Ex tesorero del PT insiste en que es único culpable de corrupción

Por jueves 18 de agosto, 2005

Brasilia, 18 ago (EFE).- Delubio Soares, ex tesorero del partido del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, insistió hoy en que es el único responsable de las graves irregularidades que tienen al Partido de los Trabajadores (PT) al borde de ser ilegalizado.

Soares prestó declaración ante una comisión legislativa formada para investigar las denuncias de corrupción que salpican al PT, pero no logró convencer y hasta avergonzó a sus compañeros de partido, que le imploraron varias veces que dijera "la verdad".

El ex tesorero, que renunció junto con la dirección nacional en pleno, arrastrada por las denuncias, volvió a admitir que construyó una "contabilidad paralela" con recursos obtenidos irregularmente a través del publicista Marcos Valerio Fernandes.

Ese dinero, que cifró en unos 55 millones de reales (23 millones de dólares), fue producto de créditos avalados con contratos del publicista con empresas del Estado y jamás fue declarado ni a las autoridades electorales ni a las fiscales.

Según Soares, con esos créditos se pagaron deudas de campañas del PT y otros partidos de la coalición de gobierno, que lo recibieron a través de las cuentas de Fernandes.

Esas operaciones, según el ex tesorero, fueron pactadas entre él y Fernandes sin que ningún otro miembro del PT supiera de dónde procedía el dinero.

"No traicioné a nadie, no traicioné y no soy delator", reiteró una y otra vez para justificar su negativa a dar al menos un nombre de algún otro dirigente implicado en esos asuntos.

La senadora Ana Julia Carepa, del PT, confesó que había quedado "sin palabras" ante tanta evasiva.

"Me siento avergonzada con la imagen de un partido que surgió de la lucha de los trabajadores y del que ahora se ve esta cara tan fea y explícita", dijo Carepa, para quien "es imposible creer que una persona haya hecho todo eso sin que nadie lo haya sabido".

Soares, sin embargo, fue inflexible, aún cuando parlamentarios de oposición le advirtieron de que está a un paso de la cárcel.

En un intento por hacerle hablar, el diputado Vladimir Costa, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), propuso una sesión secreta y hasta una reducción de pena, pero Soares permaneció inmutable.

"Va a pasar al menos 20 años en la cárcel", le dijo Costa en tono de ruego, pero Soares insistió en que es el único responsable de hechos que, en su opinión, sólo la justicia decidirá si constituyen o no corrupción.

El diputado Devanir Ribeiro, del PT, tampoco creyó una palabra y con irritación le exigió a Soares que "hable, porque todos saben que en el PT las decisiones son colectivas".

Hasta el senador Eduardo Suplicy, una representativa figura del PT, tiró la toalla y dijo confiar en que "alguien un día dirá la verdad".

Soares sostuvo que de los préstamos obtenidos con Fernandes no existe ninguna contabilidad y lo atribuyó a que sus tratos con el publicista se basaron en "una relación de confianza".

Admitió que la deuda con los bancos puede ascender ahora, con intereses, a unos 100 millones de reales (42 millones de dólares), y también que si la nueva dirección del PT no la reconoce, deberá pagarla de su bolsillo, aunque no tiene cómo hacerlo.

"Lucharé para devolver ese dinero", dijo Soares, quien como toda sanción ha sido suspendido de su militancia por el PT, que a pesar de eso le paga sus abogados.

Durante las primeras ocho horas de una interpelación que prometía llegar hasta la madrugada, no hubo legislador capaz de lograr que Soares dijera una palabra más allá de lo que muchos consideraron un discurso destinado a proteger a otros líderes del partido.

El PT está acusado de financiación ilegal de campañas, de ocultar a las autoridades electorales y fiscales parte de su contabilidad, de usar recursos del exterior para actividades políticas, de obtener créditos en forma fraudulenta y de lavado de dinero.

Según la oposición, la declaración de Soares confirma muchos de esos delitos, que deberán ser juzgados por autoridades electorales y pueden suponer la ilegalización del partido. EFE