Gran Jurado de Filadelfia destapa décadas de abusos sexuales por parte de sacerdotes

Por viernes 7 de octubre, 2005

PENSILVANIA, Filadelfia._ Un Gran Jurado de la justicia de este estado, destapó en una extensa investigación, décadas de abusos y aberraciones sexuales, cometidas por sacerdotes de la iglesia católica contra docenas de niños que los creían sus guías espirituales.

Los reportes revelan que cuando se descubría algún caso de abuso contra un menor en una de las parroquias, el reverendo Bevilacquia, encargado de supervisar los templos, guardaba silencio sobre las agresiones.

El Gran Jurado calificó al sacerdote de “mentiroso” y restó credibilidad a sus alegaciones de que calló, “porque lo hacía buscando el bienestar de los niños”.

El panel determinó que contrario a lo expresado por el predicador, la única prioridad de éste “era la de encubrir los abusos sexuales contra los niños”.

Bevilacquia, fue acusado también de presionar a terapistas donde eran referidos los sacerdotes pedófilos, para que los sicólogos, autorizaran visitas no supervisadas.

Otro cura de apellido Krol, fue así mismo calificado de insensible en su “incalculada indiferencia ante el dolor humano” y ambos, enfrentan cargos por haber saboteado todos los reportes de abusos, cuando estos se hacían y llegaron hasta mentir con tal de proteger a los ofensores sexuales.

Los investigadores revelaron que de la arquidiócesis de la ciudad de Camden, un sacerdote estaba en terapia, pero Bevilacquia, lo que hizo transferirlo a otra iglesia, alegando que el clérigo tenía a su madre enferma y debía salir del pueblo.

El reverendo Krol, dirigió la arquidiócesis de Filadelfia entre 1961 y 19988 y fue sustituido por Bevilacquia, permaneciendo allí hasta el 2003. Más de 60 abusos contra menores fueron denunciados en esas décadas, cometidos por sacerdotes.

Un año después que Bevilacquia se retirara, explotó el escándalo nacional que sacudió a toda la iglesia de los Estados Unidos y otros países, registrándose 30, 084 páginas de documentos de iglesias en las que Krol escondió reportes, transfirió curas y presionó a víctimas y padres de estas, para tratar de silenciarlos.

Otro padre de apellido Sicoli, ha sido involucrado en las investigaciones. Se dijo que éste mantenía constantemente en la rectoría y aunque Bevilacquia tenía conocimiento de ello, ignoró la situación.

Sicoli tiene 11 cargos por abusos sexuales contra menores de la parroquia. Los abogados de los sacerdotes intentaron frenar la publicación del reporte, diciendo ante el Gran Jurado que el mismo había sido muy cruel y desconsiderado contra los curas católicos y que está teñido de cizaña.

Muchos de los curas que ya habían sido detectados como pedófilos o abusadores, eran dejados en las parroquias en permanente contacto con los niños. La situación, continuó así por años.

Las pesquisas señalan que los abusos fueron encubiertos al máximo, bajo la “santidad” de la sotana y el clamor de justicia de los abusados, se perdía en los claustros de las iglesias.