento de medida de coerción que se le conocería, le ha dado un “yeyo” que las “autoridades atribuyen a una crisis de nervios”, es que nuestros ricos no están hechos para aguantar no siquiera una mirada ruda, pies todo le ha salido tan suave que hasta sentarse en un banco le puede causar urticaria.

Así son las cosas en este paisito fundado por Juan Pablo Duarte, pero cercado por un grupo que no puede explicar a quien compró las propiedades que en su nombre se registran en los distintos estamentos de la burocracia estatal o de las que hacen uso sin haber pagado.

El autor es catedrático universitario y dirigente del PTD