Hacia el 21-12-12 vamos, ¿Qué ocurrirá?

Por Carlos Luis Baron lunes 17 de diciembre, 2012

Se abriga gran temor con respecto a esa fecha, aunque muchos no lo exterioricen abiertamente, a partir de cuando se cree, habrá de producirse una serie de eventos terrenales, que se considera estarían relacionados con las profecías que aparecen en el connotado Calendario Maya, legado a la humanidad, y que podrían dar al traste con la existencia física del planeta Tierra, el “Apocalipsis” de que se habla en algunos sectores, o sectas-filosóficas religiosas.

Esotéricamente hablando, se tiene como muy cierto que, el año 2012, se reporta de gran connotación con respecto a la evolución de la humanidad, y su planeta no sagrado, la Tierra. Y que, al final del mismo, comenzando el 12-12-12, con la apertura del un nuevo y último portal requerido, durante ese día, antes de que finalice el ciclo evolutivo en que se encuentran los hombres, se produciría un evento cósmico de muy significativa importancia.

Sí, se considera que una poderosa emanación de flujo energético Crístico – inicio -, proveniente del Gran Sol Central de la galaxia, se verificaría en esa fecha, a los fines de comenzar a despertar, y expandir luego en los seres humanos, esa Magna Conciencia, imprescindible para el retorno de todos aquellos Atributos divinos al Supremo Padre Creador.

Procurando conseguir algunas informaciones relativas a la temática de que se trata, nos encontramos en la red de la Internet con un trabajo referente (autora: Gina I. Mateo Oloffson), que inferimos se trata del producto de un dictado que hiciera el amado maestro Ascendido Kuthumi, de cuya exposición nos permitimos transcribir una parte, que entendemos se reporta bastante edificativa sobre el particular.

Con relación al 12-12-12, se expresa: “Se trata de una especie de ensayo general, una réplica en menos escala de lo que sucederá 9 día después, el 21 de diciembre, el día del Gran Cambio. Ese gran cambio vendrá fomentado por la llegada de una gran oleada de Amor hacia la Tierra. Una dosis extraordinaria de elevación de conciencia, que nos ayudará a todos a volver la mirada hacia el corazón, para comenzar a vivir desde él, sin hacerle caso al miedo”.

¿Cuál sería la Conciencia aludida?, obviamente, la Crística que encarnó el Amado Maestro Jesús (30-33 años), de la que, en cada ser humano, hay fragmento sujeto a expansión – todo hombre es un Cristo en potencia -, y que corresponde a la Presencia de la Divinidad Suprema que mora a lo interno de todos los seres de la especie humana. Es por ello que, se habla de “volver la mirada hacia el corazón”, entregándole el comando de todo a la Misma, agregaríamos nosotros, para vivir sin temor alguno.

Pero, siguiendo con lo tocante a lo esperado a partir del 21-diciembre 2012, propiamente, valdría la pena repetir un artículo que escribiéramos en el año 2010, sobre ese tema, para mayor edificación de los lectores, principalmente, los que no tuvieron la oportunidad de verlo, y reflexionar sobre su contenido, que guarda estrecha relación con la susodicha fecha.

“EN ATENCION AL AÑO 2012”

Muy acertadas resultan algunas de las precisiones externadas por Ligia Minaya, a través del periódico “Diario Libre”, de fecha 6 de marzo del año que discurre (pag. No.13) en relación con lo que se entiende son predicciones contenidas en el Calendario Maya, para el año 2012, sobre las cuales se han emitido muchas consideraciones, a veces hasta de orden especulativo.

Creemos, que todo lo concerniente a esa temática debe mover a inquietud y reflexión, por lo que pudiera derivarse de esos presagios o profecías. Pero, hay un aspecto muy importante a considerar también, y es el período en que habrían de ocurrir esos hechos y fenómenos naturales, que serían de gran trascendencia para la humanidad; precisamente, en las proximidades, y ya en curso, el año 2012.

Según los entendidos en asuntos esotéricos, el número 12 constituye el símbolo base de la creación y evolución espiritual del planeta Tierra, y parten para sustentar sus profundas concepciones de estipulaciones comprobatorias tales como, entre muchas:

– Los doce signos del zodíaco o Casas, con periodicidades determinadas, a través de las cuales se ingresa al planeta Tierra, el de menor evolución espiritual, según se señala, comenzando específicamente por uno de éstos, y saliendo al final, de igual forma, cuando se logra romper la cadena de reencarnaciones necesarias.

– Los doce (12) meses del año; las 12 horas del día, y las 12 de la noche (el reloj); los doce (12) discípulos que acompañaron al amado Maestro Jesús (Jesús el Cristo), en su trabajo terrenal.

– En las antiguas escrituras sagradas, como la Biblia y otras, se habla de los 12 portales, las 12 tribus, los 12 ángeles, etc., etc.

– Se ha descubierto ya un duodécimo planeta.

– Se habla incluso de los 12 filamentos que originalmente contenían las cédulas madre (ADN), utilizadas para la creación de la especie humana, que servirían a su vez como canales de alimentación y retroalimentación energética cósmica, haciéndose referencia de contactos con los creadores originales del planeta.

– Que esos filamentos o hebras del ADN original, fueron luego reducidos a dos solamente por los usurpadores posteriores del planeta, para limitar la capacidad de recepción en cuanto a informaciones guías superiores se refiere; al tiempo de facilitar la manipulación de los hombres terrenos, a través de los medios de comunicación de masa; verbigracia, la televisión.

Como podemos ver, el número 12 tiene una historia bastante amplia, digna pues de agudas investigaciones y reflexiones apropiadas, para poder interpretar determinados hechos y situaciones sobresalientes, que pudieran acaecer a nivel mundial durante los próximos años.

Durante los períodos, señalados, según los estudiosos de las ciencias esotéricas, lo que habrá de suceder, básicamente, no es una catástrofe terrena en sentido general, sino más bien una serie de acontecimientos o eventos de connotación marcada, que induzcan a una expansión generalizada de la llamada “Conciencia Crística”, (Cristo Interno en cada cual).

Todo, en pos de que la raza humana se aboque al reconocimiento y comprensión de su verdadera esencia (espiritual), y que comience a actuar de acuerdo con ésta, dejando de lado el proceder impropio que genera el apego a ultranza por las cosas materiales solamente, que ha conllevado a la humanidad a muy altos niveles de egotismo; falta de puro amor hacia el prójimo, e innumeras guerras fratricidas, etc., etc.

La referida expansión de conciencia, habrá de implicar la aceptación debida, en el sentido de que los seres humanos somos criaturas perfectas e imperfectas a la vez, por haber sido creados a imagen y semejanza de Dios, con un propósito específico: ser co-creadores con Este, y constituir Atributos Divinos, que son de su pertenencia, para su Expresión terrenal, acatando siempre su Voluntad.

El aspecto imperfección surge como consecuencia del mal entendido libre albedrío, que es relativo, origen del comportamiento egotista que normalmente observamos, y que proviene de ese falso ser que los psicólogos denominan ego o personalidad; que es al que hay que combatir, y subyugarlo completamente a la Voluntad del Creador Supremo. Así, es como podemos convertimos en uno con El, que debe ser la finalidad última de la encarnación del Espíritu, a través de los hombre.

Igualmente, se sostiene que en el año 2012, según el Calendario Maya, se producirá “un anclaje de muchas dimensiones”, con efectos reveladores amplios, en cuanto a todo lo que existe sobre la Tierra. Que se daría paso así, a lo que sería la entrada definitiva ya, aunque en etapas iniciales, naturalmente, de una nueva su-braza terrenal, que entendemos será, la sexta (6ta.) de la quinta Raza Raíz, de la siete razas Madre, que habrán de habitar este planeta, hasta su completo desarrollo espiritual. Esa es una instauración que ya comenzó, con las simientes de los denominados Niños Índigos y Cristales, superdotados en gran medida, por el nivel de evolución espiritual con que cuentan.

Los pareceres sobre los acontecimientos que eventualmente pudieran suceder en el año 2012, y sus posibles causas, que expone con bastante claridad y de manera enjundiosa Ligia Minaya, son muy comprensibles a nuestro humilde entender, y solo disentimos en un pequeño enfoque.

Según ella expresa, los que se lucran a costa de explotar y de malograr inmisericordemente la Tierra, después de llenar sus arcas insaciables, y de ocurrir las catástrofes, atribuyen estas últimas a un castigo divino, lo que la escritora concibe como una mentira, en el entendido de que Dios no actúa con rencor.

Es muy cierto que Dios es Amor; que no abriga rencores. Dios no castiga a nadie. Nos castigamos nosotros mismos, por la forma en que procedemos en ocasiones, debido a la Ley Natural de Causa y Efecto, cuyo cumplimiento es inexorable.

Ahora, es bueno que se entienda, que ni siquiera la hoja de un árbol se mueve en la Tierra, sin que medie la Voluntad Divina. De ahí se infiere entonces, que Dios no castiga a nadie, pero que sí tiene sus métodos para llamar a la reflexión a los humanos y hacerles que expíen por las cosas indebidas en que incurren, cuando El lo considere oportuno.

Finalmente, hay algo muy digno de destacar en la exposición de Ligia Minaya, que es ese “pálpito que ella dice tener de que la Madre Tierra quiere decirnos algo. Como invitarnos a preguntarnos si estamos actuando bien, no solo con robarle sus espacios, sino como personas. Actuando debidamente con nuestros semejantes”, entre otras cosas.

Es, evidentemente, una magnifica intuición por parte de ella, que denota cierto avance espiritual, y que muchos deberían tratar de lograr, para que puedan comprender muchas situaciones y fenómenos por los que habrá de pasar el planeta Tierra, como forma de llamar a sus habitantes a la reflexión y contrición necesarias, ante los despropósitos y actuaciones sin precedentes en vive actualmente la humanidad. ¡Felicitaciones Ligia!

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