Geraldino González hizo un comentario sin desperdicio.

Por jueves 10 de abril, 2008

Anteayer se realizó en nuestro país una huelga nacional por 24 horas en demanda de un aumento salarial y contra la política económica del Gobierno, la que tuvo un respaldo parcial y derivó en enfrentamientos entre manifestantes y policías en algunas zonas.

Los informes dan cuenta que durante el desarrollo de la misma hubo al menos 8 personas heridas en enfrentamientos entre policías y manifestantes, lanzamiento de una bomba contra un supermercado, reducción parcial del transporte y decenas de apresados.

Víctor Jerónimo, portavoz del Foro Social Alternativo, convocante de la huelga, dijo a Efe que el acatamiento fue de un 80% a un 90% en todo el país. Sin embargo, en la capital el paro sólo se notó en el transporte y la enseñanza, y en Santiago casi todo el comercio estuvo abierto.

Y a propósito de esta y otras huelgas que se puedan realizar en nuestro país, secundamos el excelente comentario del comunicador Geraldino González en el programa la Opción de las Doce de Telemicro, pues según él lo importante no son las calificaciones, las evaluaciones o las ponderaciones que podamos hacer sobre la misma, de si estamos en contra o a favor, tampoco se trata en modo alguno de si esta huelga fue buena o mala, de que si fue un éxito o un fracaso, de que si fue positiva o negativa, o de que el gobierno la descalifique.

Geraldino González ha dicho que lo más importante en todo este asunto es que tales movimientos pueden ser evitados, que no podemos permitir que para el cumplimiento de algunas de estas exigencias se tenga que llegar a procedimientos tan extremos, si tomamos en cuenta los enormes recursos y posibilidades con que cuenta el gobierno para encarar y solucionar muchas de las demandas de los sectores convocantes, algunas de las cuales pueden ser resueltas si el gobierno mostrara un poco más de voluntad.

Y como dijo Geraldino González, el gobierno no tiene porqué esperar que los patrocinadores vayan o no a su despacho, pues si en verdad quisiera solucionar algo, si de verdad tuviera voluntad política para este asunto, sólo tendría que tomar en cuenta hasta los papeles y notas de prensa donde se plantean o se informan de las demandas de estos sectores.

Que los dirigentes sindicales, gremiales o comunitarios quieran o no ir negociar o dialogar con las autoridades sobre sus demandas justas o injustas, no es lo más importante, no es el meollo de este asunto, no es la intríngulis, ni mucho menos lo más trascendental, pues lo esencial sería que el gobierno ponga de manifiesto una actitud receptiva o su voluntad política para encarar o resolver, por lo menos, aunque sea algunas de las demandas sociales y económicas de nuestros dirigentes populares.

Podría ser verdad que nuestros gobernantes siempre están abiertos al diálogo, a lo que nunca están abiertos es a las soluciones, las que pueden ser encaradas sin tener que esperar que se vaya o no a huelgas o sin tener que esperar que estas sean un fracaso o un éxito.