¡Honremos esos muertos!, deseemos de nuevo su presencia

Por Carlos Luis Baron lunes 25 de junio, 2012

Contrario a lo que ocurre con muchos difuntos queridos por los pueblos, y las personas más allegadas a los mismos, por supuesto, debido a que han dejado tras su paso por la Tierra, valiosas improntas que les han hecho memorables, y que en el futuro, despiertan el deseo de volver a tenerles presentes, en la República Dominicana ese caso no se da, con determinadas condiciones sociales sepultadas, que bien podrían considerarse como tales. ¡Valga el símil!

Y es que, todo lo bueno que desde esta nación se ha ido, muy pronto se ha dejado de valorar, con el agravante de que, el tiempo le ha hecho olvidar como por arte de magia, sustituyéndosele por todo cuanto se habrá de reportar a la inversa.

Es lo que ha ocurrido en este país con algunos “señores sociales”, analógicamente hablando, de los cuales pudo disfrutar bastante esta República en tiempos pasados; de los que se sentían muy orgullosos los dominicanos: orden en todos los sentido, civismo, institucionalidad republicana, respeto, seguridad ciudadana, defensoría estatal, salvaguarda de la soberanía nacional, entre otros.

Evidentemente, todas esas situaciones, o cualidades indispensables, se han convertido hoy en muertos dominicanos que no se recuerdan; que jamás se honran, ni siquiera con el pensamiento; y mucho menos, con el ofrecimiento de las llamadas misas sociales que de ordinario se estilan, para apantallar en ciertos momentos conmemorativos solamente.

Y, lo peor de todo es que, tampoco se vislumbran deseos esperanzadores de que puedan tener emulación alguna; de que renazcan en esta tierra, para ir comenzando a desplazar todo lo adverso que hoy en ella se verifica, respecto de lo que fueron aquellas envidiables condiciones pueblerinas nuestras de otrora.

¡Ay, de los que vienen atrás!

www.RFCaminemos.WorldPress.com