Ex reportera “Times” pide ley federal que proteja secreto fuentes

Por viernes 11 de noviembre, 2005

Washington, 11 nov (EFE).- Judith Miller, la ex reportera del diario "The New York Times" que fue encarcelada por negarse a identificar a uno de sus entrevistados, pidió hoy la aprobación de una ley federal que proteja la confidencialidad de las fuentes.

La periodista aseguró estar "muy preocupada" ante la posibilidad de que otros profesionales corran su misma suerte.

En concreto, aludió al riesgo de que sea llamada a testificar la autora de un artículo que reveló la existencia de prisiones secretas de la CIA, la periodista de "The Washington Post" Dana Priest.

Robert Lystad, un abogado que junto con Miller y otros periodistas participó hoy en un panel informativo organizado por el "Club Nacional de Prensa" en Washington, indicó que "es muy probable" que Priest reciba una citación judicial para declarar sobre sus fuentes en el reportaje sobre la CIA.

El proyecto de una ley federal para proteger la confidencialidad de las fuentes se encuentra empantanado en el Congreso de EEUU, donde no cuenta con el apoyo necesario para ser aprobado.

Lystad aseguró que tras lo ocurrido con Miller la iniciativa tiene un respaldo mayor y expresó su confianza en que la legislación reciba luz verde el próximo año, posibilidad que algunos consideran muy optimista.

Nicholas Lemann, decano de la facultad de periodismo de Columbia University (Nueva York), aseguraba en un artículo reciente de la revista "The New Yorker" que la ley "no tiene la más mínima probabilidad de ser aprobada".

Por su parte, Michael Isikoff, de la revista "Newsweek", señaló hoy que conseguir fuentes para temas tan delicados como la seguridad nacional nunca ha sido fácil, a lo que añadió que la tarea se ve complicada ante la creciente tendencia del Gobierno a "clasificar" documentos.

"Parece que hemos olvidado lo importante que es el que el volumen de información clasificada sea lo menor posible", declaró Isikoff, quien negó, sin embargo, que lo ocurrido con Miller haya dificultado, por el momento, la relación con sus fuentes.

Miller se negó inicialmente a cumplir con una citación que exigía que testificase ante un jurado y accedió posteriormente a hablar tras pasar 85 días entre rejas.

A su salida del centro penitenciario, la redactora explicó que había optado por declarar tras recibir permiso de su fuente, que resultó ser Lewis Libby, ex jefe de Gabinete y mano derecha del vicepresidente de EEUU, Dick Cheney.

Libby enfrenta hasta 30 años de cárcel por mentir bajo juramento en el que se ha dado en llamar "caso Plame", relacionado con la filtración a la prensa del nombre de una espía.

A diferencia de Isikoff, April Ryan, que cubre la Casa Blanca para la cadena radiofónica American Urban Radio Networks, sí ha notado las repercusiones de lo ocurrido con Miller.

Ryan ya no envía correos electrónicos o habla por teléfono con sus fuentes sobre temas delicados y en lugar de eso ha optado por "ir a comer" con sus entrevistados o "encontrar otras formas" de obtener la información.

Miller y otros periodistas tuvieron que entregar sus notas y correos electrónicos al fiscal del "caso Plame".

Como era de esperar, la presencia de Miller causó hoy gran expectación en la sede del "Club Nacional de Prensa".

Miller recordó que no la habían "despedido" del "Times", donde es una figura muy polémica, sino que decidió irse tras haberse convertido en "noticia", algo que "un periodista de The New York Times nunca quiere ser".

La decisión de Miller de ingresar en prisión para proteger a una de sus fuentes contó inicialmente con el respaldo del periódico, un apoyo que perdió peso tras conocerse los detalles del caso.

Libby reveló el nombre de la agente clandestina Valerie Plame a la prensa para, supuestamente, vengarse del marido de ésta, el ex diplomático Joseph Wilson, quien acusó al Gobierno de EEUU de usar falsos pretextos para justificar la invasión de Irak.

Durante el panel informativo, Miller defendió sus artículos en la antesala de la guerra en Irak y dijo que se había equivocado porque la información disponible resultó ser falsa.

"De lo único que me arrepiento", dijo Miller, es "de no haber podido haber seguido cubriendo la historia (…) para ver qué fue lo que no funcionó". EFE