Grupo de Río cierra cita con apoyo a Haití, Venezuela y Colombia

Por viernes 26 de agosto, 2005

Bariloche (Argentina), 26 ago (EFE).- La reunión "extraordinaria" de cancilleres del Grupo de Río concluyó hoy en Argentina con un fuerte respaldo a la estabilización de Haití, al proceso de paz en en Colombia y también al Gobierno venezolano tras los declaraciones del pastor estadounidense Pat Robertson.

En las dos jornadas de deliberaciones que se realizaron en Bariloche (1.700 kilómetros al sur de Buenos Aires), los ministros dieron especial atención a la situación de Haití, donde desde mediados del año pasado está desplegada una misión de estabilización dispuesta por Naciones Unidas (MINUSTAH), con mandato hasta febrero próximo.

El canciller argentino, Rafael Bielsa, dijo hoy en rueda de prensa que entre las 19 naciones que integran el Grupo de Río hubo consenso en la necesidad de solicitar al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una prórroga al mandato de la MINUSTAH, de tal manera que la asistencia se prolongue más allá de los próximos comicios presidenciales en Haití.

El proceso electoral abierto en el país caribeño prevé elecciones generales en noviembre próximo con la posibilidad de una "segunda vuelta" en diciembre con vistas a que el nuevo Gobierno asuma a mediados de febrero de 2006.

En la misma línea se habían pronunciado ayer, jueves, el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, y el delegado especial de la ONU en Haití, Juan Gabriel Valdés, quien consideró que la misión liderada por tropas latinoamericanas debería permanecer en el país caribeño hasta 2007.

Al término de la cita ministerial, Bielsa destacó que en Haití "se está aplicando por primera vez el principio de que los problemas de la región deben ser resueltos por la región".

"La inestabilidad de Haití es la promesa de otras inestabilidades. El sufrimiento del pueblo haitiano nos concierne a todos, porque las campanas no tocan sólo para Haití: también tocan por nosotros", advirtió.

El canciller brasileño, Celso Amorim, sostuvo a su vez que "si Latinoamérica no estuviera presente en Haití, otros estarían presentes".

Brasil lidera la misión de la ONU en Haití que sustituyó a una fuerza de pacificación integrada por tropas de Estados Unidos, Francia y Canadá que asumió el control del país más pobre de América tras la caída del presidente Jean-Bertrand Aristide, en febrero de 2004.

El Grupo de Río emitió además una resolución en reconocimiento a los "esfuerzos" de Colombia para restablecer la paz en su territorio por medio de la desmovilización y el desarme de más 17.000 miembros de grupos armados ilegales, un proceso acompañado por la OEA.

La canciller colombiana, Carolina Barco, destacó que este pronunciamiento "es muy importante porque recoge los puntos de los planes y esfuerzos que lleva a cabo Colombia y se ve que la región está acompañando a los países que tienen dificultades".

En una segunda declaración especial, el Grupo de Río rechazó "categóricamente" el "llamado" del predicador Pat Robertson, fundador de la Coalición Cristiana, "a asesinar al presidente democráticamente elegido de Venezuela, Hugo Chávez".

Los cancilleres latinoamericanos esperan "que se abran los procesos legales" pues, a su entender, las declaraciones de Robertson el pasado lunes son "una incitación al delito".

En tanto, la cita ministerial concluyó sin una solución al problema de la desmedida multiplicación de cumbres en la región, asunto que satura las agendas de los jefes de Estado.

Precisamente, Bariloche debió ser en estas dos jornadas sede de la XIX Cumbre del Grupo de Río, cita que se aplazó ante las complicaciones de la mayoría de los mandatarios para asistir.

Pese a que en los próximos meses se sucederán varios compromisos de peso en la región, como la IV Cumbre de las Américas, que se hará en noviembre en Argentina, y la Cumbre del Mercosur, prevista para diciembre en Uruguay, los cancilleres reiteraron su voluntad de que la cita presidencial del Grupo de Río se concrete antes de finales del año.

En cuanto al denominado "cumbrismo", el comunicado final de la reunión de Bariloche indica que será uno de los asuntos incluidos en la declaración que deberán firmar los presidentes cuando finalmente se reúnan.

Bielsa explicó a EFE que hasta que llegue esa instancia, va a circular entre los miembros del foro un documento con las "distintas alternativas" para superar este problema, como la posibilidad de agrupar reuniones, diferir la periodicidad de algunas citas o convocar a ciertos encuentros sólo cuando un acontecimiento lo merezca. EFE