¡Funestas esas clasificaciones otorgadas al país!

Por Carlos Luis Baron martes 16 de octubre, 2012

Dos flagelos que van de la mano: hambruna de los pueblos, y la corrupción estatal rampante. Sí, el aumento del uno está en proporción directa con el desarrollo e impunidad del otro; con la demagogia y desaprensión de los políticos de nuevo cuño, que han hecho de esa actividad un comercio bastante rentable, sólo para lucrarse en lo particular, y grupal adepto, sin reparar en las necesidades imperiosas de las sociedades que les catapultan hacia el poder.

Recientemente, ambas condiciones, muy lesivas para las naciones del tercer mundo, fueron colocadas de frente a nivel de algunos medios de prensa, pudiendo advertir sus lectores, los efectos nocivos que de ambas se desprenden, sin que se prevea la adopción de medidas tendentes a enmienda alguna.

Según una reseña que apareciera publicada en el periódico digital El Sol Del Oeste, la República Dominicana es el segundo país más corrupto de Latinoamérica, conjuntamente con Honduras, de acuerdo con un estudio que fuera realizado por Transparencia Internacional (IT), cuyo informe se presentó en el III Foro Centroamericano y República Dominicana por la Transparencia, celebrado recientemente en Tegucigalpa, Honduras.

De otro lado, en el medio Diario Libre se publicó, en su edición de fecha 12-10-12, página 12, RD entre los países más hambrientos de la región. Se le coloca en el cuarto lugar entre las naciones con más hambre en América Latina y el Caribe. El dato lo reveló el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias.

Preocupantes las calificaciones otorgadas: segundo en corrupción, y cuarto en hambre. ¡Penosa realidad nacional! Claro, mientras los políticos en esta República estén haciendo y deshaciendo con los dineros del pueblo; enriqueciéndose ilícitamente, depredando el erario público, que se nutre principalmente, en términos económicos, de los abusivos gravámenes impuestos a la población, sin detenerse a pensar en el nivel de pobreza que aquí se verifica, habrá hambruna por pipá, como se dice popularmente.

Y, por lo que se observa a simple vista, esas cosas aquí no se van a resolver, hasta tanto no aparezca en esta maltratada nación, un coronel que se quiera casar con la gloria como solía expresar con vehemencia el extinto líder político dominicano, el doctor José Francisco Peña Gómez. ¡Lamentable tener que repetirlo!

¡Ojalá que sea muy pronto!; es lo que tantos aquí aspiran, por la forma en que están viviendo; la impunidad fehaciente, como los tormentos y las presiones que de ordinario son objeto. Porque de lo contrario, en opinión casi generalizada, continuaremos siendo más corruptos cada vez; y por supuesto, pasaremos a encabezar la lista de los más hambrientos mundiales, conjuntamente con Haití, Burundi, Eritrea, Etiopía y Chad, a los que también hace mención el referido Instituto.

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