Falleció de cáncer presidente del Supremo, William Rehnquist

Por domingo 4 de septiembre, 2005

Washington, 4 sep (EFE).- El presidente del Tribunal Supremo de EEUU, William Rehnquist, de 80 años, que hasta último minuto atendió sus funciones a pesar de su grave enfermedad, falleció la pasada noche de cáncer de tiroides.

Este jurista perseverante, rostro del poder judicial estadounidense durante 33 años, murió en presencia de sus hijos James, Janet y Nancy en su residencia de Arlington (Virginia), cerca de la ciudad de Washington.

El presidente George W. Bush recibió en la Casa Blanca la noticia del deceso del magistrado que enfermo, pero mostrando una enorme fortaleza, abandonó temporalmente su reposo y tratamiento médico para tomarle el juramento de su segundo período de cuatro años al frente del Gobierno de EEUU en enero pasado.

"El presidente Bush y su esposa (Laura) están profundamente tristes por esta noticia", dijo en un comunicado el consejero de la Casa Blanca Dan Bartlett.

Añadió que el mandatario considera la muerte de Rehnquist "una tremenda pérdida para nuestra nación".

Bush, que ha estado sumamente ocupado en la atención a los miles de damnificados del huracán "Katrina", emitirá hoy domingo un comunicado en relación con el fallecimiento de Rehnquist después de su habitual asistencia a un servicio religioso dominical en Washington.

La portavoz del Tribunal Supremo de Justicia, Kathy Arberg, declaró que Rehnquist "batalló contra un cáncer de tiroides desde que le fue diagnosticado en octubre pasado y continuó en el desempeño de sus funciones en la Corte hasta una precipitación en el declive de su salud en los últimos dos días".

El desaparecido magistrado fue nombrado en 1971 en el Supremo por el entonces presidente Richard Nixon y luego fue ascendido al frente del mismo en 1986 por el presidente Ronald Reagan.

Rehnquist presidió el juicio al presidente Bill Clinton, en 1999, en el que se pretendía su destitución por supuesto perjurio en el escándalo de su relación extramatrimonial con la ex becaria de la Casa Blanca, Mónica Lewinsky.

También definió el contencioso entre Bush y Al Gore, al poner fin al interminable recuento de papeletas en las elecciones presidenciales de 2000, en el que los demócratas denunciaron fraude en el estado de Florida, y que se definió a favor del actual mandatario George W. Bush.

Asimismo, Rehnquist fue clave en la adopción de decisiones que atenuaron los poderes del gobierno federal y fortalecieron el de los 50 estados de EEUU.

Había sido hospitalizado por última vez a principios de agosto pasado para una revisión médica, un mes después de que la juez Sandra Day O'Connor anunciara su salida del Tribunal.

La muerte del presidente del Supremo crea una segunda vacante en ese tribunal en menos de dos meses.

El 1 de julio pasado presentó su renuncia la juez Sandra O'Connor, lo que obligó a Bush a proponer la candidatura de John Roberts el 20 del mismo mes para esa vacante.

Rehnquist pasó casi un año sometido a fuertes tratamientos de radioterapia y quimioterapia para controlar el avanzado cáncer de tiroides que padecía.

Su delicado estado de salud había dado lugar a muchas especulaciones respecto a que pronto podrían ser dos -y no sólo la de O'Connor-, las vacantes que cubrir en el Supremo de EEUU.

Los cargos del Supremo son vitalicios -salvo renuncia- y, dado el carácter "constitucional" de este tribunal, los nueve magistrados que lo componen tienen un papel determinante en la vida política y social de Estados Unidos.

Los candidatos para el Supremo, deben ser propuestos por el presidente de EEUU y confirmados por el Senado.

Pese a su enfermedad, Rehnquist había mantenido su horario normal de actividades y desmentido rumores sobre su posible renuncia.

"Continuaré ejerciendo mis funciones como juez del Supremo hasta que mi salud lo permita", dijo tras su última hospitalización. EFE