Ganan partidos centroderecha en comicios con abstención récord

Por domingo 25 de septiembre, 2005

Varsovia, 26 sep (EFE).- Los polacos eligieron hoy dos modelos de derecha como forma de gobierno para los próximos cuatro años en una jornada electoral que tuvo como grandes protagonistas la abstención, y la derrota sin parangón de las formaciones de izquierda.

El "Goodbye Lenin" que, estableciendo un símil con la taquillera película del alemán Wolfgang Becker, dijeron los polacos a los partidos más entroncados con su historia reciente, ha sido tan rotundo que el futuro Ejecutivo gobernará sin oposición.

De los tres partidos de izquierda que concurrían a las elecciones legislativas, sólo una, la Alianza de la Izquierda Democrática (SLD), ha superado según los sondeos a pie de urna, únicos datos disponibles hasta el momento, el mínimo del 5 por ciento que establece la ley para acceder al Parlamento.

A falta de resultados oficiales -la Comisión Electoral facilitará los resultados del cómputo completo el martes por la tarde- los sondeos de la televisión pública TVP atribuyen al SLD 49 escaños de los 460 que integran la Cámara Baja, el Sejm.

En contrapartida, la conservadora "Ley y Justicia" (PiS) de Jaroslaw Kaczynski, ganadora de la jornada según la TVP, y la liberal Plataforma Cívica (PO), con Jan Rokita, como candidato a jefe del gobierno, sumarían 305 escaños.

La decisión de esos partidos de formar coalición impide jugar con la aritmética y explorar constelaciones que además de asegurar la gobernabilidad del país garantice el debate parlamentario.

No hay calendario para la negociación y reparto de ministerios, pero según la Carta Magna, el gobierno ha de estar listo dos semanas después de la primera sesión del nuevo parlamento, y ésta deberá celebrarse, como máximo, en un mes a partir de la fecha.

El líder de PiS adelantó que su partido y el PO comenzarán las negociaciones para la anunciada coalición de gobierno la semana entrante, aunque la configuración del Ejecutivo no se completará hasta pasadas las elecciones presidenciales.

La primera vuelta de esos comicios tendrá lugar el 9 de octubre, y en el supuesto de que ninguno de los candidatos obtenga más del 50 por ciento, habrá una segunda vuelta el día 23.

"Hay voluntad de gobernar conjuntamente, pero no hay que olvidar que entre PO y PiS hay diferencias programáticas importantes", dijo Kaczynski y reiteró que, por ello, "habremos de darnos tiempo".

Uno de los principales escollos a superar en esas negociaciones tiene que ver con el proyecto económico de cada partido. El PO, por ejemplo, quiere aplicar un impuesto único del 15 por ciento sobre la renta y el IVA, propuesta que el PiS rechaza con el argumento de que esa "flat tax" sólo beneficiaría a los ricos.

La lista de discrepancias es tan larga y diversa que algunos analistas pronostican crisis de gobierno en menos de seis meses.

Con el varapalo que los electores parece han dado a la izquierda, lo que equivaldría a un cheque en blanco para el centroderecha, los polacos dejan patente su voluntad de cambio y esperanza en un futuro mejor, deseo que no todos ven realizable.

"Las cosas no van a cambiar porque, independientemente de los programas, los personajes son los mismos", afirmó a la salida de su colegio electoral, en la ciudad de Wroclaw, el presidente del Partido Democrático (PD), Wladyslaw Frasyniuk.

Frasyniuk opinó que para que haya un cambio de rumbo real en Polonia, es necesario proceder a la depuración de la clase política.

"Necesitamos gente nueva, políticos jóvenes sin pasado comunista y con visión de futuro", dijo Frasyniuk obviando implícitamente a su partido, que aglutina a las viejas glorias de la transición polaca y del sindicato Solidaridad. El PD habría quedado fuera del Sejm, según los sondeos a pie de urna de la TVP.

El segundo gran protagonista de la jornada fue el escaso interés de una parte de los polacos por unos comicios que parecían decididos antes de celebrarse y el desinterés de la otra parte por alterar los pronósticos demoscópicos.

Según las estimaciones de la TVP, de los 30 millones de polacos que tienen más de 18 años y por tanto derecho a voto, únicamente se tomó la molestia de ir a votar entre el 38 y el 40 por ciento.

Se trata, de confirmarse, del índice de abstención más bajo de la corta historia democrática de Polonia.

Todos los políticos polacos, desde el virtual primer ministro, el líder de PiS, Kaczynski, hasta el presidente de la República, Aleksander Kwasniewski, mostraron su tristeza y decepción.

La Iglesia católica polaca, pastora del 90 por ciento de los polacos, deberá replantearse hasta qué punto influye en sus ciudadanos, pues los llamamientos a la movilización del electorado, constante durante la campaña, no surtieron los más mínimos efectos.

Desde algunos púlpitos se ordenó el voto, y como ejemplo el arzobispo de Cracovia Stanislaw Dziwisz, quien llegó a decir que "no votar es pecado". EFE