Fe del alma

Por Carlos Luis Baron viernes 10 de febrero, 2012

Puedo decir que mi señora madre, Elena Paredes fue un sobresaliente ejemplo de amor a Dios. Cada noche al acostarse cubría con su voz delicada y de armonía dicción el silencio con orar a Dios. Concebía al Ser más importante de su vida, y eso le dio valor para obedecer sus mandatos. Sentimiento de libertad difícil de expresar con palabras.

El Dios Altísimo, cumplirá promesas como la de convertir toda la Tierra en un paraíso conceder vida eterna y buena salud a todos sus siervos fieles. Mi mamá de fe, estuvo convencida que el Creador cumplirá sus augurios que ya los da por hechos.

Aprendemos que no debemos concentrarnos en lo que hemos dejado atrás, sino en las cosas buenas que esperamos,” decía mamá. Dama piadosa. Demostró una admirable, combinación de fortaleza y ternura.

Elena llevó una vida plena y emocionante; pero nunca vacía y superficial. Dios la había conservado con vida y a su familia. Mamá comprendió la importancia de adorar a Dios. Único Salvador.

Mis lágrimas no se han secado; al contrario, son prueba de amor a mi virtuosa madre, Elena Paredes que se ha ido a los 84 años, el martes, 14 de septiembre del 2010; a las 12:45 pasado meridiano. Estuvo en la habitación 306 del Centro Clínico Haina.

Asirnos de su mano poderosa con la certeza de que nos llevará en la dirección correcta y nos ayudará cuando lo necesitamos. Porque estoy contigo. Dios no es alguien que esté lejos de sus siervos y que prometa llegar a tiempo para ayudarnos tan sólo en momentos de angustia. Él desea que sepan que está junto a ellos, como si caminara a su lado, siempre listo para sostenernos.

También, revela a su pueblo por qué no tiene que sentir temor: Porque soy tu Dios. “Todo el que vive y ejerce fe en mí no morirá jamás”. Amén.