Hipólito y Danilo enfrentados en escenario distinto al 2000

Por Carlos Luis Baron domingo 29 de enero, 2012

Ninguna campaña electoral es igual a otra. Ese es un principio elemental en que se apoya la consultoría política. La campaña electoral del 2012 es totalmente distinta a la del 2000, a pesar de que se enfrentan los mismos candidatos. Hasta la imagen visual y los estados de ánimos de los candidatos cambian entre una campaña electoral y otra. Inclusive, es palpable y fácilmente percibible que el candidato Hipólito Mejía del 2000 irradiaba mucho más alegría y felicidad que el Hipólito Mejía del 2012.

En la contienda electoral del 2012, en varias escenas, el candidato del PRD ha sido percibido como si estuviera incómodo, distante y en cierta medida, amargado. En el mes de noviembre del 2011, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) hizo una hermosa ceremonia donde presentó al liderazgo político nacional, sobre todo a los candidatos presidenciales, las conclusiones de su Cuarta Convención, donde fijaron su posición sobre los temas nacionales.

En la fotografía del evento que salió en la portada de todos los periódicos nacionales aparecieron los candidatos Danilo Medina y Eduardo Estrella, así como la candidata vicepresidencial del PLD, Margarita Cedeño de Fernández, con un rostro feliz, alegre y sonriente, mientras el candidato Hipólito Mejía parecía no estar muy contento. La actividad fue transmitida en vivo por varios canales de televisión y también se percibía mayor alegría en los candidatos del partido morado.

De hecho, se ha comprobado que la buena o mala marcha de una campaña electoral incide en que el candidato luzca feliz o infeliz. Pat Mesiti en su obra Actitudes y Altitudes –La dinámica del liderazgo del siglo XXI- (2010, p.135) señala que “un líder nunca puede ser alguien amargado ni tener un punto de vista distorsionado del mundo. No puede darse el lujo de ser un amargado, pues tal acidez corroerá todo lo que hay a su alrededor.”

En la campaña electoral del 2012, el candidato del PLD, Danilo Medina es percibido más alegre y feliz que el candidato del PRD, Hipólito Mejía. En la campaña del 2000 en que por primera vez se enfrentaron ambos contendientes, sucedió lo contrario, ya que el que vivía sonriente, gozoso y feliz, era Hipólito.

En efecto, en ambas campañas electorales, los candidatos sin darse cuenta comunican sus estados de ánimo y mandan mensajes poderosos que de una u otra forma es asimilada por las personas. En el 2000 Hipólito fue catalogado por algunos comunicadores como el rostro del triunfo. En el 2012 el rostro del triunfo lo tiene Danilo Medina, y en el semblante de Hipólito Mejía se percibe el fracaso, la derrota anticipada.

En la contienda electoral del 2000, el candidato del PLD, Danilo Medina, hizo una campaña más sustanciosa conceptualmente que la de su adversario, Hipólito Mejía, pero sin embargo, perdió.

El 2000 no era el momento de Danilo Medina. Ese no era su tiempo, a pesar del esfuerzo realizado, la coyuntura estaba a favor del candidato del PRD, ingeniero Hipólito Mejía.

En el 2000, Danilo trató con mayores detalles, explicó y comunicó mejor sus metas y propósitos para afrontar los retos y desafíos de la sociedad. Mientras Danilo hacia el esfuerzo de persuadir con un buen discurso, con un mensaje central acorde con las necesidades elementales del pueblo, el que veía crecer su popularidad, era Hipólito Mejía.

Danilo descendió en popularidad con una campaña bien concebida en la medida que se acercaba el día de las elecciones por el hecho de que Joaquín Balaguer estaba participando en el proceso, y los votos reformistas que llevaron a Leonel Fernández a la presidencia en el 1996, en el 2000 estaban acoplados con la candidatura de Balaguer. Inclusive, en los reformistas germinó la esperanza de que Balaguer tuviera posibilidades reales de retornar al poder en caso de que clasificara para la segunda vuelta.

El escenario del 2012 es muy distinto al escenario del 2000. Ahora, en el 2012, el PLD es el principal partido político de la República Dominicana, y por tanto, acumula mucho más poder que el que tenía en el 2000. El PLD es un partido compactado en el trabajo para llevar a su candidato Danilo Medina a la presidencia, pero a la vez unido en torno al liderazgo de Leonel Fernández. Mientras que el PRD está dividido, con el candidato Hipólito Mejía por un lado y el presidente del partido, Miguel Vargas Maldonado, por otro.

El PLD ha ganado cuatro elecciones consecutivas: 2004, 2006, 2008 y 2010. Tiene una sólida mayoría tanto en el Congreso Nacional como en los gobiernos locales. El PLD ahora tiene una obra de gobierno más completa que la del 2000, pero sobre todo, superior, muy superior a la obra de gobierno realizada por Hipólito Mejía y el PRD en el periodo 2000-2004.

Aunque los candidatos presidenciales del 2012, son las mismas personas que se enfrentaron en el 2000, estos como productos políticos no son ni siquiera parecidos.

El Hipólito Mejía candidato del 2012, no se asemeja al Hipólito Mejía candidato del 2000. En ese entonces, el candidato del PRD, además de que tenía la coyuntura a su favor, era depositario de una imagen de honestidad, experiencia y capacidad que le convertía en un candidato con mucha credibilidad. Esos atributos de su liderazgo quedaron muy vulnerados durante su gobierno, sobre todo cuando tuvo que afrontar la quiebra bancaria en el 2002.

El Hipólito Mejía del 2000 que encantó a las personas con su carisma personal, debido a los vulnerables resultados de su gestión como Jefe de Estado en el periodo 2000-2004, ha perdido una parte significativa de su encanto, de su carisma, de su aura. O sea que el Hipólito del 2012 está en mucha desventaja en comparación con el Hipólito del 2000.

El caso de Danilo Medina es distinto. El producto político Danilo Medina del 2012 es mejor que el producto político Danilo Medina del 2000.

El candidato del PLD tiene acumuladas mayores experiencias positivas, más capacidad, y sobre todo, más inteligencia racional y emocional. El Danilo Medina del 2012 es un producto con la suficiente madurez, experiencia de Estado y credibilidad para conseguir el respaldo mayoritario del electorado, e inclusive triunfar en la primera vuelta.

De cara a las elecciones del 2012, Danilo Medina tiene la coyuntura política a su favor. Danilo es el candidato del principal partido de la nación, con una obra de gobierno mejor valorada que la de su adversario.

En la campaña electoral del 2012, el componente comunicacional tiene una importancia superior que en la campaña del 2000. Danilo es el candidato mejor preparado, más culto y diestro en el manejo de los temas, más competente y creíble. Por tanto, es el candidato que le está sacando mejor provecho al uso de los medios de comunicación.

Rumbo a las elecciones del 2012, tanto Hipólito como Danilo en la meta por persuadir a los electores, deben prometer una gestión basada en el compromiso ético y en la toma de conciencia de los actores públicos y privados, para construir un capital social que promueva la cooperación voluntaria en beneficio de un desarrollo erigido en base a la equidad y sustentabilidad. Danilo cuenta con mejor reputación para acometer esa acción.

En vista de que Danilo Medina no ha sido presidente de la República, le resulta más cómodo y más fácil despertar esperanzas en las personas, que a su adversario Hipólito Mejía, quien salió muy mal parado del gobierno en el 2004. Las cosas que Hipólito cataloga como mal del gobierno de Leonel, en su gobierno fueron peores. Aunque algunos políticos no lo crean, las personas tienen memorias, y el mensaje tanto de Danilo como de Leonel y Margarita, está enfocado al razonamiento de los electores.

En la medida en que la campaña ha ido avanzando, y las personas han ido haciendo un ejercicio racional comparativo entre los gobiernos de los dos partidos, Hipólito ha ido cayendo en simpatías, mientras que el binomio Danilo-Margarita ha ido creciendo. Esa es la tendencia en el comportamiento del electorado que está planteada en la ruta hacia el 20 de mayo del 2012, y que no se alterará.