Guerrero y Cabrera destacan con el bate y Rodríguez en la loma

Por jueves 13 de octubre, 2005

Houston (EEUU), (EFE).- El bateo oportuno y preciso del dominicano Vladimir Guerrero y del colombiano Orlando Cabrera no sólo los convirtió en protagonistas de la jornada de las Grandes Ligas, sino que demostró que los Angelinos de Los Angeles no sólo no están cansados sino que se encuentran en plena forma. Si en la batería de los Angelinos destacaron Guerrero y Cabrera, en el montículo volvieron a brillar los lanzamientos del cerrador venezolano Francisco Rodríguez, que se ha convertido en el terror para los bateadores de los equipos rivales.

Los Angelinos, que venían de una agotadora serie ante los Yanquis de Nueva York, a quienes eliminaron de la contienda, volvieron a mostrar su mejor béisbol para derrotar 3-2 a los Medias Blancas de Chicago en el primer juego de la serie por el título de la Liga Americana.

Cabrera viajó cuatro veces a la caja de bateo del U.S. Cellular Field, de Chicago, y pegó un sencillo al cuadro por la tercera almohadilla para remolcar a Steve Finley. El colombiano dejó en .250 su promedio de bateo.

"Como el resto de mis compañeros estamos muy motivados y con la moral alta para seguir la racha de triunfos que iniciamos en el segundo partido de la serie frente a los Yanquis", declaró Cabrera.

El siguiente en el orden de bateo, Guerrero, también colaboró en la ofensiva ganadora de los Angelinos, y con tiro por tierra remolcó la carrera de la diferencia en el tercer episodio para llevar hasta la registradora a Adam Kennedy.

"Todos hicimos nuestra aportación al equipo para superar a un gran rival, con excelente abridor en el montículo, que nunca regaló nada y las tres carreras que le hicimos fueron muy trabajadas", explicó Guerrero.

En el montículo, Rodríguez volvió a mostrar sobriedad en sus lanzamientos y cuando subió a la loma para sacar los últimos tres "outs" del partido, los 40.659 espectadores que llenaron las gradas del U.S.Cellular Field, sabían que el venezolano complicaría una remontada de los Medias Blancas.

Rodríguez ingresó al campo después de que el tercera base Chone Figgins cometió un error y permitió que la primera base se ocupara, pero con sus lanzamientos disipó todo peligro.

El joven venezolano, que cedió un pasaporte, enfrentó a cuatro bateadores de Chicago, hizo 11 lanzamientos, ocho de los cuales los colocó en la zona de strike para sacar los últimos tres "outs".

"Era de nuevo, como sucedió la pasada noche ante los Yanquis, el momento ideal para hacer bien mi trabajo y tenía toda la fuerza y confianza que podía asegurar la victoria".

Rodríguez se aseguró el rescate, el tercero que consigue en lo que va de competición de la fase final para ser uno de los factores claves en los triunfos de los Angelinos, que con la lesión del dominicano Bartolo Colón decidieron llamar al relevista dominicano Esteban Yan para que ocupase su puesto.

Por los Angelinos, el receptor puertorriqueño Bengie Molina viajó cuatro veces a la caja de bateo y pegó un imparable, y el guardabosques derecho venezolano Juan Rivera no hizo contacto con el bate en cuatro oportunidades.

Por los Medias Blancas, el estelar cubano José Contreras abrió el partido y lanzó ocho episodios y un tercio para convertirse en el lanzador de Chicago que tiene su aparición más prolongada en juego de postemporada desde 1993.

Pero la batería de los Angelinos descifró sus lanzamientos en las tres primeras entradas del partido y Contreras cargó con la derrota después de hacer 102 envíos, 68 buenos, ante 32 bateadores.

Contreras en ocho entradas y un tercio cedió siete imparables, incluido el jonrón solitario del jardinero Garret Anderson, tres carreras, no dio bases por bolas y retiró a cuatro bateadores por la vía del ponche para quedarse con 3.2 de promedio de efectividad.

Para Contreras fue la primera derrota desde el 15 de agosto, con lo que vio rota una racha de nueve triunfos consecutivos.

En la ofensiva, el parador en corto dominicano Juan Uribe tuvo tres oportunidades ante los lanzadores de los Angelinos, y pegó un imparable.EFE