Expertos: mala política social y difícil integración entre causas de disturbios

Por sábado 12 de noviembre, 2005

París, 12 nov (EFE).- La dificultad de integración de los hijos de inmigrantes, la mala política social del Estado durante años para favorecer la inserción y la negligencia de los padres respecto a la vida de sus hijos son algunas causas que los expertos señalan para explicar el estallido de violencia en localidades francesas.

El pasado 27 de octubre, la muerte accidental de dos adolescentes en Clichy-sous-Bois, localidad de la periferia norte de París, fue el detonante de un estallido social que dieciséis días más tarde se resume en miles de vehículos quemados, más de 2.000 detenidos y daños cuantiosos a comercios, colegios, gimnasios y mobiliario público.

Los protagonistas de esos incidentes son en su inmensa mayoría jóvenes, algunos incluso menores de edad, cuya reacción violenta va más allá de la simple respuesta al accidente de los dos muchachos de Clichy y, a juicio de los analistas, denota un estado de ánimo latente.

El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, considera principalmente a los participantes como alborotadores del orden público, pero ello no le impide reconocer las dificultades económicas y de integración que existen en muchas de esas zonas, que eufemísticamente la clase política francesa denomina "sensibles".

Una característica de ese segmento de población es su origen inmigrante, ya que sus padres llegaron procedentes de las antiguas colonias en Africa subsahariana o el Magreb y se concentraron en barrios creados expresamente en los años 70 con unas características que influyeron en que se convirtieran en espacios cerrados, casi "guetos".

Con un nivel educativo inferior a la media nacional, las oportunidades de progresar económicamente se reducen y el resultado son zonas en las que el nivel de paro entre los menores de veinticinco años se acerca al cuarenta por ciento, según ha reconocido el primer ministro Dominique de Villepin.

En Stains, en la periferia parisina, el alcalde comunista Michel Beaumale cree que la crisis "nos ha estallado en la cara porque ha habido un desprecio del Estado hacia las barriadas cada vez más pobres. Se han fabricado guetos de miseria".

Su compañero en el Ayuntamiento, el conservador Michel Timbert, comparte parcialmente que hay un fondo de atraso económico en esta protesta, pero apunta un dato añadido, según el cual la actitud de los jóvenes se debe también al desinterés de sus padres por su vida y su futuro.

A este respecto, la prensa francesa recoge testimonios en estos días de jóvenes de estas zonas, hijos de familias numerosas que reconocen no tener una relación buena con sus padres, aunque sus principales quejas son, genéricamente, contra el sistema.

El historiador y demógrafo Emmanuel Todd, estudioso del fenómeno de la emigración, ve en los sucesos una consecuencia de la degradación económica y del país, pero no cree que sea una muestra de falta de integración de los jóvenes periféricos en el modelo francés.

"Los hijos de los inmigrantes han interiorizado uno de los valores de la sociedad francesa, el tándem libertad-igualdad. Veo su revuelta como una aspiración a ellas. Se inscribe en una tradición de levantamiento social que recorre la historia de Francia", dice Todd.

Por su parte, el ex presidente de la Asamblea Nacional y actual responsable del Tribunal de Cuentas, Philippe Seguin, ve una causa profunda en el sistema educativo, que llevará a que "para muchos jóvenes inmigrantes la escolaridad no sea el ascensor social que esperan", aparte de señalar las diferencias culturales con la mayor parte de la sociedad francesa.

Incidentes leves en Lyon, calma vigilante en París

París, 12 nov (EFE).- La Policía anti-disturbios francesa se ha visto obligada a intervenir hoy en el centro de Lyon para dispersar a algunos grupos de jóvenes que organizaban alborotos, mientras en París la situación a últimas horas de la tarde era de tranquilidad, en medio de una fuerte vigilancia de las fuerzas de seguridad.

Los agentes usaron botes lacrimógenos para responder a varios grupos de jóvenes que lanzaron contenedores sobre la vía pública y piedras contra los policías.

Dos personas han sido detenidas en esa ciudad del sureste francés, en la que esta noche se aplicará el toque de queda para los menores de edad, según una decisión de la prefectura de Rhone, departamento en el que la pasada noche se produjo la quema de 101 vehículos y se registraron nueve arrestos.

En Lyon y otros diez municipios colindantes en los que regirá el toque de queda en las dos próximas noches habita cerca de un millón de personas.

Mientras tanto, en París la situación era de calma, en medio de fuertes medidas de seguridad dictadas por las autoridades, ante el temor a que se hagan realidad las amenazas interceptadas en internet y a través de teléfonos móviles según las cuales jóvenes radicales invitaban a llevar a cabo disturbios en la capital.

Desde las 10.00 horas locales (9.00 GMT) de hoy y hasta las 8,00 (7,00 GMT) de mañana domingo está en vigor una disposición de la prefectura (delegación del Gobierno) por la cual se prohíbe en París toda concentración susceptible de provocar desordenes en las calles o en lugares públicos.

Unos 3.000 agentes, de los que seiscientos son anti-disturbios, se han desplegado por diversos puntos de la ciudad, en especial en lugares turísticos como la Torre Eiffel, los Campos Elíseos y la Plaza de la Bastilla, así como así como estaciones ferroviarias y del metro que conectan la periferia con el centro de la capital.

Unos trescientos agentes están movilizados para la seguridad en torno al Stade de France, el recinto deportivo donde esta noche juegan un partido de fútbol las selecciones de Francia y Alemania.

El hecho de que se juegue el partido, así como el tiempo lluvioso en París son datos positivos para las autoridades, que creen que pueden disuadir a eventuales radicales de desplazarse a la capital.

El ministro del Interior, Nicolas Sarkozy, acudió esta tarde a los Campos Elíseos para inspeccionar el dispositivo de seguridad, tras lo cual acudió a una de las comisarias del centro con objeto de dialogar con los funcionarios de guardia y a la estación ferroviaria de Saint-Lazare.

Las autoridades temen que en esta jornada pueda haber un rebrote de la ola de violencia que azota diferentes localidades de Francia desde hace dieciséis noches, en especial porque, tras varios días de reducción de incidentes, en la pasada noche ha habido un repunte, con 502 vehículos quemados y 206 detenciones.