¡Excelente exposición escrita para reflexionar!

Por Carlos Luis Baron viernes 11 de mayo, 2012

Dentro de esta vorágine de escritos, o gran festival de publicaciones y artículos politiqueros que hoy llenan las páginas de algunos periódicos nacionales, en el fragor de la intensa campaña política que discurre, a veces aparecen trabajos sobre otras temáticas, dignos de lectura, comentarios, como de reflexión sobre su contenido.

Tal es el caso de uno que publica Juan Linares SDB, bajo el título, “Cuál es la mejor religión”, que parece publicado en la página 12ª del periódico Listín Diario, edición de fecha 25-4-12. ¡Se debe conservar!

En el mismo se trata básicamente, parte del diálogo sostenido entre el teólogo Leonardo Boff y el Dalai Lama, en lo que se refiere a la pregunta con que se intitula el susodicho trabajo, hecha por el primero, y que respondiera el segundo con gran sabiduría, siendo sus palabras:

“La mejor religión es la que te aproxima más a Dios, al infinito. Es aquella que te hace mejor”. Fue una respuesta que motivó una segunda inquietud en el teólogo: ¿y qué es aquello que me hace mejor?, contestando el gran monje budista, “Aquello que te hace más compasivo, más amoroso, más humanitario, más responsable, mas ético….”. Y agregaríamos nosotros, más incondicional, actuando sobre la base de que todo es UNO.

Es evidente que, “más claro de ahí, no canta un gallo,” como reza un dicho popular; y que, esas aseveraciones mueven indiscutiblemente a una profunda reflexión con respecto a la religiosidad popular-social, sus postulados, creencias convencionales, ritos y normas, que bien se pueden considerar normalmente muy alejados de la real espiritualidad, asociada con la verdadera esencia de los hombres, creándose por supuesto, esa diversidad sectaria existente, en el marco de lo que aquí se trata.

Precisiones de tal categoría, como las expuestas por el Dalai Lama, dejan muy de lado la religión en sí, tal cual la concibe la generalidad de los creyentes en las diversas sectas que se tienen, y se inclinan más hacia la esencia de la expansión espiritual humana requerida por todos los hombres, no para acercarnos a Dios, podría decirse, sino para hacernos Uno con Él.

La usual religión convencional, vacía en gran medida, no une al hombre con Dios, como de ordinario se cree; nos liga a nosotros mismos, a través de sus reglas, preceptos y leyes. Claro, con cierto sentido positivo, lo que es obvio; ¿cuál?, la protección grupal y evitar los sufrimientos físicos y mentales; pero, no logra hacerlo con el espiritual, que “reside en nuestro desconocimiento de Dios, siempre presente aunque no se advierta”, como lo explica y escribe, más o menos, el gran maestro Paramahansa Yogananda, en una de sus obras publicadas.

Bien aclara lo expresado anteriormente, la Dra. Caroline Myss, en su obra “La Anatomía del Espíritu”, cuando señala que: “La religión es ante todo una experiencia de grupo cuya principal finalidad consiste en proteger al grupo, en especial de las amenazas físicas: enfermedad, pobreza, muerte, crisis sociales e incluso la guerra. La espiritualidad por su parte, es una experiencia individual orientada a liberarnos de los miedos del mundo físico y buscar una relación con lo Divino”.

Luego, reflexionando sobre la temática religión-espiritualidad, resulta fácil arribar a la conclusión de que, lo más importante no es, el tener o no, religión algunas, sino el acercamiento o conocimiento de Dios que en realidad se pueda lograr; y que, siempre se exprese a través de la conducta que observemos con respecto a nuestros semejantes, y demás especies con que compartimos el Universo manifiesto. Y eso, la mejor vía, o la más expedita que se tiene para conseguirlo, es la espiritualidad, siempre asociada con la verdadera esencia de los hombres.

De ahí que, entre las afirmaciones que incluye dicho autor, al final del valioso artículo citado, hay una que nos llama poderosamente la atención, y es: “El camino del Evangelio es el maravilloso y rico camino que nos da todas las posibilidades para llegar a Dios y reposar en Él, que es origen y meta, principio y fin”.

El Evangelio, que según lo define el diccionario enciclopédico Pequeño Larousse – 2010, “es la historia de la vida y doctrina de Jesucristo”, obviamente durante su ministerio divino terrenal, no sería en nuestra humilde opinión, el camino que nos ofrece “todas las posibilidades para llegar a Dios y reposar en Él”; máxime, cuando es asimilado en el contexto puramente ortodoxo. Podría ser considerado, como la ruta inicial a seguir, la instrucción primaria, casi obligatoria.

Pues, siempre tendrá que ser complementado con estudios relacionados más profundos y exhaustivos. Los mismos textos bíblicos, contentivos de esa histórica misión Divina, en que el maestro Jesús fuera el actor principal, actuando luego como Jesucristo, tras ser bautizado por Juan el Bautista, (S. Mateo 3:13-17), requieren de interpretaciones algo acabadas, no superficiales por completo; asociativas y traslativas por demás, hacia el campo de las enseñanzas esotéricas.

Y ahí, sí que verdaderamente vamos a encontrar la esencia y propósitos de tal misión, a emular por todos los hombres, que en realidad somos “Cristo” en potencia; y por tanto, tendremos que recorrer el camino total que Él mostrara a la humanidad, hasta regresar de manera definitiva a nuestra verdadera Fuente de origen.

El sendero hollado por el maestro Jesús, es el mismo a emular por todos los seres humanos, hasta llegar a ser, primero Uno con Él, el Cristo, la Conciencia Divina de Dios Mismo, que Él encarnó; y luego, con el Padre Supremo en los Cielos. Bien siempre lo decía, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (S. Juan 14:6). Claro, no refiriéndose a Él como hombre, sino al rol representado.

De todas formas, aun con la disparidad de criterios que se advierte, en términos de las concepciones teológicas propias, y esotéricas envueltas, consideramos que el trabajo mencionado es una magnifica exposición escrita, para que la gente reflexione, no obstante se tenga que esperar hasta después del bullicio irrespetuoso que caracteriza el negocio de la presente campaña política electoral.

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