Huchi Lora tiene razón

Por Carlos Luis Baron sábado 23 de junio, 2012

El Ministerio de Estado de Obras Públicas y Comunicaciones por boca de su titular, el Ingeniero Díaz Rúa, ha dado a conocer que frente a los robos de aditamentos de puentes piensa instalar un sistema de cámaras de seguridad, aparte de que conseguirá ubicar presencia militar y policial en los puentes de la República, a la vez que lamentaba que la Justicia pone en libertad a los implicados en dichos robos.

Dichas declaraciones del Ministro de Obras Públicas y Comunicaciones se producen después de la justificada alarma nacional que se ha producido a consecuencia de los periódicos de circulación nacional dar a conocer hasta dónde ha llegado el atrevimiento de los ladrones al sustraer éstos (aparte de muchísimas otras cosas) hasta partes de puentes del país, entre ellos de dos de los más importantes de la República Dominicana como los son el Juan Bosch y el Juan Pablo Duarte, los cuales se encuentran frente a frente o paralelo el uno respecto del otro por encima del Río Ozama(el objetivo era desmantelarlos completos poco a poco para robárselos enteros).

Así como dichos hechos o robos criminales dieron lugar a dichas declaraciones de dicho elevado funcionario del Poder Ejecutivo, dichas declaraciones suyas, a su vez, fueron objeto de un escueto, pero preciso análisis del conocido periodista y Director del periódico El Día, Huchi Lora, vertido en un editorial titulado “Vigilancia, ¿para qué?“ de fecha veinte (20) de Junio del año dos mil doce (2012).

En dicho atinado Editorial dicho Director de dicho matutino, entre otras cosas, señaló las siguientes:

“ En diversas oportunidades la vigilancia convencional fue reforzada en los puentes Juan Pablo Duarte, Juan Bosch, el Presidente Troncoso y el Higüamo, en la zona este, para evitar el robo.

Independientemente de la propuesta, el Ministro de Obras Públicas se lamenta porque las autoridades judiciales ponen en libertad a personas arrestadas y vinculadas con el robo de las partes metálicas de los puentes.

La pregunta que nos hacemos es de qué servirá el sistema de vigilancia con cámaras si hay tanta debilidad en los procesos judiciales.

Vamos a invertir en una estructura de vigilancia que, independientemente de los resultados, podría caer, igual que los cables, en manos de los desaprensivos.

La denuncia del robo constante de los cables de los puentes es recurrente.

Nunca se ha divulgado a cuánto asciende el monto de las inversiones que hace el Estado para reponer la cablería, fruto de los robos.

Tampoco se habla del monto de la inversión que se hará en cámaras de seguridad para impedir un delito ante el que la Justicia se muestra impotente.

A todas luces no tiene sentido hacer una inversión de tal magnitud si no se resuelven otros problemas de fondo, fruto de que la vigilancia ordinaria tampoco funciona.“

Así, Huchi Lora resalta: a) que de nada servirá incrementar la vigilancia en torno a dichos puentes; b) que de nada servirá instalar cámaras y sistemas de video en dichos puentes; y c) que el problema reside a nivel de la Justicia que ayuda a los ladrones con decisiones complacientes.

En ese sentido él destaca: que “las autoridades judiciales ponen en libertad a personas arrestadas y vinculadas con el robo de las partes metálicas de los puentes“; que la “debilidad en los procesos judiciales“ es ostensible; que “la Justicia se muestra impotente“; y que a “ todas luces no tiene sentido hacer una inversión de tal magnitud si no se resuelven otros problemas de fondo“.

De dicho contexto expresivo usado por dicho Director de dicho diario resulta claro que el problema de fondo más medular al que él alude es al de la Justicia.

Aparte de que el Código Procesal Penal es un Código Pro Reo, es decir, orientado a proteger a los delincuentes, también hay jueces que se valen de dicha estructura legal para, con razonamientos infantiles, favorecer a ladrones creyendo que los demás se van a creer el infantilismo de sus razonamientos para favorecer a ésos ladrones.

Les recomiendo a las autoridades policiales y del Ministerio Público que cuando se dispongan a capturar a ladrones que operen robando los puentes Juan Bosch y Juan Pablo Duarte traten de echarles el guante en momentos en que dichos ladrones estén bajo la jurisdicción territorial de la Provincia Santo Domingo para que sean autoridades judiciales de dicha Provincia Santo Domingo las que conozcan de dichos casos porque si ésos ladrones son apresados en el Distrito Nacional y van a parar a manos del Juez de Instrucción Juan Román Berroa Hiciano, titular del Primer Juzgado de la Instrucción del Distrito Nacional, dichos imputados sólo tienen que inventarse una coartada artificiosa (es decir, falsa), infantil como la de “que ellos viven debajo de dichos puentes“ y que “tienen“ “un conflicto“ “con dicho puente“ o “con la erección de alguno de dichos puentes o con los dos“ o “con el Ministerio de Obras Públicas por lo mismo“ para que ese infantilismo sirva de causa eficiente para que dicho Juez de Instrucción se despache con un Auto de No Ha Lugar y/o para que la supuesta “causa eficiente“ de dicho Auto de No Ha Lugar también lo sea que supuestamente “las pruebas son frágiles“, no obstante aportársele pruebas a borbotones respecto del robo en cuestión (y no obstante ser el Juez de Instrucción un Juez de Indicios, que simplemente se debe limitar a determinar si las pruebas ofertadas son claras, precisas y concordantes); naturalmente: esos cuentos tristes sólo se los tragarán dicho Juez de Instrucción Juan Ramón Berroa Hiciano y aquéllos a quienes él beneficie con dichas coartadas artificiosas, ah…se me olvidaba: y los abogados defensores de dichos ladrones también “le creerán“ dichas coartadas artificiosas. Ah, y a partir de ahí que se preparen las autoridades de Obras Públicas porque los defensores empezarán a simular hasta “litis“ por el hecho de haberse instalado dichos puentes en ese lugar para seguir “justificándose“ y recurrirán hasta a autofabricarse “pruebas“.

Mientras en el tren judicial existan jueces como Juan Román Berroa Hiciano a “ todas luces no tiene sentido hacer una inversión de tal magnitud si no se resuelven otros problemas de fondo“.

La nueva Suprema Corte de Justicia tiene en sus manos contribuir a que coartadas artificiosas de esa naturaleza sean debidamente escupidas por el Aparato Judicial para que los ladrones (que sólo viven robando, cometiendo daños) no sigan pretendiendo escudarse bajo semejantes coartadas artificiosas.