Extravagancias e iniquidades salariales dominicanas: Indicadores de un Estado sin reglas

Por Carlos Luis Baron viernes 1 de junio, 2012

Sólo en un país, donde todo ande manga por hombro, como se dice popularmente, en el que las normas y las reglas vitales de manejo brillen por su ausencia, con un Estado administrado políticamente, al margen de todos los principios gerenciales, y sin ningún tipo de ética para completar, se puede dar ese desorden salarial abusivo y burlón que se registra aquí, sin tomar en consideración el marco angustioso y lastimero de una pobre sociedad como la nuestra.

¿Y cómo es posible?, se preguntaría cualquier ciudadano pensante medio, que se puedan registrar aquí distorsiones tan extravagantes, en términos de los emolumentos salariales que recibe alegremente, y sin ningún tipo de reparo, una gran parte del funcionariado público nombrado, en el que se incluyen muchos que, ni siquiera reúnen las condiciones mínimas requeridas para ocupar los cargos que ostentan; que sólo se encuentran designados en los mismos por reciprocidad política, o por el lambonismo que se estila en esta nación.

El descontrol, y la arrogancia de estos políticos de nuevo cuño es tan grande y alarmante que, según las reseñas ha venido publicando con suficiente nivel de detalles un prestigioso medio de comunicación local, periódico “El Día”, en sus ediciones correspondientes a las fechas 29, 30 y 31 de mayo del presente año, hay funcionarios dentro del tren gubernamental que superan hasta diez veces el sueldo que se auto asigna el presidente de la República, que aunque simbólico hasta cierto punto, por supuesto, es un nivel que debe ser respetado, y considerársele como el referente a tomar en cuenta, por razones obvias de jerarquía.

La carencia de tacto es tal, que sin reparo alguno, según se dice, también hay quienes reciben emolumentos nominales, superiores al que devenga el primer mandatario estadounidense. Y, ni hablar con respecto a los niveles de salarios mínimos, u ordinarios, que rigen en esta “nación de ciegos y tarados mentales, muchos”. ¡Cuánto descaro!, y nadie dice nada. Esta es la “Suiza” de los partidos políticos, y de sus líderes, para hacer y deshacer lo que les venga en gana.

Si ese irrespeto grosero a la ciudadanía, a las clases más necesitadas de esta nación, que tanto sangra el presupuesto nacional, no se considera robo o corrupción disimulados, otro calificativo no andaría muy lejos.

Esas son actitudes más que desaprensivas, en todo el sentido de la palabra, habiendo en este país tantas necesidades sociales perentorias, que bien se podrían costear en parte con esos excedentes de recursos económicos particularizados, que alegremente se asignan todos estos seudos servidores públicos, que sólo van a los cargos a servirse del poder, en desmedro de los demás compatriotas.

Sin embargo, los prestamistas injerencistas del Norte, en este tipo de acción deleznable jamás reparan, para los fines de las medidas de control que recomiendan, y que a su juicio les asegurarían el retorno de los recursos condicionados que prestan.

Como tampoco lo hacen, con las asignaciones oficiales de los recursos económicos que se otorgan a los partidos políticos para sus francachelas durante las campañas electorales, y para que muchos de sus líderes se hagan ricos poderosos.

Claro, no se pueden herir susceptibilidades a nivel de los cómplices internos – los políticos -, que son los que les permiten hacer su trabajo, en términos de la colación de los excedentes de capital que acumulan los países ricos del mundo. ¡Necesitan crear y conservar mercados para tales propósitos!.

Lo más lamentable de todo eso es que, esa práctica de asignar o asignarse esos lujosos salarios, difícilmente se podría combatir ya en esta República, por los precedentes creados, la falta de voluntad política que se estila, como de conciencia ciudadana, factores que se ordinario se dan, y que se han enraizados tanto durante los últimos años entre los dominicanos.

Precisamente, ahora que se habrá de dar inicio a una nueva gestión de gobierno, encabezada por otro mandatario electo, ya los aspirantes a conformar el séquito acompañante – gabinete -, de seguro tienen que estar “haciendo cerebro y frotándose las manos”, esperando ansiosamente los cuartos que les van a pagar en los cargos a que aspiran.

Y, los tecnócratas alienados del Fondo Monetario Internacional (FMI), aguardando la llamada para la firma de un nuevo acuerdo con el país; para venir de inmediato a recomendar la imposición de un nuevo paquete tributario, sacrificando aun más a la población como siempre, para seguir satisfaciendo las apetencias de sus cómplices nacionales, a los fines de que les permitan continuar prestándole a la nación, y metiendo las narices en todos nuestros asuntos internos.

¡Ojalá!, que el nuevo presidente electo de los dominicanos, se incline por controlar esa avalancha de escandalosos y burlones salarios que hoy se tiene; y de normar, como es debido hacerlo, esa práctica insana, en relación con los funcionarios que estarán conformando el nuevo gabinete acompañante, y de sus acólitos incondicionales.

De proceder así, se quitaría un molestoso clavito dentro del zapato, y dispondría de mayores recursos presupuestarios para satisfacer en parte las necesidades sociales más urgentes del país, que de seguro las habrá de encontrar en cantidad suficiente.

También, que trate de honrar el pensamiento “boschista”, como uno de los integrantes que fue de aquella camada de discípulos, que se entendían en capacidad de ser los relevos esperanzadores del maestro – dentro de los cuales tantos han fallado -, en lo que respecta a tratar con el FMI, para que no le haga deslucir su mandato presidencial; y que se vea incluso, como una continuidad de lo mismo, con el acostumbrado entreguismo de siempre.

Finalmente incluimos, a manera de colofón, si es que cabe el término, lo que decía el inmenso líder ya desaparecido, en relación con esos “injerentes” prestamistas internacionales, para refrescar la memoria:

“El Fondo Monetario Internacional es una maquinaria de poder mundial encargada de defender los intereses de una minoría de familias archimillonarias en perjuicio de los millones y millones de hambrientos de los pueblos pobres del mundo, entre los cuales está la República Dominicana. Por eso, negociar con el FMI es una forma de traicionar a los pueblos del Tercer Mundo”. (Véase periódico Nuevo Diario, digital, del 14-octubre-2010, sección de opiniones.)

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