Gobierno brasileño niega uso de recibos fiscales falsos en gastos

Por sábado 27 de agosto, 2005

Brasilia, EFE.- El gobierno brasileño negó que haya usado recibos fiscales falsos para justificar gastos del Palacio de Planalto, sede de la Presidencia, como denunció un senador opositor en el marco de las investigaciones sobre la corrupción en el país.

La Casa Civil de la Presidencia informó de que en una investigación preliminar no encontró señales del supuesto ilícito denunciado la víspera por el senador Alvaro Dias, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB).

Según el senador, una investigación del Congreso sobre el uso de las tarjetas de crédito corporativas de la Presidencia se encontraron facturas de compras de cartuchos para impresoras emitidas por una empresa cuyo dueño dijo que nunca vendió para el Palacio de Planalto.

También se encontraron recibos de tres cenas en una misma noche en un hotel de Sao Paulo del ex secretario de Comunicación de la Presidencia, Luiz Gushiken, amigo cercano del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

Dias considera que existen "indicios fortísimos y comprometedores de mal uso de recursos públicos", razón por la cual pidió que se establezca si hay o no en la Presidencia "una fábrica de notas para justificar gastos".

En el comunicado emitido hoy la Casa Civil señaló que según sus averiguaciones, la empresa involucrada sí vendió a la Presidencia artículos de papelería, incluidos cartuchos para impresoras, por lo menos de 2000 a 2004.

"En las referidas facturas está la confirmación de empleados de la Secretaría de Comunicación (Secom) de que el material adquirido efectivamente fue entregado", señaló el comunicado de la Casa Civil.

El texto señala además que la empresa citada en el supuesto caso de corrupción está registrada en el Distrito Federal de Brasilia como mayorista de artículos de papelería, y agrega que "la Casa Civil seguirá con todas las medidas necesarias para investigar los hechos relativos a las denuncias".

Los escándalos de corrupción en Brasil, que fueron destapados hace tres meses, involucran principalmente al Partido de los Trabajadores (PT), en el poder, y han salpicado a altos funcionarios del gobierno Lula, quien insiste en que todo no pasa de "acusaciones sin pruebas".