Gloria al vencedor y honor al vencido

Por Carlos Luis Baron sábado 7 de julio, 2012

Me permito solicitarles la anuencia a mis amables lectores, para que me permitan reproducir este artículo que publiqué en algunos medios de comunicación en el mes de marzo del año pasado.  Al releerlo considere permitente desempolvarlo y procurar lograr hoy la ocupada atención de Miguel Vargas Maldonado y del Ing. Hipólito Mejía, a quienes fundamentalmente iba dirigido y que   quince meses después veo  que mis sanas reflexiones no salen sobrando. Así dice el artículo referido:

“Al decidir vivir bajo un sistema democrático, se impone como condición saber ganar y saber perder. No saber perder implica desconocer el criterio de la mayoría y entender además que los que ganan son investidos de autoridad para la toma de decisiones. El que gana tiene que saber, que ganar implica reconocer el mensaje de los que votaron en su contra.

En un proceso electoral, alguien tiene que ganar y alguien tiene que perder. El que compite tiene que estar preparado para el momento del triunfo o el momento de la derrota. En cualquiera de los casos debe actuarse con prudencia y cabeza fría para que el triunfo no se desvanezca o la derrota no le aplaste para siempre.

En la convención del pasado seis de Marzo celebrada por el PRD, en donde escogió como su candidato presidencial al Ing. Hipólito Mejía; se ha visto empañada por quienes alegan que hubo irregularidades en el proceso de dichas elecciones. En el PRD no queda espacio para más equivocaciones. La unidad es fundamental para lograr recomponer el partido y presentarlo en condiciones reales de triunfar en las elecciones generales de Mayo del 2012.

En el proyecto del presidente Mejía deben y tienen que caber todos. Que realmente haya espacio para cada quien y para cada cual. Entender que todos son importantes y necesarios para volver al poder. Es urgente e imprescindible el intercambio generoso y reconocer los valores de los que no fueron favorecidos por las mayorías. Hacer esto alejándose los triunfadores del ruido altisonante de la victoria ensoberbecida; es un accionar sabio e inteligente. Es el momento de orquestar sinceros acuerdos que esperan los perredeistas y toda la sociedad sensata. Es tiempo de encontrar puntos de coincidencia y no pretextos para una estéril discordia que impide identificar al verdadero adversario.

Entiendo que es oportuno recordar aquel pasaje histórico, cuando el abatido virrey del Perú José de la Serna, herido, ensangrentado, pálido y jadeante expresase “¡Gloria  al vencedor!”, obteniendo como respuesta “Honor al vencido” celebre y noble frase del mariscal Sucre y que hoy le cabe como traje a la medida a los dos líderes del PRD si es que realmente les interesa regresar al poder para devolverle al país la esperanza que parece haberse perdido”. …Esto lo dije hace más de un año.