Francia prorroga tres meses estado emergencia pese a críticas

Por miércoles 16 de noviembre, 2005

París, 16 nov (EFE).- El Parlamento francés aprobó la prórroga durante tres meses del estado de emergencia decretado por el Gobierno conservador hace ocho días frente a la ola de disturbios en los barrios conflictivos, que casi se ha apagado.

Tal como hizo ayer la cámara de los diputados, el Senado aprobó hoy, por 202 votos a favor de la mayoría conservadora y 125 "noes" de la oposición de izquierdas, el proyecto de ley que prolonga la medida de excepción durante un trimestre, desde el próximo día 21.

Las críticas de expertos constitucionalistas, el rechazo de la izquierda y las denuncias de las asociaciones de derechos humanos no han hecho mella en la voluntad del Gobierno de Dominique de Villepin de dotarse de este instrumento en su lucha contra las violencias urbanas actuales o futuras, de cara a las fiestas de fin de año.

Unas violencias que se han reducido considerablemente: la noche pasada sólo fueron incendiados 163 vehículos, muy lejos de los más de 1.400 que fueron pasto de las llamas en las noches más calientes de la ola de disturbios que arrancó el pasado 27 de octubre.

La propia policía ha indicado que la situación ha vuelto "casi" a la normalidad, dado que la media es de un centenar de vehículos quemados en tiempos habituales.

Al citar la reducción del número de vehículos quemados y de los municipios afectados anoche (79 frente a unos 300 en el momento más álgido), el ministro de Interior, Nicolas Sarkozy, dijo que parece indicar el "progresivo restablecimiento" de la calma.

"Pero nada está definitivamente ganado", advirtió Sarkozy al defender la prórroga del estado de emergencia ante los senadores, tal como había hecho la víspera ante los diputados.

Para Sarkozy, es "la hora de la verdad. Se trata de saber si triunfa el orden de la República o si es el orden de las bandas, de los extremistas, de los barbudos", en alusión a los islamistas.

El ministro, aspirante al Elíseo en 2007 y cuya popularidad ha sido dopada por la crisis, según un nuevo sondeo, recalcó que se trata de una medida "necesaria" por las "tensiones que todavía constatamos" y responde a "una lógica de precaución y prudencia".

Recalcó que son tres meses "a lo sumo" y, si lo permite la situación, el Gobierno por decreto podrá poner fin al estado de emergencia antes de la fecha, según prevé el proyecto de ley.

Una disposición "fundamental para mí", dijo Sarkozy, quien afirmó que el estado de emergencia "ha sido, es y será" aplicado con "discernimiento" y de forma "comedida, responsable y proporcionada" a las necesidades del restablecimiento del orden.

Es una medida "desproporcionada", "no adaptada a las realidades" y que puede ser "peligrosa", replicó el jefe del grupo socialista en el Senado, Jean-Pierre Bel, durante el debate previo a la votación.

"Nos equivocaríamos al no atenernos a los principios fundamentales de la República", agregó el senador socialista, y advirtió de que "nunca" deben darse a los "enemigos de la libertad" los argumentos que utilizarían para combatirla.

En la prensa, expertos constitucionalistas han puesto en tela de juicio el mantenimiento de esta medida de excepción, al considerar que no existe un "peligro inminente" que lo justifique.

"Esta ley no está destinada tanto a los barrios periféricos como al movimiento social duro que podría desatarse en el país (…) Es una advertencia, un intento preventivo de intimidación en caso de huelgas o manifestaciones", indicó el profesor de derecho y miembro del Instituto Universitario de Francia, Dominique Rousseau.

Para el también profesor de derecho Jean Gicquel, un toque de queda impuesto a la población de todo un barrio roza "los límites del abuso", al igual que la prohibición de las concentraciones decretada en todo París el pasado fin de semana.

Para mostrar su rechazo a la medida de excepción, varios miles de personas participaron en París en una manifestación convocada por asociaciones de derechos humanos, sindicatos y partidos políticos.

"No se responde a una crisis social con un régimen de excepción", argumentan los organizadores de la protesta, para los que "utilizar el simbolismo del estado de emergencia es reducir a decenas de miles de personas a la categoría de enemigos internos".

Y hace pesar, dicen, "el riesgo de atentados graves a las libertades sobre toda Francia y cada uno de sus habitantes, en particular los extranjeros a los que el Gobierno y el presidente (Jacques Chirac) designan ya como chivos expiatorios".

Precisamente, hoy estalló una polémica por las declaraciones de un miembro del Gobierno que ve en la poligamia de familias inmigrantes de Africa una de las causas de la ola de disturbios. EFE