Impactos socioeconomicos de la loma de miranda

Por Carlos Luis Baron sábado 30 de junio, 2012

Cuando era apenas un niño, conjuntamente con otros chicos de la ciudad de San Francisco de Macorís, y durante el verano, viajábamos en “bola” hasta el paradisíaco balneario de Acapulco, enclavado en la Loma Miranda, a unos veintisiete kilómetros de la ciudad.

Sus aguas cristalinas nos refrescaban y entre juegos, marotear mangos y realizar clavadas en los fantásticos charcos del balneario, pasábamos las horas abrazantes de las tardes, para regresar nuevamente gracias a la generosidad de algún camionero o persona que nos conocía.

Ahora, luego de ser un adulto, Loma Miranda me provee diariamente con el agua que necesito para mi subsistencia, y conmigo también a los miles de habitantes de San Francisco de Macorís y varias comunidades de la región nordeste.

Loma Miranda la consideramos nuestra Madre, no es una montaña cualquiera, por ella vivimos cada día, dándonos de forma desinteresada y amorosa el agua que necesitamos para vivir. Ella está ahí desde hace cientos de años, aportando sus grandes riquezas naturales a los hijos de esta hermosa isla.

Ah, pero ahora ocurre que unas personas insensatas quieren matar a nuestra Madre por la ambición de dinero y poder. La codicia humana en ocasiones raya en la locura, y se asocia con la crueldad al no tener ninguna consideración para la vida humana y la naturaleza en general.

Loma Miranda es un patrimonio de la isla, no sólo del cibao, ya que por los estudios y avances científicos se ha comprobado que en la naturaleza todo está conectado, y que si dañamos gravemente un ecosistema de tanta riqueza natural como Loma Miranda, se afectan necesariamente otras manifestaciones de vida.

Religiosos, campesinos, ecologistas, políticos, profesionales, estudiantes, algunos legisladores, empresarios y ciudadanos en general estamos en pie de guerra por nuestra Madre, estamos dispuestos a dar la batalla hasta el final, y esto es importante que lo sepan quienes se encuentran empeñados en matar a nuestra diaria proveedora.

Y es que a las empresas extranjeras mineras y tal parece que a ciertos insensatos dominicanos, no les importa en lo más mínimo, la contaminación de las aguas o que una ciudad se quede sin agua o que los niños comiencen a morir a causa de enfermedades desconocidas, a ellos sólo les importa el lucro a toda costa, por encima de la vida del género humano, animal y vegetal.

Es hora de levantarnos contra este atropello mayúsculo y este atentado a la vida que resultaría la explotación minera de Loma Miranda. No hay estudio que pueda justificar matar gente en el nordeste, en aras de divisas que resultarían manchadas de sangre y dolor.

Considero que ya hemos dado demasiado, estas empresas mineras han causado serios daños a nuestro patrimonio y para saberlo sólo hay que pasearse por la provincia Monseñor Nouel y contemplar una devastación y una contaminación que durante cientos de años tendrán que pagar las futuras generaciones.

Basta ya!. Con Loma Miranda no!.