Félix Bautista… a los suyos vino, y a los suyos no los recibieron

Por Carlos Luis Baron viernes 30 de marzo, 2012

A través de este articulo, quisiera de algún modo amonestar a quienes se dicen ser amigos del Senador Félix Bautista, quien estos momentos se encuentra siendo objeto de una campaña de acusaciones orquestadas por el PRD.

En otro articulo anterior, había escrito que, la mejor forma de demostrarle al país que el Senador es un hombre corrupto, es sometiéndolo a la justicia presentando los documentos que avalan las acusaciones en su contra y no estar todos los días en los medios de comunicación pregonando las mismas.

¿Pero saben porque no lo hacen? Porque precisamente carecen de pruebas, y con estas denuncias lo único que persiguen es tratar de ligar al Presidente Leonel Fernández en los supuestos actos de corrupción cometidos por el legislador sanjuanero.

Félix Bautista, solamente a encontrado solidaridad, (claro esta), en la dirección de su partido, que ha salido a desmentir esas acusaciones, tal y como lo hizo con el caso de la primera dama la doctora Margarita Cedeño de Fernández, cuando fue acusada por el comunicador Marcos Martínez de poseer cuentas millonarias en euros.

Lastimosamente muchísima gente, a las cuales Félix Bautista le ha iluminado el camino aquí en San Juan, ya sea en lo económico por medio de un buen nombramiento en el gobierno dominicano, o con la asistencia social frente a la perdida de una casa, una operación medica y además con todos los servicios que brinda la fundación que lleva su nombre.

Ningunos de ellos se ha atrevido, a pesar de reconocer la inocencia y honradez de este hombre, salir a contradecir a quienes pretenden destruirlo moralmente por pasiones políticas sin escatimar esfuerzos en aras de alcanzar sus más perversos y despiadados objetivos.

Por esa razón fue que use las palabras del apóstol Juan escrita en su evangelio encontrada en el capitulo uno versículo once. “A los suyos vino, y los suyos no lo recibieron”.

El autor es Comentarista radial

Reside en San Juan de la Maguana.