Huracanes ponen a prueba a sector petrolero y disparan precios

Por domingo 11 de diciembre, 2005

Nueva York, 11 dic (EFE) – Los huracanes que devastaron el golfo de México este año pusieron al sector petrolero en Estados Unidos contra las cuerdas y elevaron los precios del crudo y de los combustibles a máximos históricos. El barril de Petróleo Intermedio de Texas(WTI) tocó 70,85 dólares durante la sesión del 30 de agosto y cerró ese día a 69,81 dólares, lo nunca visto desde que en 1983 comenzó a negociarse ese contrato a futuro en la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX).

Los combustibles batieron igualmente récords y la gasolina se elevó el 31 de agosto hasta un valor máximo de 2,92 dólares/galón (3,78 litros), mientras que el gasóleo de calefacción alcanzaba los 2,21 dólares/galón el 1 de septiembre.

En julio, el mercado neoyorquino recibió los primeros avisos de una temporada de ciclones que se vislumbraba como la más activa de los últimos años, y el precio del crudo superó ya los 61 dólares el 6 de julio, ante la amenaza del huracán "Dennis".

Pero serían "Katrina" y "Rita", a finales de agosto y mediados de septiembre, los huracanes más dañinos para la industria, al paralizar la producción en el golfo y reducir, de forma temporal, en una cuarta parte la capacidad de refinado en este país.

La devastación que causó Katrina -y que agravaría después Rita- en instalaciones marinas de producción de crudo y gas, así como en numerosas refinerías, hizo que EEUU y otros países decidieran usar sus reservas estratégicas para abastecer el mercado.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) anunció el 2 de septiembre, que liberaría 60 millones de barriles de crudo y combustibles durante un periodo de 30 días, de los que la mitad saldría de la Reserva Estratégica estadounidense.

"Esta histórica respuesta es un signo notable de solidaridad internacional frente al mayor desastre nacional en la historia de EEUU", resaltó el secretario de Energía, Samuel Bodman.

A punto de concluir el año, tres refinerías con capacidad de procesar unos 804.000 barriles diarios de crudo permanecían fuera de servicio y la producción diaria de crudo y de gas era inferior en un 31 % y un 24 % respectivamente a la habitual en el golfo.

Las medidas excepcionales para garantizar el abastecimiento no impidieron que el galón de gasolina llegase a un precio récord de venta al público de 3,05 dólares de media a nivel nacional, y que en algunas gasolineras se pagasen hasta 5 dólares.

El encarecimiento de la gasolina fomentó sospechas de fraude en los precios por parte de empresas productoras y de distribución, y obligó a directivos de ExxonMobil, Chevron, ConocoPhilips, British Petroleum y Royal Dutch a justificar en el Congreso ganancias de cerca de 33.000 millones de dólares en el tercer trimestre.

También se intensificaron los llamamientos políticos para que las empresas aumenten la capacidad de refinado y se favorezca la construcción de nuevas plantas, algo que no sucede desde 1976.

La ajustada capacidad de producir combustibles y el tirón imparable de la demanda en EEUU contribuyó a que el precio del crudo se mantuviera por encima de 50 dólares prácticamente desde finales de febrero y que cerrase a más de 60 dólares, por primera vez, la sesión del 27 de junio.

La Agencia de Información de Energía (EIA), la división analítica del DOE, ha resaltado que las alzas de precios en este año fueron resultado de la inquietud sobre los suministros.

También "de la reducción en la capacidad de exceso de producción a nivel mundial, que cayó al nivel más bajo en tres décadas".

La elección de un presidente ultraconservador en Irán y la tensión por el programa nuclear de ese país; la muerte del rey Fahd y el temor a atentados en Arabia Saudí; la inseguridad en Nigeria y conflictos en el sector petrolero en Noruega, fueron otros asuntos que pusieron nerviosos a los operadores y contribuyeron a la inclinación alcista de los precios.