Indignados y contrastes

Por El Nuevo Diario jueves 22 de noviembre, 2012

Desde que estalló la actual crisis global del capitalismo (agosto-2007), y que Alan Creenspan -a la sazón, presidente de la Reserva Federal de los Estados- le llamó turbulencias para radiografiar esa sensación de vértigo y pánico que viven los pasajeros de un avión cuando entra en zonas de turbulencias. Pero lo que Creenspan llamó turbulencias (quizás presagiando la crisis) en el 2008, se hizo realidad y la crisis real se desparramó por el mapamundi.

Pero, ¿en qué consistía la crisis global del capitalismo? Una síntesis radiográfica del antes y después de la crisis, bien podría ser esta: que mientras el interregno histórico 1980-2000, se caracterizó por ser una etapa de abaratamiento de materias primas; en el 2000, se inició una escala vertiginosa al aumento de los precios de la materia prima, que para el 2008, trajo también: alza en los precios del petróleo, de la comida, de los métales industriales (concretamente del cobre) y de materiales de producción. A esta situación económica se le llamó crisis de los países desarrollados porque afectó primero a la grandes economía mundiales (Estados Unidos -crisis crediticia e hipotecaria-, Francia, Alemania, Inglaterra, etc.).

Sin embargo, la crisis se hizo rápidamente expansiva por sus propias características de crisis de la producción, del crédito y de la agricultura. Por ello, fue crisis de los precios de la materia prima, crisis de sobrevaluacion de productos, crisis alimentaría, crisis energética, crisis inflacionaria, crisis crediticia, crisis hipotecaria y de confianza. En fin, la crisis global se hizo crisis múltiple-geográfica.

Ahora bien, ¿qué generó esta crisis global del capitalismo? Sin duda alguna, la actual crisis es el producto de la acumulación de varias crisis cíclicas del capitalismo, básicamente por unos insostenible patrones de consumo en los centros del capitalismo mundial (Estados Unidos y Europa) y los comportamientos económicos de las grandes empresas y multinacionales dominantes. No obstante, una explicación más certera y científica de la actual crisis nos refiere a esta síntesis: La presente crisis es, en principio, una crisis general del sistema capitalista neoliberal que se expresa como una severa depresión económica mundial. Me adscribo totalmente a esta explicación.

Como dato curioso hay que decir que aunque la actual crisis económica global se generó en los centros del capitalismo mundial, los movimientos de protestas (Indignados) se iniciaron en España (si se quiere la economía más débil de la eurozona), con el movimiento llamado 15-M (2011), luego llega a Grecia, y de allí se expande (por múltiples razones, entre ellas históricas-políticas) a medio Oriente generando la llamada Primavera Árabe que desalojó -de cuajo y en cadena- a varias dictaduras: La de Ben Alí (Túnez), la de Hosni Mubarak (Egipto), y la de Moammar Kadafi (Libia).

Cabe destacar que en los países árabes jugó un papel predominante para el derrocamiento de las dictaduras: la presión social, el uso máximo de las redes sociales (Internet: facebook, twitter: redes sociales, televisión); pero también, Occidente y sus intereses estratégicos-geopolítico: petróleo y nuevos mercados.

Vista la crisis en sus antecedentes, consecuencias y expansión geográfica; valdría la pena ahora hacernos la siguiente pregunta: ¿En que se parecen nuestros indignados a los indignados europeos, norteamericanos y árabes?

Una simple mirada fotográfica a nuestros indignados nos revela que efectivamente son clase media (¿alta?: exhiben ropas caras y uso de las nuevas tecnologías: blacberry, ipoid, tabletas, cámara digital, lentes o gafas de marca) y estudiantes. Pero su discurso -a diferencia de los indignados europeos- es puramente de consigna política. En otras palabras, todo se reduce a que se enjuicie al Ex presidente Leonel Fernández y a algunos de sus funcionarios.

Parecería que quieren crucificar al padre de su bonanza (si partimos de que Leonel Hernández gobernó, o administró el país por los últimos ocho años), ¿por qué de donde sus ropas, sus carros, blackblerrys, ipods y cámaras digitales? ¿Será que todos trabajan, o que sus padres tienen buenos salarios? ¿Serán pequeños comerciantes u empresarios? ¿O quizás, reciben remesas?

Aunque no tenga respuestas, hay algo indiscutible e irrebatible: nuestros indignados tienen derecho a la protesta. Eso y mucho más lo consagra la Constitución de 2010, que el mismo Ex presidente Leonel Fernández, promulgó. El mismísimo que gobernó del 2004 al 2008, y de cuya obra de gobierno y clima macroeconómico sostenido (por deducción lógica) sale -si lo aceptan- parte de la riqueza de ropas caras y tecnología que exhiben en plazas, calles, redes sociales y medios, nuestros indignados.

Ahora y al calor de protestas y consignas políticas de nuestros indignados, quiero dejarle este pliego de protesta y exigencias que han enarbolado los indignados españoles (Mov. 15-M): 1) Derecho a una vivienda digna; 2) cambio a la ley electoral; 3) acceso a la educación superior; 4) efectiva separación de los poderes públicos: ejecutivo, legislativo y judicial, entre otras. Y me pregunto: ¿no tendrán vigencia estas exigencias de los indignados españoles, en nuestro país? Para nuestros indignados tal parece que no.

Finalmente, no agrego lo del derrocamiento de las dictaduras de Ben Alia, Hosni Mubarak, o de Kadafi en los países árabes, porque aquello de dictadura constitucional de perredeistas e intelectuales afines, es un lugar común que fácilmente podría llevarnos al interés político único de nuestros indignados: ¡Leonel Fernández!

No sé, tal vez me equivoque, pero a estas protestas de nuestros indignados le falta contenido socio-cultural, porque el político es bastante evidente.

Fco. S. Cruz

Postdata: Se me ocurre preguntar: ¿adónde estamos como país cuando estalló la crisis? ¿De donde tantas inversiones extranjeras? Y esta última: ¿de donde diablos tantas obras de infraestructuras: puentes, carreteras, elevados, extensiones universitarias, y programas sociales: Solidaridad, Bonogas, Senasa, aumentos de salarios, nuevo ordenamiento jurídico-político (2004-2008), etc., tan a la vista? ¿Nos habrán llegado del cielo?.