Estudiantes meritorios: Los triunfadores sobre las limitaciones y las adversidades

Por Carlos Luis Baron jueves 19 de julio, 2012

Aunque desconocemos todas las bases en función de las cuales es seleccionada la persona para recibir el premio al mérito estudiantil que cada año otorga el medio “Listín Diario”, según las calificaciones alcanzadas en parte, y que son enviadas, por el perfil de la señorita que resultó ganadora esta vez, parece ser que también rigen dentro de los requerimientos a reunir, la clase social a la cual se pertenezca, como la institución en la que se estudie.

Según la publicación que se hace, la niña seleccionada estudia en “Abraham Lincoln School”, La Romana, donde se percibe que, no muchos jóvenes podrán tener acceso, por sus limitadas condiciones económicas.

Es evidente que, ella dispone de múltiples facilidades, ya que va a la escuela en la mañana, y las tardes las dedica para recibir clases de pintura y de fútbol, amén de que, seguro tendrá muy buenos profesores en todas las áreas; se alimentará bien; y, dormirá sin calor, ni apagones molestosos. Es decir que, podrá descansar bastante durante las noches, después de estudiar, con una mente relajada, por las actividades adicionales que incluye durante el día.

Entonces hay dos preguntas que se desprenderían de su escogencia, como estudiante meritoria este año por el susodicho medio, ¡y no es que no lo merezca! La primera sería, ¿y así quién no obtiene magnificas calificaciones? Sería más que criticable, el hecho de no lograrlas.

La otra muy amplia sería, por asociación con esa decisión, ¿y cómo se podrán calificar aquellos tantos estudiantes en este país, que contra todos los vientos y mareas: teniendo que realizar algún tipo de labor para poder desempeñarse económicamente; siendo hijos de padres depauperados; pasando necesidades alimenticias; mal durmiendo, bajo intensos apagones; con profesores no tan buenos; zanqueando libros usados; estudiando con velas, etc., logran sobreponerse a todas esas vicisitudes, y obtener las más altas calificaciones? Probablemente, ni siquiera puedan enviar las notas; y de hacerlo, poco cuenten, según la premiación decidida, como en este caso.

Son tan merecedores aquellos, que en ocasiones algunos profesores, conscientes de su rendimiento durante todo el año lectivo, hasta les exoneran de tomar las pruebas finales. ¡Estos sí que pueden bien valorar aprendizajes y comportamientos!, los facilitadores.

A esos estudiantes, sí que les cabría calificarles públicamente, no como meritorios, sino meritísimos, por sobreponerse y triunfar en sus estudios, a pesar de las grandes limitaciones e inconvenientes que tienen que afrontar sobre la marcha.

Las personas que disponen de todas las condiciones favorables para cursar sus estudios, lo que hacen es corresponder con las mismas; asumir las responsabilidades su cargo. Y, lo que más deberían hacer es, darle gracias a Dios primero, por las corrientes de vida que les permite disfrutar; y, luego a sus padres, por el apoyo terrenal directo que reciben.

Finalmente, se debe destacar que incluso, el premio que se le ha otorgado a la joven Mariella Matar, no sería el más apropiado para un estudiante de clase media, “alta o baja”, en el caso de que, de su nivel social se recordaran. (Véase Listín Diario, del 17-7-12. página 10C).

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