Hamlet Hermann y los trenes

Por Carlos Luis Baron martes 31 de enero, 2012

Cuando los adolecentes de mi generación vimos arribar al Ing. Hamlet Hermann Pérez, en andas del rumor público con la aureola de Francis Caamaño y playa Caracoles, sentimos una profunda admiración por él y por los demás que acompañaron en su última trinchera al Coronel de abril.

El comienzo de la década de los 70s nos azotaba con un gobierno impuesto, al que el principal Líder de la oposición demandaba acogerse a su propia legalidad; La Banda Colorada y una represión política que no reconocía fronteras sociales o familiares conminaba a un pesado silencio hasta a los más chicos, que de cuando en cuando era roto por las acciones de insurrectos.

Ese fue el ambiente político en que Hamlet vino a ser el ícono vivo de la rebelión más significativa contra los 12 años del Dr. Joaquín Balaguer. Con el pasar de los años en una noche clara de 1983, no recordamos el mes, asistimos a su juramentación como miembro del Partido de la Liberación Dominicana, en la casa de un empresario ferretero en el Km 7 de la Prolongación Independencia en la ciudad Capital; la toma de juramento fue hecha por Don Juan Bosch en persona; la concurrencia de ese acto fueron los miembros de comités de base y de círculos de estudios del intermedio Gregorio Urbano Gilbert.

Las palabras pronunciadas por Hermann Pérez, luego del juramento, las recordamos sin tener que leerlas en ningún lado, porque estuvimos muy cerca cuando las dijo; su discurso no fue muy largo, y no lo utilizó para dar gracias por la acogida que se le daba, o por la oportunidad de trabajar por la Republica Dominicana; en su párrafo final expresó, que el camino hacia el poder era como un viaje de tren, el cual parte de una estación a veces con pocos pasajeros, pero que a lo largo del trayecto muchos lo abordarán y otros lo abandonarán en las paradas intermedias, pero que un hombre como él se montaba para llegar hasta la estación final. Sin duda el Ing. Hermann Pérez se bajó del tren a muy pocas estaciones después de abordarlo; lo dejó en la crisis partidaria de 1992.

Hamlet Hermann fue responsabilizado del proyecto AMET (Autoridad Metropolitana de Transporte) un año después que el Dr. Leonel Fernández asumió la dirección del Estado en agosto de 1996; se mantuvo 3 años en la posición sin ver las taras políticas del Presidente de la República, pero inmediatamente cambio el gobierno, afloró su indignación en contra de quien le había designado y mantenido como jefe de la institución.

La primera vez que el presidente Fernández mencionó la palabra metro con miras a un proyecto dominicano, el Ing. Hermann Pérez expresó que un metro era un salto al futuro; esto sucedió en el 2005, en la segunda gestión de Leonel Fernández; no sabemos que hizo cambiar de opinión a Hamlet a partir del inicio de la obra, pero ésta vez fue muy rápido para bajarse del tren.

Muerto el Dr. Balaguer, a muchos políticos dominicanos se le extinguió su frente de lucha; no creemos que este sea el caso del Ing. Hamlet Hermann Pérez, pero pasarse la vida luchando y opinando contra trenes necesarios, que debieron comenzar a construirse cuando él bajó desorientado de la loma, con la enorme desazón de haber perdido al Coronel de abril, es una tarea inútil que el pueblo dominicano y en especial los capitaleños nunca le reconocerán, porque los metros siempre… siempre les darán más beneficios a los ciudadanos que sacrificios.